En tiempos de violencias extremas

  • Luis Valencia
Hoy por hoy, el gremio magisterial está sometido de diversas formas.

Si eres docente entenderás que el título de este texto con tintes pesimistas no está fuera de lugar, tampoco raya en la exageración; ser docente implica exponerse a constantes situaciones que nos vulneran de diversas maneras, a continuación, se ofrece un breve punteo de las formas o lugares de violencia ejercidas contra el magisterio.

Desde lo institucional se enmarcan directrices injustas contra las y los maestros, donde casi siempre las llevarán de perder; la ley general de educación le atribuye al docente (por no utilizar IMPONE) responsabilidad legal, jurídica y administrativa de manera excesiva. Prácticamente las y los profesores son obligados a ser responsables de todo lo que acontece en una escuela, esto puede incluir los riesgos que implican para las infancias cualquier fenómeno natural como un sismo hasta un enfrentamiento armado que ocurra en las inmediaciones de un centro escolar.

Además de las desventajas impuestas desde la normatividad, encontramos la nefasta precarización laboral pública:

Sueldos bajos, la plaza inicial de docente de educación básica en Veracruz ronda los $7,300 quincenales, con eso se medio vive.

Prestaciones malogradas, las compañeras y los compañeros estatales no tienen acceso a créditos del INFONAVIT para adquirir una vivienda, se tienen que endeudar con algún banco.

El tema aguerrido de las AFORES que nos adjudicarán un retiro miserable, si es que llegas… de ahí que la CNTE combata de frente al Estado para exigir dignidad magisterial, no así el SNTE que solo se alinea al régimen en turno, a los intereses económicos y a las aspiraciones partidistas de sus dirigentes.

Servicios médicos ineficientes, ISSSTE e IMSS al cuidado de tu salud.

Formación docente, la NEM dedica algunos párrafos en el plan y en sus programas de estudio a dicho tema; se supone que la SEP se haga cargo de una intensa y constante capacitación para sus maestras y maestros. Lo anterior en forma de contados cursos en línea, asincrónicos o autogestivos; además de múltiples lecturas que llegan en las sesiones de CTE y de los entusiastas videos donde el secretario de educación habla de temas que desconoce a sobremanera.

El ámbito privado es peor para las y los colegas que son explotados laboralmente, los sueldos rondan desde los $5,000 quincenales aproximadamente, horarios de más de 8 horas, muchas-muchos no cuentan con un contrato laboral formal y se encuentran expuestos a trabajar tiempos extras o fines de semana cuando los dueños de los colegios hacen festivales alusivos a cualquier celebración. Asi mismo, al no tener un contrato bajo las regulaciones de la ley federal del trabajo, no cuentan con seguridad social como el derecho a servicios médicos o para aspirar al acceso a la vivienda.

En el ámbito local es conocida la práctica por parte de los dueños de escuelas particulares, que para poder tener un contrato formal de trabajo debes estar “a prueba” por lo menos un año o un ciclo escolar; sin olvidar el tema de que en algunos colegios no pagan puntual la nómina quincenal. A todas esas injusticias se enfrentan las y los compañeros que trabajan para particulares.

Hasta este punto se han mencionado las formas en que el magisterio en general es violentado, desde la institucionalidad pública o privada; desde lo social tendríamos simplemente que mirar las redes sociales. De un tono menor a mayor, se han vuelto virales algunos videos donde supuestas madres de familia se quejan contantemente de las y los maestros.

Mencionan de manera tendenciosa que el magisterio tiene buenos sueldos, que incluso son dueños de automóviles, que trabajan poco y que tienen muchos días de vacaciones; plantean que en estos días de descanso se les complican sus rutinas diarias pues las infancias se encuentran en casa. Este discurso de desacreditación, de ironía, y de mirada denigrante es validado y generalizado por el imaginario colectivo pues muchas otras familias se apropian de esas ideas generalizando esas formas enajenadas de percibir al magisterio.

En un tono mayor y extremo de abordar el tema, lo encontramos en los recientes hechos ocurridos en una preparatoria de Michoacán; donde dos maestras perdieron la vida a manos de un estudiante. Es triste, amargo e indignante saber y tener que aceptar bajo cualquier ínfimo nivel de consciencia, que ser docente actualmente es peligroso, al punto de que una vida sea arrebatada abruptamente dentro de una escuela, lugar que debería ser un espacio seguro para todas y todos; y eso incluye también a las maestras y los maestros.

Con una honesta falta de animo termino esta breve y triste reflexión, son momentos difíciles para todas y todos a pesar del periodo vacacional; hoy mas que otras ocasiones siento que el malestar, el desánimo, la desmotivación y el sentido de injusticia es colectivo en nuestro gremio; al menos una gran parte de mi quisiera pensar y sentir que las maestras y los maestros nos encontramos así: indignadas e indignados.

Al gremio estatal y federal: disfruten lo que queda de su licencia de oficce. A todxs: cuidado con las playas y el mar en Veracruz.

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Luis Valencia

Profesor en educación básica y docente universitario.
Educador de formación y Mtro. en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad por la  Universidad Veracruzana.
Lic. en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la UV y Mtro. en Educación y Comunicación.