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Nunca vi algo así: Noemí, taquera de Villa del Mar, resiste al derrame

  • Iraís García
Noemí Sánchez lleva 25 años vendiendo tacos de guisado en Villa del Mar, una alternativa económica ante la caída del turismo y el derrame.

Xalapa, Ver.- Entre la arena y el ruido de las olas, Noemí Sánchez Flores empuja trabajosamente su triciclo adaptado con ollas y recipientes llenos de guisados. Con 25 años vendiendo en las playas de Villa del Mar, los tacos de esta mujer de la tercera edad se ha convertido en una alternativa económica y nutritiva para los turistas que no optan por los tradicionales pescados y mariscos.

Una vida entre guisados y arena

Hace un cuarto de siglo, Noemí decidió dejar de trabajar para un patrón y apostar por su propio negocio. Desde entonces, su triciclo recorre la playa ofreciendo una variedad de guisados que pocos esperan encontrar frente al mar.

"Chiles rellenos, de queso y de picadillo; tengo chicharrón, bistec encebollado con rajas, cochinita pibil, pollito con papa, huevito y lo que no debe faltar: la sopa de arroz, que es lo que más me pide el turismo", explicó con orgullo.

El olor de sus guisados impregna el ambiente apenas abre las tapas de las ollas. Los turistas la ven pasar, se acercan y piden sus tacos acompañados de limones, cebollitas y salsas de distintos tipos. "Me da tres; quiero dos de cochinita y uno de huevo con arroz, por favor", le dice una joven clienta mientras Noemí los sirve de inmediato.

El derrame y la preocupación de los turistas

La presencia del hidrocarburo en las costas veracruzanas también llegó a las conversaciones en Villa del Mar. Noemí contó que varios turistas le han preguntado si la playa está contaminada.

"Me han preguntado que si no hay chapopote aquí, pero no, está limpia la playa de Villa del Mar, está limpia", respondió con tranquilidad.

Sin embargo, las ventas no acompañaron del todo durante esta Semana Santa. El jueves y el viernes estuvieron "muy flojos", aunque el sábado y el domingo logró recuperarse. "Gracias a Dios hoy ya levantó, había estado muy flojo pero ya hoy levantó", comentó aliviada.

Más allá del derrame

Para Noemí, la caída en las ventas no se explica únicamente por el derrame de hidrocarburo. También apunta a algo más profundo: el poder adquisitivo de la gente.

"Todo está carísimo, ya no hay para pasear, ya no alcanza el dinero", dijo con naturalidad, como quien lleva años observando los cambios en el bolsillo del turista.

Y es precisamente ahí donde radica el secreto de sus 25 años de permanencia en la playa: sus tacos de guisado no solo ofrecen una alternativa diferente a los mariscos, sino también la más accesible para quienes quieren comer bien sin gastar de más.

AC