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Después de 67 años juntos, Fidelina y Gabriel se casan en Xalapa

  • Francisco de Luna
Fidelina del Carmen Velasco Morales y Gabriel Reyes formalizaron su matrimonio acompañados de cuatro generaciones de descendientes.

Xalapa, Ver. -En medio de decenas de parejas jóvenes que formalizaban su unión durante las bodas colectivas en Xalapa, una historia destacó no por comenzar, sino por todo lo que ha construido a lo largo de casi siete décadas: la de Gabriel Reyes y Fidelina del Carmen Velasco Morales.

No solo celebran 67 años juntos, sino una descendencia que suma 79 integrantes entre hijos, nietos y bisnietos. La pareja vive en la colonia Sóstenes M. Blanco, en la ciudad de Xalapa, Veracruz.

La descendencia

Son nueve hijos, 45 nietos y 25 bisnietos quienes conforman el legado de esta pareja que inició su vida en común cuando él tenía 19 años y ella 17, en el rancho San Juan, municipio de Tatatila.

Lo que comenzó como un noviazgo juvenil se convirtió en una de las familias más numerosas de su entorno. La pareja participó en la boda colectiva realizada en el Museo Kaná, organizada por el Ayuntamiento de la capital veracruzana.

Aunque contrajeron matrimonio por la Iglesia al inicio de su vida adulta, recuerdan que el sacerdote, al no contar con un lazo matrimonial, improvisó con el que llevaba atado a la cintura para unirlos frente al altar.

Aquel gesto simbólico marcó el inicio de una historia que se multiplicó en hijos, nietos y bisnietos. Algunos de ellos los acompañaron este 17 de febrero durante la ceremonia civil.

Cuatro generaciones

Los años no fueron sencillos. Trabajaron en el campo, cortaron café en la región de Coatepec y construyeron su vivienda en la colonia Sóstenes M. Blanco, donde han vivido por más de 40 años.

Mientras Gabriel Reyes se desempeñaba en labores de jardinería y construcción, Fidelina administraba el hogar y organizaba la dinámica de una familia numerosa, hoy ampliamente conocida en ese sector de la ciudad.

Sostener a nueve hijos implicó disciplina y esfuerzo. Con el paso del tiempo, sus hijos formaron nuevas familias y ampliaron el árbol genealógico hasta alcanzar cuatro generaciones.

Hace unos meses, ambos enfrentaron problemas de salud casi de manera simultánea tras sufrir infartos. Esa experiencia los llevó a formalizar su unión ante el Registro Civil, con el objetivo de garantizar seguridad jurídica y tranquilidad para su familia.

Durante la ceremonia colectiva en Xalapa, no solo celebraron su matrimonio civil, sino el resultado de 67 años de vida compartida.

Entre risas, recuerdos y las discusiones propias de cualquier relación duradera, la pareja demostró que su mayor patrimonio es la familia que formaron a lo largo de casi siete décadas.

JRG