• Xalapa

El otro San Valentín: María reparte alimentos en el CAE de Xalapa

  • Rosalía Hernández
María Leticia viajó desde Ayahualulco para repartir alimentos en la sala de Urgencias del CAE de Xalapa en pleno 14 de febrero, San Valentín

Xalapa, Ver.- Flores, chocolates, el outfit perfecto para el Día del Amor y la Amistad, los enamorados olvidando al resto del mundo… y a 15 minutos de ese colorido panorama en el centro de la ciudad, otra realidad, la que no cambia por ser 14 de febrero: la de las familias que se encuentran en el área de urgencias del Centro de Alta Especialidad (CAE) Dr. Rafael Lucio.

Sobre la avenida Adolfo Ruiz Cortines se gestan otras historias, las del dolor profundo, el cansancio y al mismo tiempo las de la expresión más pura del amor y la amistad: cuidar del prójimo.

María Leticia García Fuentes, su hermana Clara y sus sobrinas Estefany y Camila – una niña y una adolescente – tomaron un camión desde Ayahualulco con un par de cubetas y unos morrales. Al llegar a Xalapa tomaron un taxi hacia el CAE con parada previa en una tienda para comprar refrescos y desechables, pidieron permiso en la entrada y se instalaron en las escaleras de acceso al área de Urgencias.

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Comenzaron a repartir bolsitas de tres tamales y un vaso de refresco, en minutos se corrió la voz y algunos familiares de los pacientes salieron por el regalo. A otros el dolor y el cansancio no los dejó levantarse del asiento de espera, pero las voluntarias se los acercaron hasta el asiento.

El personal del área de Urgencias se comportó a la altura, con humanidad y conciencia de que las familias viven en silencio el desvelo, la preocupación y muchas veces, el hambre.

- ¿Qué las animó a traer comida? le pregunto a María Leticia

 “Estuvimos aquí hace once años", responde.

 A los tres años de edad, a su hijo se le paralizó el cuerpo. Los médicos le dijeron que tenía síndrome Guillain Barré y que tendría que esperar un milagro.

Un mes estuvieron Leticia y su hijo en las instalaciones del CAE, durmiendo por ratos en los pasillos, en las sillas, en la escalera donde hoy fue a compartir alimentos y a dar gracias a Dios porque hace 11 años el milagro ocurrió y hoy su hijo recién cumplió los 15 años de edad-

"Entonces yo dije, ya es momento de dar gracias a Dios y regresar un poquito de lo que la gente nos dio en ese momento que estuvimos aquí”, dijo.

De acuerdo con María Leticia, hace 11 años mucha gente le compartió alimentos cuando esperaba y pedía a Dios un milagro para su hijo. Fue testigo de familias perdiendo a sus niños. Cuando su hijo venció a la parálisis y fue dado de alta, creció en ella el sentimiento de gratitud.

“Mucha de esa gente no tenía para los medicamentos, mucho menos iban a tener para comer, y yo creo que es algo que se vive todos los días, solo que los que están saludables y tienen todo allá afuera, no se dan cuenta”, expresó.

Una hora después, otra mujer se acercó para repartir antojitos, mientras en las escaleras del acceso a Urgencias se escucha a cada uno de los familiares de pacientes repartir bendiciones a quienes llevan alimentos: "Dios les pague, feliz día”.