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Radiografía de las fosas clandestinas en México; inicio y actualidad

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Los primeros hallazgos se realizaron durante el sexenio de Felipe Calderón.

El descubrimiento de la fosa clandestina y presuntos campos de exterminio en Teuchitlán, Jalisco, la semana pasada, derivó durante este sábado y domingo en una serie de movilizaciones en varios puntos del país para exigir justicia ante el hallazgo —se estiman 400 víctimas en el sitio— y mayor seguridad.

Redes sociales, periódicos impresos y digitales, así como programas de televisión, mostraron las presuntas cartas de las víctimas, registros antes de morir, donde algunos pedían disculpas a sus familiares por no verlos jamás y otros que los sacaran del sitio que describieron como un infierno.

Los hallazgos de fosas clandestinas en México no son algo nuevo, pero sí un fenomeno que incrementa continuamente; registros oficiales gubernamentales contabilizaron hallazgos de dos fosas en 2016 y más de 2000, en 2023.

Esto refleja una crisis humanitaria y de seguridad en el país, señaló el colectivo civil Causa en Común en su informe Nombres sin cuerpo y cuerpos sin nombre, publicado este mismo mes.

De acuerdo con datos oficiales de Causa en Común y del mapa de Hallazgos de Fosas Clandestinas elaborado por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) —con información de 2006 hasta abril de 2023— se localizaron cinco mil 698 fosas clandestinas distribuidas en todo el país.

En el marco del hallazgo de los más de 400 posibles cadáveres en un presunto campo de exterminio en Teuchitlán, Jalisco, presentamos tres descubrimientos de fosas clandestinas que marcaron la historia de México, desde el inicio de los hallazgos durante el sexenio de Felipe Calderón y hasta la fecha.

Fosas de Durango en 2011: desmembramiento de cuerpos

"Se raspaba el hueso(...) para el análisis e identificación de los cuerpos", explicó para el Equipo de Quinto Elemento Lab un perito federal que trabajó en las primeras fosas clandestinas encontradas en Durango en 2011.

La primera de las fosas clandestinas que asediaron la ciudad durante 2011 y 2012 marcó al país por el método de obtención de los cuerpos y los restos óseos: una retroexcavadora perteneciente a la Policía Federal (PF) despedazó los cadáveres.

El 11 de abril de 2011 la maquinaria extrajo y desmembró los cuerpos de la fosa hallada en un taller de reparación de radiadores en la calle Constituyentes, al noroeste de Durango.

Agentes ministeriales y elementos de la PF encontraron 89 cadáveres que, según un comandante del caso, todavía parecían frescos; el cuerpo más antiguo tenía máximo un año de haber sido asesinado.

"Caían cuerpos partidos por la mitad (…), cuerpos mutilados, pedazos", relató el policía federal.

De acuerdo con peritos entrevistados por esta primera fosa clandestina de Durango en 2011, de la cual se retomó el uso de la retroexcavadora en hallazgos siguientes, el operativo tuvo jornadas de hasta 36 horas; involucró cinco médicos legistas y 10 peritos para documentar e identificar los cuerpos encontrados.

Las acciones más relevantes que se realizaron durante el operativo se mencionan a continuación:

  • Tomar muestras de ADN en cabello, encías y sangre
  • Raspar el hueso y mezclar lo resultante con reactivos para su análisis
  • Obtener la información genética de la médula en casos donde sólo había huesos
  • Rentar dos contenedores de refrigeración para trasladar y almacenar los restos humanos; se convirtieron en focos de infección tras ser estacionados cuatro meses frente a Fiscalía
  • Exhumar los cuerpos hacia la fosa común, pues el material genético no era confiable para la compatibilidad con personas a las que se les habían tomado muestras de ADN, según la Fiscalía
  • Dividir en cuadrantes la zona por la enorme cantidad de los cuerpos, partes desmembradas y restos óseos
  • El uso de las dentelladas de las máquinas en el descubrimiento de la inhumación ilegal causó la pérdida de señas particulares de los cuerpos en la fosa escondida en el taller de reparación y en las que se encontrarían en los meses siguientes.
  • En 2013 los datos oficiales sumaron 383 cuerpos desenterrados entre abril de 2011 y 2012. Las fosas clandestinas de Durango se descubrieron en casas abandonadas, predios ejidales y lotes abandonados.

Fosas de Jalisco en 2014: cremación ilegal de la Fiscalía Estatal

"Sólo había cenizas en una bolsa de plástico", indicó la familia de Óscar Ramírez Reyes, la única persona identificada en una fosa clandestina en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, cuyo cuerpo junto a otros 19, se incineró por petición del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

El Servicio Médico Forense (Semefo) registró los cadáveres encontrados el 21 de marzo de 2014 como No Nombre (NN) sin identificarse, por lo que la Fiscalía General de Jalisco (FGJ) y el Ministerio Público (MP) a cargo de su investigación aprobaron su incineración.

Pese a la insistencia de la familia de Óscar, el Semefo no siguió el Protocolo de Atención en Casos de Desaparición de Personas y no realizó pruebas de ADN o mostró las fotografías de su cuerpo para su reconocimiento.

Un mes después del descubrimiento de la fosa clandestina en Jalisco, el cuerpo del joven de 20 años acabó en el horno crematorio del instituto forense. Se identificó hasta octubre de 2015; sus padres recibieron una bolsa con cenizas que, según registros forenses, no pertenecían a Óscar, sino a un hombre de 50 años.

La incineración irregular de la FGJ es una cremación sistemática, declaró Quinto Elemento Lab.

Fosas clandestinas estatales: abandono y saturación de cuerpos en Morelos

La gran cantidad de cuerpos encontrados en fosas clandestinas de Morelos saturó las morgues y cámaras frigoríficas, por lo que Servicios Periciales de la Fiscalía del Estado inhumaron ilegalmente 119 cadáveres en la comunidad morelense de Tetelcingo, Cuautla, el 28 de marzo de 2014.

Debido a la saturación por los cadáveres de las fosas más las tres mil 445 víctimas de homicidios registradas ese año por la Fiscalía Estatal los Servicios Periciales de Morelos ordenaron enterrar los cuerpos en fosas comunes ilegales.

De los 119 cuerpos inhumados, 84 presentaron signos de tortura y 42 funcionarios estatales y regionales incluyendo a Graco Ramírez Garrido, entonces gobernador de Morelos, crearon las fosas irregulares, indicó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

A días del señalamiento de la CNDH, Roberto Villanueva, exdirector del Programa de Atención a Víctimas, señaló junto a familiares de desaparecidos que en el caso hubo ocultamiento de crímenes por autoridades.

"No es posible que la Fiscalía ni el gobierno del estado de Morelos puedan responder a la sociedad por qué inhumaron restos de personas, quién quería esconder estos cuerpos y por qué dos personas que fueron enterradas estaban reportadas como desaparecidas", cuestionó Villanueva.

Años después, el 17 de febrero de 2016, se descubrieron 38 cuerpos sobre la capacidad máxima de una cámara frigorífica; ninguno tenía indicios que permitieran identificarlos.

Esto lo descubrió la fiscal regional de la Zona Oriente de Morelos, Monserrat Castañeda Delgado, quien en ese mismo año interpuso una demanda contra seis personas por buscar a sus hijos desaparecidos sin autorización del estado.

¿Cómo reconoce el Estado mexicano las fosas clandestinas?

“Se entiende a las fosas clandestinas como aquellos espacios donde se inhuman cuerpos de manera ilegal sin conocimiento de la autoridad, que tienen fundamentalmente el propósito de ocultar el paradero de una o de varias personas”, explicó Alejandro Encinas Rodríguez, titular actual de Planeación y Ordenamiento Territorial de Ciudad de México (CDMX).

Los primeros cuerpos exhumados se descubrieron durante el mandato presidencial de Felipe Calderón Hinojosa en el marco de su denominada ‘Guerra contra el Narcotráfico’.

Tras órdenes de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien fungía como presidente de México en ese momento, el entonces subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración lideró el proyecto que resultaría en el primer registro oficial de fosas clandestinas en México.

En un comunicado de prensa de 2019, Encinas indicó que esta documentación ayudaría a crear mecanismos para identificar los cuerpos de las víctimas y a reconocer patrones de violencia estatales y municipales en México.

Antes del proyecto, las familias de las personas desaparecidas sólo tenían el respaldo de colectivos civiles de búsqueda, además del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).

Organizaciones civiles, colectivos de búsqueda y expertos en el tema acusaron que el registro violó la Ley General en Materia de Desaparición Forzada que se estableció desde 2018 tras exigencias de familias de personas desaparecidas.

La Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por particulares promueve la consolidación de las instituciones y herramientas que conforman el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (SNB); reconoce correctamente la desaparición forzada por delincuencia y establece penas acordes al delito.

¿Qué se consideró en el primer registro oficial de las fosas clandestinas en México?

El primer registro oficial de fosas clandestinas con datos desglosados por estado se reveló al público el 15 de mayo de 2019; también contó los cuerpos exhumados en la década 2006-2016.

El proyecto de documentación del gobierno de AMLO recibió críticas por mezclar datos de casos de desaparición forzada, desaparición por particulares y homicidios; se le acusó de ser parcial y de usar métodos poco confiables que resultaron en datos no coincidentes con censos anteriores.

Actualmente el registro continúa documentando el número de fosas clandestinas y cuerpos exhumados; se actualiza cada 15 días y las cifras que brindan son resultado del trabajo conjunto de instituciones locales y federales.

A partir de su existencia se creó el 6 de enero de 2021 el Protocolo Homologado de Búsqueda de Personas Desparecidas y No Localizadas (PHB), en el cual auxilia a familiares y conocidos de personas desaparecidas.

Los hallazgos más recientes de fosas clandestinas

En este mes dos casos sacudieron al país debido a los nuevos métodos usados por los cárteles de narcotráfico para deshacerse de los cuerpos de personas desaparecidas.

Crematorios clandestinos: el caso del Rancho Izaguirre, Jalisco

En la localidad de Teuchitlán, Jalisco, se encontraron tres presuntos crematorios clandestinos con hasta 400 pares de zapatos, prendas de ropa y documentos de identificación.

Fue hallado por el colectivo civil Guerreros Buscadores de Jalisco el pasado 7 de marzo y fue el primer caso de fosas clandestinas donde sobrevivientes del reclutamiento forzado del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) declararon la creación de crematorios clandestinos.

Campos de exterminio clandestinos: el caso de Tamaulipas

En la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, el colectivo de búsqueda Amor por los Desaparecidos encontró 14 montículos con restos óseos humanos calcinados en un presunto campo de exterminio el pasado 10 de marzo en un predio en la zona colonia del Real.

Dos días después la Fiscalía General de Justicia de del Estado (FGJET) declaró que el sitio no se trataba de un campo de exterminio o crematorio clandestino, sino que es una sucursal funeraria que se encuentra en obra negra.

A pesar de la respuesta de la dependencia, el colectivo, en su página de Facebook, difundió algunos de los artículos encontrados en 14 puntos diferentes del predio, entre ellos un rosario, una hebilla con la figura de dos pistolas, equipo táctico y chalecos antibalas.

“En Reynosa casi todos los fines de semana damos con un sitio (de exterminio) clandestino como este”, declaró en una entrevista con Radio Fórmula, Edith González, líder del colectivo Amor por los Desaparecidos.