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  • Seguridad

Vive en la incertidumbre y “en la mira” tras desaparición de su hijo

  • Isabel Ortega
“A veces por seguridad me detengo de hablar, porque estamos en un estado muy inseguro y estamos en la mira” asegura Fabiola

Xalapa, Ver.-Argenis Yosimar Pensado Barrera salió de su casa el domingo 16 de marzo del 2014. Fue la última ocasión que Fabiola, su madre, lo vio. Ella lleva cinco años buscándolo y a la fecha no tiene un solo indicio de lo qué le pasó al menor de sus dos hijos.

Ella al igual que decenas de madres salió este 10 de mayo a las calles para exigir el regreso de Yosimar. Es su motor para despertar cada día. “Necesito encontrarlo”, refiere con la voz entrecortada.

Fabiola fue una de las madres que contó su historia a los medios de comunicación. Sus lentes negros le permitían disimular las lágrimas que derramaba al relatar en lo que se ha convertido su vida desde hace 64 meses.

Por momentos, durante la plática, habla de su hijo en presente, confía en que es fuerte en su cautiverio. En otros lapsos se refiere a él en pasado, y solo tiene la intención de recuperar sus restos para poder sanar, para tener paz.

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La investigación de su hijo se inició un año después, cuando se logró visibilizar el fenómeno. Tras conocer a otras madres que vivían en la misma condición, entendió que se tenía que involucrar en la búsqueda para obtener avances, pues las autoridades están rebasadas.

Yosimar salió el domingo 16 de marzo a casa de unos conocidos. Se suponía se iba a reunir con algunos excompañeros de trabajo, pero ya no regresó. Ese día se registraron balaceras y redadas, por lo que no descarta que su hijo haya sido víctima de desaparición forzada.

Ha pedido a las autoridades no descartar esa línea de investigación, pero se han negado. Fabiola no quiere abundar en el tema, sabe que las madres de desaparecidos están en la “mira” de las autoridades, incluso de delincuentes, y sin indicios del paradero de Yosimar será difícil mantener su tesis.

“Mi hijo desaparece el 16 de marzo del 2014, aquí en Xalapa. Salió de casa un domingo por la mañana, ese día hubo balacera en la ciudad, ese domingo hubo un operativo de policías y él ya no regresó a casa.

“Desde ese momento empezamos a buscarlo, él era un niño tranquilo, siempre fue un niño de casa y de familia. Un domingo antes había sido el día de la familia, entonces habíamos ido todos como familia y pues bueno, toda la familia nos dedicamos a buscarlo”, contó a E-Consulta.

Recurrió a las autoridades estatales, pero no atendieron su petición de investigar, fue un año después cuando los encargados de la impartición de justicia determinaron abrir una carpeta de investigación.

“En ese momento uno no sabe cómo caminar, con quién o qué puertas tocar. Así pasó un año, viviendo esto sola, hasta que encontré a grupos de familiares de desaparecidos y así empezamos a tener reuniones con el Fiscal General, en ese tiempo era Luis Ángel Bravo y la carpeta empezó después de un año, cuando ya muchas cosas se pierden.

“A partir de ahí nos cambia la vida, porque entonces empiezo a visitar talleres, talleres forenses, empiezo a visitar Semefos, asistir a exhumaciones y muchísimos talleres para prepararnos y que las autoridades no nos digan qué se puede o qué no se puede hacer”, detalló.

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Yosimar buscaba ganarse un lugar en su trabajo, estaba interesado en ser chef. Solo terminó la preparatoria, pero al trabajar en la cocina en los contenedores de Arco Sur, bares ubicados en las inmediaciones de la Fiscalía General, le despertó el interés en la cocina, y no descartaba continuar su formación profesional.

¿Tiene algún indicio o dato de dónde está su hijo?

Yo lo que le insisto mucho es que ese día -16 de marzo del 2014- hubo muchos operativos de policía, pero nunca quieren tomar esas líneas de investigación.

-¿Cree que puede estar vinculado a desaparición forzada?

Si, puede ser que sí, pero a veces por seguridad me detengo de hablar, porque estamos en un estado muy inseguro y estamos en la mira.

Durante la charla recordó la insensibilidad de las autoridades del Estado y la Federación; todos están rebasados por el fenómeno de los desaparecidos y los avances son muy nulos.

El sumarse a los Colectivos de Búsqueda le permitió que el proceso sea más fácil, se dio cuenta que no era la única con ese problema, había más madres en la misma condición, tratando de localizar a su hijo, hija o esposo.

“Yo me preguntaba muchas veces, por qué yo, por qué a mí. Y hay miles más a las que nos ha pasado, ahora ya transformé eso (enojo) en trabajar”.

En los últimos años ha perdido mucho: su empleo, la obligaron a decidir si se mantenía en la búsqueda o se presentaba de manera regular a trabajar; a su madre, quien murió de una complicación de la vesícula; y en ocasiones hasta la esperanza de encontrar a su hijo con vida, sin embargo, se mantendrá en la búsqueda.

“Yo me fui a lo federal con la esperanza de que sucediera algo, por el miedo de lo que se vive aquí, pero en lo federal te dicen que también están rebasados de casos, entonces sólo lo están llevando como coadyuvante con el Estado”.

Al hablar de qué la motivaba a marchar este 10 de mayo detalló: “Buscas tener a tus hijos, si están vivos, abrazarlos. Yo no quería pensar que mi hijo ya no vive, pero ahora después de tantos años. De todos modos, necesito encontrarlo”.

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