Fosas comunes; los difuntos que nadie recuerda en Edomex

La Silla Rota
Registros de la administración municipal de la capital mexiquense revelan que la fosa común alberga mil 880 muertos

Personas que murieron en choques automovilísticos, en la indigencia, niños hallados muertos en la vía pública y personas encontradas sin vida en lagunas, barrancas o acantilados, son los restos humanos que más abundan en la fosa común del panteón municipal de Toluca, espacio en el que pocas son las cruces de quienes después de varios años fueron localizados e identificados, pero al final olvidados por sus familiares que nada pudieron hacer por sacar a sus parientes de ese lugar ubicado hasta la parte trasera del cementerio toluqueño.

Registros de la administración municipal de la capital mexiquense revelan que la fosa común alberga mil 880 muertos, de los cuales, mil 44 corresponden a adultos y 836 a niños.

 

 

Para que un cadáver llegue a la fosa común, primero, un Ministerio Público tiene que dar fe del mismo, ya sea en la calle, terreno baldío o en alguna barranca que haya sido tirado, por ejemplo, luego, el individuo irreconocible es trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO), donde se le practica la necropsia de Ley que determine las causas reales del fallecimiento y su posible identificación.

También se asientan en una bitácora los datos generales del occiso, como la ropa que vestía al momento de haber sido hallado, estatura del infortunado (a), su edad promedio, color de piel y cabello y también se asienta información de su dentadura.

 

 

Posteriormente, los restos humanos son guardados en frías gavetas y si no son reclamados en un lapso de 10 días, tiempo que marcan los protocolos del SEMEFO, se hacen los trámites administrativos para que sea enterrado en la fosa común.

 

 

Ya en el panteón municipal de Toluca, el Ministerio Público entrega la orden de salida de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y el recibo de inhumación del Registro Civil, para que le sea asignado un lugar al cadáver, que en cualquier momento puede ser reclamado por sus familiares, quienes en caso de que comprueben con una prueba de ADN, que es su pariente, el impartidor de justicia ordenará que los restos sean exhumados para entregarlos, sin embargo, esto muy poco ocurre.

 

 

En la fosa común del panteón municipal de Toluca, que en ocasiones otorga el servicio a municipios aledaños como Lerma o Zinacantepec, hay cupo para unos 400 cadáveres.

Finalmente, en dicho sitio asignado para quienes no fueron reconocidos ni reclamados, existe sobre una piedra triangular de al menos metro y medio de altura un epitafio que señala: "Despacio hermano, no precipites tu andar, no avances como un potro desbocado, siembra en tu sendero mucho amor, para no ser un despojo abandonado, sin cruz, sin nombre y sin el cariño de una flor".

 

 

 

Con información de La Silla Rota