Las horas circulares
- Manolo Victorio
Hay en el anecdotario interminable de este país, un lamento histórico atribuido a Porfirio Díaz Mori, quien habría lanzado la frase: «pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos» en retrato histórico de la empedrada relación bilateral entre ambas naciones.
La cita, acuñada por el intelectual Nemesio García Naranjo resalta la compleja dependencia, influencia y vulnerabilidad de México frente a su vecino del norte.
Han pasado más de 40 años desde que el periodista Alan Riding escribiera un libro llamado «Vecinos distantes», un retrato de la visión gringa del periodista británico Riding, publicada originalmente en 1984, considerada una postal atemporal exhaustiva y crítica de la realidad política, social y cultural de México en el siglo XX, y su compleja relación con Estados Unidos, que no se ha movido un ápice,
En ese año, la tesis que sustenta el libro que, a pesar de compartir una frontera de más de 3,000 kilómetros, México y EE. UU. permanecen alejados por abismos culturales, históricos y psicológicos.
Alan Riding analiza el sistema político, la economía mexicana previa al TLCAN, la psicología del mexicano y temas como la corrupción y la familia.
El libro se ha convertido en un «clásico» tanto para extranjeros que querían entender a México como para los propios mexicanos que buscaban una visión externa de su país.
Vecinos distantes es un término se sigue utilizando en la opinión pública y el análisis político para describir las tensiones diplomáticas actuales sobre migración, seguridad y comercio. La falta de entendimiento mutuo entre los gobiernos y sociedades de ambos países.
La corrupción que tiene semilla en el narcotráfico continua, cuatro décadas más tarde, como el argumento central de este jaloneo e intervencionismo mediático.
Los jugadores han sido rotados. El juego sigue siendo el mismo.
Miguel Basáñez, uno de los mexicanos que mejor entiende las entrañas del poder en Washington, lo ha dicho con claridad en el micrófono de Carmen Aristegui: Claudia Sheinbaum enfrenta un dilema existencial.
Ya no basta con heredar el carisma de López Obrador ni con repetir la retórica de la Cuarta Transformación. Ha llegado la hora de tomar realmente el control del gobierno. Porque gobernar no es tener mayoría en el Congreso ni controlar gobernadores. Gobernar, en el sentido duro de la palabra, es tener el monopolio efectivo de la fuerza dentro de tus fronteras. Y ese monopolio, en amplias regiones de México, lo ejercen hoy los cárteles, no el Estado mexicano, según la visión de Donald Trump.
Y es que la última advertencia del mandatario número 47 en la historia de los Estados Unidos no es otra bravuconada de su red Truth Social. Es la constatación de una realidad que México se ha negado a mirar de frente: si el gobierno mexicano no puede o no quiere desmantelar a las organizaciones que están envenenando a Estados Unidos, Washington está dispuesto a hacerlo por su cuenta, por tierra.
Y cuando Trump habla de ir contra los cárteles, ya no oculta que eso incluye ir contra los políticos que los protegen. Aquí está el nudo del dilema que Basáñez señala: Sheinbaum debe decidir si está dispuesta a convertirse en la presidenta constitucional que México necesita o si seguirá siendo la heredera política de un movimiento que, en muchos lugares, ha convivido cómodamente con el crimen organizado.
No es un problema de ideología. Es un problema de soberanía. Porque cuando un presidente extranjero amenaza con operaciones militares dentro de tu territorio y menciona a políticos de tu partido, ya no estás discutiendo política exterior. El discurso radica en si sigues siendo un Estado vigente o si por el contrario, estás en la orilla del despeñadero del estado fallido.
La población mexicana, harta de balas y extorsiones, no está pidiendo más abrazos. Está pidiendo que alguien, finalmente, se invista de autoridad y recupere el territorio. Ese arquetipo de la esperanza mexicana se llama Claudia Sheinbaum Pardo.
La presidenta tiene la mayoría parlamentaria, tiene legitimidad electoral y tiene el momento. Lo que aún no se sabe es si tiene el coraje. Basáñez, con la frialdad del diplomático que conoce los límites del poder, le está diciendo lo que pocos se atreven: el tiempo de las excusas terminó. O tomas el control del Estado, o alguien más lo tomará por ti.
La historia no perdona a los presidentes que confundieron popularidad con capacidad de mando.
Y Trump, esta vez, parece decidido a cobrar la factura.
La presidenta respondió que su gobierno actúa contra los carteles de la droga.
Claudia Sheinbaum Pardo recordó –una vez más– que no es la primera vez que el republicano expresa tales intenciones, pero subrayó que su administración mantiene resultados tangibles en el combate al narcotráfico y la reducción de la violencia.
Desde su conferencia matutina, la jefa del Ejecutivo detalló que actualmente existe una reducción cercana al 50% en homicidios dolosos, además de la destrucción de 2 mil 500 laboratorios de drogas sintéticas y detenciones sustentadas en carpetas de investigación.
Enfatizó que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos fue modificada para proteger la soberanía nacional ante cualquier intento de incursión extranjera.
Y mientras los días nos traen noticias circulares, el deporte nacional se basa en la especulación popular sobre una lista ultrasecreta de políticos, funcionarios y parentela de gobernantes que amenaza el gobierno gringo con hacer pública.
… de otro costal.
Nahle y el pragmatismo que rinde frutos. A poco más de año y medio de haber iniciado su mandato, la gobernadora Rocío Nahle García registra su mejor nivel de aprobación hasta ahora.
Según la más reciente medición de Demoscopia Digital correspondiente a abril de 2026, la gobernadora veracruzana alcanza el 63.2% de aprobación ciudadana, colocándose en el lugar 11 a nivel nacional.
Ubicarse más arriba de la media tabla no es un número menor. Rocío Nahle García viene subiendo consistentemente desde el 59.2% de inicios de año y se consolida como una de las mandatarias mejor evaluadas del país, en sinergia positiva.
Lo interesante es que esta cifra no parece venir de discursos grandilocuentes o rimbombantes, sino de obras concretas y decisiones pragmáticas. La gobernadora ha puesto el acelerador en infraestructura carretera, recorriendo el estado para inaugurar y supervisar tramos clave, especialmente en la Huasteca y Los Tuxtlas. No son anuncios: son kilómetros pavimentados que la gente usa todos los días.
En la zona metropolitana, el anuncio de la construcción del nuevo puente Boca del Río —un proyecto ambicioso que se licita nacionalmente— ha sido recibido con buenos ojos porque conecta movilidad, turismo y desarrollo económico en una de las zonas más dinámicas del estado. La gente percibe movimiento.
Construir un puente desde el Foro Boca a la Isla del Amor, con bulevar incluido, será la guinda del pastel que resolverá el caos vehicular cotidiano entre Alvarado, Boca del Río y Veracruz, la conurbación más importante y densa en el estado de Veracruz.
Será una bandera que lleve el copyright (derecho de autor) de la primera mujer gobernante en Veracruz desde el primer automotor que cruce la vía de comunicación, a la posteridad.
Quizá la jugada más inteligente, y la que más puede explicar ese 63% de aprobación popular, es el anuncio de que el gobierno estatal absorberá y renegociará la deuda de bursatilización que heredaron 199 municipios. Se trata de una carga histórica, contratada en 2008, en la que los ayuntamientos ya pagaron más del doble de lo recibido solo en intereses y la deuda sigue en 1,331 millones de pesos.
Nahle propone que el estado entre al fideicomiso, renegocie condiciones y liquide la deuda antes de 2030, aliviando las finanzas municipales. Es un gesto de responsabilidad política poco común: hacerse cargo de un problema heredado de administraciones anteriores para que los presidentes municipales puedan respirar.
En un estado tan fragmentado como Veracruz, eso genera lealtades. El saldo es claro: Nahle está gobernando con un estilo territorial, de obra y resultado, más que de confrontación. Y los números de Demoscopia lo están reflejando. El desafío ahora será mantener ese ritmo sin que el gasto en rescates y megaproyectos termine comprometiendo otras prioridades. Porque aprobación alta es bueno, pero solvencia financiera a mediano plazo que realmente distingue a un buen gobierno de uno que solo luce en las encuestas.
En medio del berenjenal de la agenda pública, Nahle avanza pian pianito, dirían los clásicos,
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Periodista, conductor de radio, maestro universitario, reportero.



