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Saredi, la mujer albañil que desafía los prejuicios en Xalapa

  • Francisco de Luna
Tras enfrentar violencia familiar y el cierre de su negocio por la pandemia en 2020, Saredi retomó la albañilería.

Xalapa, Ver.- Saredi es una mujer que desde hace seis años trabaja en la albañilería, un oficio donde la mayoría del personal está conformado por hombres y en el que la fuerza y la destreza son primordiales. 

Su vida cambió en 2020 a partir de la pandemia del coronavirus. La albañil, de 37 años y originaria de Xalapa, decidió dedicarse a este oficio para sobrevivir a la violencia familiar y económica que sufría.

Saredi interviene las paredes de una vivienda desgastada por la humedad en la colonia Francisco Ferrer Guardia, muy cerca de la facultad de Humanidades de la Universidad Veracruzana (UV) mientras relata su historia.

"Mi papá fue contratista y toda la vida he estado en la obra. Los sábados me iba con mi papá para pagarle a los empleados, a los trabajadores y aprendí presupuestos, manejar materiales y lo que conllevaba a la construcción", dice. 

La mujer también fue chalana del papa de sus hijos. Desde muy pequeña, estuvo relacionada con las obras de la albañilería. 

Saredi, de vendedora ambulante a albañil

"Sí resulta complicado porque no tenemos la fuerza de un varón, entonces sí llega a ocasionar que sea más complicado, pero también hemos podido salir", reconoce Saredi en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Antes de dedicarse a la construcción, Saredi trabajaba en un puesto ambulante de hamburguesas y hot dogs a las afueras de los bares de la ciudad de Xalapa hasta que el 23 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia mundial por la pandemia del covid-19.

Con la finalidad de que se evitaran contagios masivos de coronavirus, los negocios ambulantes dejaron de trabajar debido a la concentración de personas que manejaban.

"Llega pandemia y cierran todo, entonces me quedo sin trabajo, me separó del papá de mis hijos, se va y nos dejó así como 'háganle como puedan' y me enfrento a que mis hijos necesitaban y yo no tenía trabajo, pero como le sé a este oficio supe que con esto podemos salir y seis años después aquí estamos", expresa.

Su hijo mayor se graduará de la preparatoria al final del ciclo escolar 2025-2026; otro pasará segundo semestre y su hija menor concluirá la primaria.

No sólo es un trabajo de hombres

Con Saredi normalmente trabajan dos varones, "pero cuando no me doy abasto contrato más personal y así vamos sacando las obras”. 

"Hay dos vertientes: me dan la oportunidad por ser mujer y la confianza que les genero; o no me lo dan porque soy mujer y no les da la confianza, porque este trabajo es de hombres", concluye.