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Relojería, oficio próspero en antaño, agoniza en puerto de Veracruz

  • Carlos Navarrete
David es un relojero que hace 40 años reparaba de 10 a 15 relojes al día en el puerto de Veracruz. Hoy solo llegan 3 diario.

Veracruz, Ver. – Sentado en un banco dentro de su viejo taller de relojería "Díaz", ubicado en el callejón Reforma del Centro Histórico de Veracruz, David Paredes espera la llegada de algún cliente. Trabaja para el tiempo y a través de él ha visto decaer su oficio con el avance de la tecnología y la irrupción del smartwatch.

A sus 40 años de experiencia, David recuerda cuando la relojería era un negocio próspero.

"Cuando yo empecé, el trabajo de relojería era suficiente, no nos dábamos abasto, teníamos trabajo para todo el día, a veces hasta 10 o 15 relojes. Ahora vienen dos o tres y muchas veces solo piden presupuesto", lamenta.

En la actualidad, en el primer cuadro de la ciudad apenas quedan una docena de relojeros, quienes luchan por mantener vivo un oficio que parece condenado a desaparecer.

La lucha contra lo digital

David comenzó en la relojería a los 18 años, aprendiendo a cambiar piezas, reparar y dar mantenimiento a los relojes mecánicos. Sin embargo, con el paso del tiempo, los relojes análogos fueron desplazados por los relojes inteligentes, los cuales ofrecen múltiples funciones como monitoreo de salud, geolocalización, control de música, llamadas y mensajes, entre otras herramientas.

"Lo digital es lo que está jalando bastante, los relojes inteligentes son los que más están jalando", reconoce el relojero.

A pesar de la amplia desventaja de los relojes clásicos, David defiende su durabilidad y resistencia.

"Lo mecánico siempre te va a durar bastante, a menos que pase el tiempo y por cuestión de refacción no haya, pero el mecánico siempre va a tener arreglo. Los digitales no, porque todos van por circuitos, son electrónicos, eso se friega y ya, hasta ahí", explica.

Un futuro incierto

El panorama no es alentador para los relojeros tradicionales. David admite que en diez años ve complicado que el oficio de la relojería análoga siga vigente. "Conforme vayan saliendo modelos nuevos de relojes digitales y de tecnología, se va a ir acabando. La verdad no está uno tan seguro de aquí a diez años", concluye.

Así, mientras el taller "Díaz" sigue en pie, el tiempo avanza inexorablemente, no solo para los relojes análogos, sino también para quienes aún saben repararlos.