Con la influenza, los pacientes tenían miedo; con covid tienen pánico

Redacción

Natalia (nombre cambiado a petición de ella) apenas supo que sería enviada a una de las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social, en Tijuana, que atienden a personas contagiadas de covid, le escribió una carta a sus hijos y a su esposo. Reconocía su temor ya que en una de las clínicas, la 20, hasta el 19 de abril se habían reportado 60 casos positivos entre el personal médico.

Como parte de su juramento hipocrático, Natalia no podía negarse a ir al área covid del hospital, pese a que su especialidad no está relacionada con vías respiratorias. Pero la pandemia que ha saturado de pacientes y ha trastornado los sistemas de salud de países tan poderosos como Italia, Europa y Estados Unidos, demanda en México personal médico.

En la misiva Natalia se refirió a su nueva encomienda como una cruz que aceptaba, y pedía que si le pasaba algo a ella, sus familiares y amigos se encargaran de sus hijos.

Entrevistada por La Silla Rota, recordó que también estuvo en la primera linea de combate contra la influenza en 2009. Pese a que había una mayor tasa de mortalidad, el sentimiento es distinto, sobre todo entre los pacientes.

"Me tocó la influenza y nada que ver. Pese a tener una mayor tasa de mortalidad y que me tocó ver que estábamos desbordados, no había ese temor. Había miedo, más no pánico, iba la gente a pedir medicamento porque había posibilidad de ayudar más. En covid la gente sabe que no tenemos tratamiento y no podemos ayudarlo, están conscientes. Es doloroso porque sabemos que no podemos ayudar tanto al paciente y no hay cura. Su tratamiento asignado para estos pacientes en primer nivel no lo manejamos y aunque estuviéramos en segundo nivel ya se acabaron esos antibióticos citromicina, plaquenil, están agotados en el Seguro Social y eso limita más el ayudar al paciente".

El panorama es complicado. Tijuana se puso en el ojo del huracán luego de que el comediante Eugenio Derbez informó mediante un video que la clínica 20 del IMSS en Tijuana requería de equipo. 

La delegada del IMSS en Baja California, Desiree Sagarnaga Durante, también con un video intentó desacreditar lo dicho por el protagonista de "No se aceptan devoluciones" e incluso le pidió no difundir noticias falsas.

Pero más tarde, ese mismo día, el gobernador del Estado, el morenista Jaime Bonilla, con otro video avaló las palabras del actor, y dijo que los médicos estaban cayendo "como moscas".

Hasta el 19 de abril sumaban 60 integrantes del personal médico afectados por el covid en dicha clínica

Natalia explicó el contexto. Baja California fue uno de los primeros estados a los que llegó la covid, a lo que se suma que las clínicas del IMSS siempre están sobre saturadas, incluso antes de la llegada de pandemia. En el caso de la clínica 20 se trata de un lugar viejo con un equipo de aire acondicionado en malas condiciones.

"Hay problemas de ventilación que propicia contagios en la misma clínica. El personal de salud y médicos se enfermaron y se incapacitaron; desde el principio se presentaron casos de covid entre ellos".

A ello se sumó que otros tienen morbilidades y eso causó que hubiera menos personal.

"La clínica 20 siempre ha tenido pocos médicos internistas con pocos especialistas. Se jubilaron los viejos. Los nuevos contratos del IMSS tienen pocos beneficios, por lo que los internistas prefieren irse a la iniciativa privada. Ya tenía falta de personal desde antes de la pandemia.

"Ahorita lo que comentan los compañeros es que tienen 70 a 80 pacientes y solo dos internistas por turno, mientras que en la clínica 1 están más organizados y en su primer piso tienen 105 pacientes, en el tercer piso 77 pacientes y en el segundo piso que le caben  87 pacientes y en urgencias hay 25 pacientes".

Otro problema que se sumó y que ha alejado a personal médico es que el sindicato negoció un bono para quienes tengan contacto con pacientes que tengan la covid.

Pero no será para todos esa prestación, solo para los médicos intensivistas, los neumólogos, los infectólogos y urgenciólogos, pero no para los cirujanos que entran a poner un catéter, los anestesiólogos que entran a hacer intubación, por lo que al no recibir bono no le ven caso arriesgarse. Natalia previó que eso bajará mas la cantidad de médicos.

Ante el crecimiento de casos en Tijuana, las Unidades de Medicina Familiar van a ser habilitadas como una especie de mini hospital, para compensar la saturación en que ya se encuentran tanto la clínica 1, la 20 y el Hospital General. 

"La única forma de ayudar al paciente y que reciba atención es abriendo minihospitales en las UMF. Van a tener oxígeno, cuarto rojo pero no es un hospital como tal, no hay ventiladores y la posibilidad de que se complique el paciente en estas áreas es bastante alta", advirtió.

EQUIPO ESCASO

Respecto al equipo de protección para el personal dijo que es escaso, por lo que el personal batalla, e incluso ha llegado a comprarlo con sus propios recursos.

"La mayoría se compra su propio equipo. A las áreas de covid están entrando sin el overol, entran solo con batas quirúrgicas, gorro y guantes, botas y cubrebocas. Si uno trae qué bueno, si no le proporcionan el que tengan las unidades, si es uno quirúrgico ese es el que le otorgan. El de los gogles a veces sí, a veces no les dan y las caretas sí tienen porque se esterilizan".

La situación es peor para asistentes médicas, trabajadores sociales, integrantes de intendencia del área, que están cerca de los pacientes y no todos tienen cubrebocas y cuando llegan a tener es por donaciones.

"Cualquier persona que atienda covid está en riesgo".

En la reconversión el personal rota en las distintas áreas y todos los días debemos estar preparados para cualquier área.

En el caso de ella misma, desde que vio los primeros casos en China se adelantó y compró material, Aunque no imaginó que la pandemia alcanzaría los casos y la dimensión de ahora.

"Empecé a comprar mascarillas N95, 25 en 750, batas quirúrgicas en 30 pesos, me preparé mucho pero no esperaba que durara tanto tiempo. No compré overoles porque no pensé que  me iba a tocar estar con pacientes", afirmó. 

"Sí hay la sensación de cuando uno está en el área de la covid, de decir ´ya estoy infectado´. Mi esposo es médico también. La rutina es estricta. Incluso en casa usamos cubrebocas. Los niños no nos pueden abrazar, son cosas que se deben modificar por el bien de los niños. Nada es suficiente. Conozco médicos bien protegidos que aún así se han infectado", añadió.

Otro handicap será la falta de equipo, principalmente los ventiladores, fundamentales para ayudar a respirar a los pacientes más graves contagiados de covid. Natalia describió la situación.

-¿Al estar en esa zona el equipo se tiene?

-No se tiene, se intenta. En él área de reconversión van a poner oxígeno pero lo que se requiere, lo que se necesita son ventiladores también. El oxígeno les ayuda pero la saturación empieza a bajar y puede ser que se requieran ventiladores. En estos minihospitales de las Unidades Médicas Familiares ya avisaron que es posible que nos toque ver demasiadas muertes porque no van a llegar ambulancias, el paciente dura unas cuantas horas resistiendo la saturación de oxigeno pero si no se le da atención inmediata hace un paro respiratorio. Se están ampliando las áreas mortuorias de las clínicas y los hospitales, en las clínicas mueren de 4 a 9 personas al día", aseguró.

Pero explicó que no todos se registran como tal, como un fallecimiento por covid, porque algunos no se confirman y solo son sospechosos, aunque tengan todos los síntomas. 

"Para que se registren como covid necesitan tener la prueba forzosamente de coronavirus. Si no ha llegado esa prueba no ha llegado el resultado o no se le alcanza a hacer al paciente no se registra y se hace de neumonía y esta entonces debe ser altísima.

"Nosotros no podemos afirmar que tiene covid hasta que se tenga la prueba  confirmatoria, aunque una tomografía o radiografía den alta sospecha y diga que tiene infiltrado bilateral Intersicial es neumonía atípica y se expone como sospecha de covid. Muchos de estos pacientes que son ambulatorios, sobre todo los que vemos se van con ese diagnostico de sospechoso de covid y jamás van a tener una prueba confirmatoria porque seria un gasto inútil. 

"Salen bastante caras y ahora se necesita mas dinero en ese tipo de pacientes que en hacer ese tipo de pruebas. En el hospitalizado grave sí se hace por el riesgo de que vaya a fallecer, pero solo en pacientes graves hospitalizados al 100 por ciento".

Natalia contó cómo es estar dentro del área de covid y como se debe salir. No deben ingresar con celular, no puede comer, ir al baño, solo les dan un traje que requiere preparación y como no hay equipo deben cuidarlo.

"Cuando salen los médicos se tienen que bañar para irse a sus casas, no salen por la puerta donde están los familiares de los pacientes como para dar información, si pasan por esa área irían con el traje contaminado o se bañarían y se volverían a contaminar.

"La trabajadora social tiene tanto trabajo entre actas de defunción, información que recaban los estudios epidemiológicos y hay poco personal que no informan a los familiares del estado de sus seres queridos. Si los familiares compraran medicamentos si podrían ayudar mas a los pacientes", agregó.

Cuestionada sobre si luego de las convocatorias realizadas por el gobierno federal para que médicos y enfermeras jubiladas se integraran al combate al covid, su respuesta es que no, e incluso médicos que estaban a la espera de tener su base laboral luego de años de estar en un hospital, recibieron el ofrecimiento anhelado pero ya no lo aceptaron. 

"Pese al riesgo de ser sancionados, prefieren seguir como están y no ir al interinato porque se arriesgan demasiado sin darles protección".

-¿Los jefes como trabajan?

-Los jefes de medicina familiar trabajan bien, fuerte, pero en otros los directores no van. Están ausentes.

Cuestionada sobre por qué hizo la carta y aceptó el cambio al área de covid como parte de la reconversión dijo que porque tiene miedo pero también ama su profesión.

"Somos médicos. Mi papá me preguntaba como te sientes. Le contesté ´te acostumbras, al principio puede haber temor´. 

También se disciplina y mantiene sana distancia, incluso con los que más quiere. 

"Mi hijo menor me dice ´abrázame´ y no lo voy a hacer por temor a contagiarlo. Amo la medicina y no la voy a dejar", concluyó.

Con información de La Silla Rota