Brasil y Lula, ¿qué pasa?

Redacción

Brasil se encuentra dividido de cara a las elecciones para elegir a su nuevo presidente en octubre próximo y la fractura nacional se ha hecho más grande con el encarcelamiento del ex mandatario Luis Inácio Lula da Silva, quien debe enfrentar una pena de más de 12 años, por corrupción.

El ex mandatario, se despidió con un último discurso que dejó grabado en un video animado, antes de entregarse a las fuerzas federales, lo que removió emociones en sus seguidores.

Muchos son los brasileños demuestran su apoyo a Lula, a quien atribuyen el despliegue de la economía y el crecimiento de la clase media durante su administración de 2003 a 2010.

Sin embargo, también son muchos los que están en contra del ex presidente de 72 años, pues el escándalo de corrupción por el que es acusado, y que derivó de la operación "Lava Jato" ensombrece su popularidad.

Antes de entregarse, una pared humana se proclamaba en favor de Lula, a quienes le pedían que no se diera por vencido.

Sin embargo, al arribar a la ciudad de Curitibia, donde le espera su celda, se topó con ciudadanos que festejaban su encarcelamiento.

Un joven de 24 años aseguró a El País, que aunque faltan a muchos otros funcionarios por encarcelar, "con Lula ya saciamos nuestra sed de justicia".

Otros, además de atacar a da Silva, vitorearon al aspirante presidencial Jair Bolsonaro, quien se encuentra en la segunda posición de las encuestas que, además, lidera Lula.

Asimismo, detalló el diario, en Curitibia se encontraba un grupo que se manifestaba en favor de Lula, pero fueron hostigados por la policía con gases lacrimógenos y balas de goma, a la llegada del  ex presidnete.

En cambio, una chica de 25 años y otros estudiantes se encontraban en el lugar para mostrar gratitud al ex presidente. en que era trasladado Lula. La joven aseguró que se encontraban ahí para expresar su gratitud a las políticas de inclusión social, con las que pudo ser la primera de su familia en ir a la universidad.

La tensión en Brasil sigue en aumento con la polarización social y una preocupación por la ola de enfrentamientos políticos por el caso Lula, a quien se le ha frustrado su participación en las elecciones presidenciales.

Con información de La Silla Rota