"Por el covid, ya no tengo que besar a clientes": trabajadora sexual

Redacción

Una de las ventajas que ha traído la pandemia para el trabajo sexual es que ahora quienes lo ejercen no deben explicar por qué no se puede dar beso en la boca al cliente. Es una forma segura de no contagiarse de la covid-19.

"Entre las formas para cuidarnos he escuchado comentarios de compañeras, algunas que daban besos, otras no, y las que no daban ahora dicen ´ya no tengo que explicarle que no puedo dar besos´", dijo a La Silla Rota la activista Montserrat Madrigal, de la Alianza Mexicana de Trabajadores Sexuales.

Pero de las adaptaciones que han tenido que hacer sobre la marcha las trabajadoras sexuales, esa sería una de las escasamente positivas.

Madrigal agregó que, debido a la pandemia, los hoteles donde realizan su actividad o vivían, fueron cerrados, por lo que tienen que buscar nuevos lugares, que a veces es un auto o la casa del cliente, pero resulta más arriesgado para ellas.

Como otros sectores de la población, requieren tener ingresos, por lo cual no pueden dejar de trabajar, así que cuando están con un cliente van armadas de un cubrebocas, su gel antibacterial, su preservativo y por protocolo las relaciones ya no son con posturas de frente. Si detectan que el cliente tiene síntomas de covid-19, como tos o fiebre, se retiran.

"En la información que repartimos recomendamos ciertas posiciones que las personas no queden próximas o con rostro de frente", indicó.

AFECTA CIERRE DE BARES

Para las que viven en la calle la vida se ha complicado, cuenta Madrigal. El mejor horario para ellas es a partir de las 2am, pero ante el cierre de bares impuesto por la emergencia sanitaria, ya no les conviene estar de noche en Tlalpan, que era un sitio donde se les veía en la madrugada.

Por eso es que ahora se les ve entre semana e incluso antes del mediodía en los paraderos de la avenida, para esperar a algún cliente.

"Otras trabajadoras sexuales han optado por ver a menos clientes y vender fotos de ellas o incluso hacer un espectáculo privado en streaming. Pero eso tiene su grado de dificultad, ya que no todas dominan las computadoras o se les complica seguir las instrucciones en inglés", continuó Madrigal.

"Hemos tenido que guiarlas con eso, así como ha disminuido el trabajo presencial, ha aumentado el trabajo online. Entonces sí parece que se ha compensado de esa forma, pues sigue siendo complicado", explicó Madrigal.

Ella misma ha debido hacer algunas adaptaciones acordes con los nuevos tiempos.

"En mi caso bajé el ritmo del trabajo, sí doy citas, pero no al ritmo que trabajaba antes", dijo.

Ya conozco a mis clientes, a quienes viajan mucho no los veo, a los que están cuidándose como población de riesgo, son a las que atiendo, y soy más selectiva en ese sentido

Cuestionada sobre si por el hecho de que sean más cuidadosas y tomen más medidas de protección no causa el enojo de clientes, respondió que sí y que eso de todos modos pasa con o sin pandemia.

Creo que es una constante, los clientes son groseros, pero por esa situación no me ha tocado, más bien la violencia, pero las compañeras de la calle, nos han comentado que ha aumentado el acoso de la policía

AYUDAS PARA LOS TRABAJADORAS

Montserrat Madrigal junto con otras organizaciones ha estado al pendiente de sus compañeras. Recordó cuando les cerraron los hoteles.

Nos tocó estar el primer día que cerraron los hoteles, coincidió en que entregábamos comida, iban las otras llevando sus cosas y ese mismo día empezamos a gestionar espacios y pudimos gestionar un albergue frente a la alcaldía de la Cuauhtémoc, funcionó una semana, pero por la contingencia ya no fue viable.

Después comenzaron a organizar colectas pensadas inicialmente para trabajadoras sexuales transgénero, que trabajaban en calle y de la tercera edad, pero sobre la marcha aparecieron otras, que eran seropositivas, en situación de calle o con enfermedades crónicas.

La iniciativa tuvo buena respuesta y el 5 de junio repartieron despensas, apoyos económicos y ropa.

Sobre si hubo apoyo gubernamental, informó que el gobierno repartió 300 tarjetas con montos de mil pesos cada una, pero cuando las recibieron hallaron unas que estaban sin fondos.

"Sí hubo un par de casos donde no cayó en un inicio, cuando gestionamos lo de las entregas y que nos iban a apoyar otra vez mientras estuviera la contingencia, pero luego de esa experiencia la posibilidad de que nos dieran fueron nulas", concluyó.

Con información de La Silla Rota