Ni los padres ni los maestros quieren regresar: maestra Tere
La posibilidad de regresar a clases al salón antes de que acabe el actual curso escolar no cayó bien entre los papás de los niños ni de los propios maestros. Así lo compartió Tere, quien es maestra de inglés en primero de primaria en una escuela privada de Las Águilas y desde mediados de marzo cambió el aula por la pantalla de computadora para dar clases, debido a la pandemia de la covid-19.
"Está la posibilidad que si nos dan la orden pudiéramos regresar pero ni las maestras ni los papás quieren. Sí hay mucho riesgo, estaban ayer diciendo que había niños que se darían de baja porque tenían problemas de salud. Por ejemplo una niña con asma la cual si deciden que se regrese a la escuela sus papás la van a dar de baja porque no quieren exponerla. Sienten que no está fuerte y prefieren que tome las clases en casa porque hay un programa para eso. Hay posibilidad de que más papás volteen a ver a la escuela en casa".
En el Día del Maestro, Tere dice que tanto padres como directivos no han apreciado el esfuerzo que han hecho los docentes, y mientras algunos de los primeros se quejan de que son pocas clases y otros que son muchas, los segundos se quejan de que los maestros se la pasan en sus casas, pero no ven que a distancia hay que preparar las clases, que hay que adaptarse a plataformas que desconocían, como zoom y que por los cursos ni siquiera tuvieron vacaciones de Semana Santa.
Pero el verdadero motor para adaptarse a la nueva tecnología y tomar cursos de actualización son los niños, afirma.
"El esfuerzo es menospreciado por los directivos, como que les falta empatía de saber lo que estamos haciendo. Tal vez tengan esta misma idea que como no nos ven, no pasa nada con nosotros o incluso sucede que cuando ves a un malabarista o futbolista que hace las cosas dices ´qué fácil´. Siento que pasa eso, nos ven haciéndolo, lo ven fácil pero no ven la preparación de horas frente a la computadora, planeando, tomando cursos. Es muy desmotivante enfrentar las exigencias y por otro lado tener que presentarse super feliz y activa frente a los niños que finalmente esa es nuestra recompensa, verlos trabajar, aprender".
"Están las dos caras, la exigencia por acá y la recompensa que te dan los niños. Eso es lo que estamos festejando, que aun así podemos tener la bendición porque uno enfrenta asuntos personales y los niños son los que me dan alegría, son un motor para levantarme, arreglarme, estar feliz para ellos. Es la recompensa para los maestros, tener su respuesta y cariño de los niños, eso lo paga todo", expresa.
INICIO DIFÍCIL
El inicio de clases virtuales fue a tropezones, un desafío, rememoró Tere, aunque reconoce que contaron con ayuda.
Muchas editoriales y asociaciones educativas les dieron cursos en línea y las ayudaron a prepararse para lo que venía.
"Nos dieron herramientas porque la escuela no nos las dio, aunque sí nos hizo muchas exigencias", contrasta.
También por el lado de los padres enfrentaron críticas.
"De repente los papás se quejaban de que habían muchas actividades y otros en cambio decían que eran pocas. Fue una época de turbulencias, encontrar la media fue mucho trabajo. Tuvimos vacaciones de Semana Santa pero no fue de descanso. Fue de cursos, de webinars, de preparar materiales y de mucho trabajo, pegados a la computadora", rememora.
Sin embargo, vino el reto de dar clases. No todos sabían usar la aplicación Zoom.
"No sabíamos manejar zoom, las transmisiones eran muy ruidosas porque todos tenían el micrófono abierto y hablaban sobre cómo se sentían, cómo nos extrañábamos. Fue un inicio turbulento", dice.
X
Ahora los niños se autorregulan, ellos mismos abren y cierran el micrófono, pero no están exentos de distracciones. Como están en casa mientras toman clase, algunos niños de repente ya juegan con su muñeco de acción y entonces ella les pide estar en clase y ya dejan el juguete e inocentemente aseguran que no saben cómo lo tomaron.
Un reto es retener la atención de los niños, para lo cual ella hizo algo que no podía hacer en el salón: un teatro guiñol. Pero para transmitirlo en la pantalla no necesitaba un gran escenario y se animó.
"Ahora, en la pantallita aflora la creatividad, son detalles que los niños aprecian", añade satisfecha.
El 13 de mayo sus alumnos al empezar la sesión pusieron en sus pantallas mensajes y un dibujito para ella, para celebrarle el Día del Maestro. Dos semanas antes, en el Día del Niño lo que hubo fueron juegos. "Festejamos que tenemos comida y casa".
El regreso al plantel en el actual curso aún es a nivel de rumor, pero todo apunta a que sea en agosto y con grupos reducidos, en lugar de 20 que sean 15.
Tere recuerda la escena en que uno de los niños a los que da clases virtuales platicaba con otro y le dice que cuando regresen a la escuela y el otro no lo deja acabar la idea.
-No regresaremos hasta segundo, la miss ya no será nuestra maestra...
A los tres les cayó un balde de agua fría, reconoce Tere.
Al verlos tristes, solo atinó a decir, "sí será otro curso en realidad", concluye.
Con información de La Silla Rota



