"Nosotros les llevamos una comida que pueda darles ánimo"

Redacción

"Lo que ustedes hacen es algo maravilloso, porque en todo el tiempo que hemos estado trabajando desde la cuarentena, nadie había venido a darnos de comer", expresó entre lágrimas una enfermera cuando el equipo de la organización VIHve Libre le entregó una charola con alimentos.

"Nosotros les llevamos una comida que pueda darles ánimo", destacó el activista Alaín Pinzón, quien encabeza el grupo de VIHve Libre, que desde hace 15 días comenzó con este proyecto de llevar comida a hospitales covid, para apoyar a médicos, enfermeras, trabajadores de limpieza, administrativos y a familiares de personas internadas.

El proyecto se llevará a cabo por un periodo de 45 días y es financiado por la fundación AHF, que lanzó una convocatoria internacional, en la que seleccionó esta propuesta para apoyar a quienes más lo necesitan durante la pandemia por el virus Sars-CoV2.


Todo se hace en VIHve Libre, una de las colaboradoras tiene una microempresa de banquetes y es quien se encarga de hacer la comida, algunos de los menús que han entregado al personal de salud y familias de pacientes son mixiotes con arroz, albóndigas y alambre de pollo, todo acompañado de una guarnición, agua de sabor y un postre.

"La idea del proyecto no es darles de comer cualquier cosa, no es nada más darles una torta o un sandwich, que también puede ser válido, pero nuestra idea es proveerles de comidas completas y calientes del día. Una comida que pueda darles ánimo", enfatizó Pinzón.

Con un overol rojo, cubrebocas, careta y guantes, los integrantes de esta organización salen a las calles para llevar entre 100 y 130 charolas con alimentos. Hasta ahora han ido al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición y al Hospital Regional "Ignacio Zaragoza" del ISSSTE. En la lista de lugares a donde irán están el Centro Médico Nacional Siglo XXI, La Raza, el Hospital de Las Américas y el Hospital Juárez.

Pinzón relató que el jueves pasado fueron al Hospital Ignacio Zaragoza, en donde la jefa de piso se acercó con ellos y les explicó que ninguno de los trabajadores había comido porque desde que entran hasta que salen no tienen contacto con el exterior.

"Las llevamos (la comida) hasta el primer piso y la verdad es que nos encontramos con acciones que no esperamos, las enfermeras sí son como de película, porque traen la nariz súper hinchada por el cubrebocas, toda la cara marcada y ahí las están curando mientras se están cambiando", resaltó.

El activista narró que los médicos y trabajadores siempre son muy agradecidos con ellos, pero no todo es alegría. En ese mismo hospital del ISSSTE les tocó ver cuando a una familia le informaron que su paciente había muerto, lo único que pudieron hacer fue acercarse y darles algo de comer.

 

En otros hospitales les ha tocado observar cuando le llaman a la gente para decirles que sus familiares están empeorando, entonces, las personas sólo se regresan al lugar donde estaban sentadas y rompen en llanto. "Lo único que nosotros podemos hacer es acercarles un poco de comida o un postre como para que puedan sobrellevar ese momento y desearles que su paciente pueda salir bien", dijo Pinzón, quien destacó que algo que han detectado en los hospitales es que la mayoría de las personas que están en las zonas de espera son mujeres, madres, esposas, hermanas.

Aunque llevan equipo para protegerse y toman todas las medidas necesarias, por supuesto que existe el temor a contagiarse. El activista recordó que cuando fueron al INER dejaron las comidas en el área de vigilancia y pensó que estaban entrando a la zona cero, porque sólo a algunos metros de distancia, separados por puertas, estaban las personas que se infectaron de coronavirus.

Sí sentimos mucho temor, en lo personal me lleno de mucha adrenalina, pero ahí es cuando me pongo a pensar que lo que hacemos, nuestro trabajo como activistas y defensores de derechos humanos es estar con las personas que más necesitan y en este momento quienes más necesitan son todo el personal de salud, en general

Lo mismo sucede cuando interactúan con las personas que tienen a un familiar con coronavirus que se encuentra internado, como cuando fueron al hospital del ISSSTE y la sala de espera al aire libre estaba llena. "Sabes que son personas que pueden estar en riesgo o hasta tener covid, porque tienen a un paciente dentro, pero aún así vamos con todo el cariño del mundo a darles un plato de comida caliente para que puedan sostenerse en el día".