Prevalece maltrato entre las clases populares de Orizaba

Fernando Inés Carmona / La Jornada Veracruz

Orizaba, Ver- Tan grave es la pobreza entre familias de clases populares en la zona centro del estado, que en las escuelas, sus hijos buscan, entre la basura, desperdicios de comida con los que se alimentan en la jornada educativa. No obstante también hay una clara omisión de cuidados que abona al problema; además las agresiones en contra de menores se agravó y se calcula que seis de cada 10 menores son atacados, pero muy pocos presentan la denuncia.

De acuerdo al presidente de la Fundación Sendero de Vida, Apolinar Gálvez Garduño, en la zona centro “hay un fenómeno que está muy oculto pero que está saliendo poco a poco a la luz y se trata de las agresiones a los menores de edad tanto en las zonas urbanas como en las regiones rurales e indígenas”.

En los municipios “hay muy poco recurso económico. Hay carencia de recursos humanos. Hay muchos municipios en donde ni siquiera se cuenta con ayuda psicológica ni legal”.

Los ayuntamientos de la zona centro del estado apenas alcanzan a atender el 40 por ciento de los casos de agresión en contra de niños, “el resto, el 60 por ciento, queda a la deriva y esto causa que los niños sigan agredidos y carezcan de los servicios básicos de atención y que la Convención de los Niños a nivel internacional nos pide que tengamos”.

Las agresiones, acusan, “son diferentes, hay agresión de falta de alimentación, educación, maltrato físico y psicológico, si juntamos todo esto vemos que el escenario de agresiones en contra de menores de edad es bastante preocupante”.

Por ello, se calcula que por lo menos el 60 por ciento de la población infantil en la zona centro del estado, “es agredida pero no se les atiende y eso es lo que complica más el problema”. La agresión no sólo son golpes, sino que también incluyen agresiones verbales.

Por otro lado, otro de los integrantes de esta agrupación, Antonio Rivera, señala que en las escuelas ubicadas en colonias populares “muchos de los niños llegan sin alimentos a clase y no tienen qué comer a la hora del recreo, es una situación bastante difícil”. Esto se debe a las condiciones económicas de las familias, pero en la mayoría es por la dejadez con la que actúan los padres o tutores. “Hay casos de niños cuyos padres no les hacen caso, los envían a clases sin alimentos, sin bañarse, con la ropa sucia. Esto no es por tema de dinero, sino por meras cuestiones de higiene y falta de cuidados”.

Estos hechos incluso provocan que algunos de los menores recurran a los botes de basura para encontrar alimentos qué comer, “hemos detectado casos de niños que se comen lo que otros dejan o en todo caso lo peor cuando van a los botes de basura a buscar desperdicios alimenticios para poder llevarse algo a la boca”.

Lo anterior no sucede en zonas serranas, sino en las colonias populares de Orizaba. “Hay una gran mendicidad ya entre los niños a consecuencia de la carencia de cuidados de parte de sus padres. A veces no se trata de hechos que se desprenden de la falta de dinero, sino por el descuido de sus padres, quienes omiten los cuidados que deben tener los menores de edad”, dijo.