Centro comercial en CDMX, abarrotado pese a emergencia por covid

La Silla Rota
Largas filas con compras navideñas, cubrebocas mal puestos y clientes molestos por escaneo de QR son algunas de las escenas que se observan

A 4 días de que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, declaró que la ciudad está en alerta de emergencia epidemiológica por el número de hospitalizaciones debido a la covid-19, capitalinos abarrotaron el centro comercial Parque Delta, en la Narvarte, alcaldía Benito Juárez.

A las 6 de la tarde se veía en la salida que da a la avenida Obrero Mundial a decenas de personas que iban con sus bolsas de objetos recién comprados, que buscaban un taxi o se dirigían al estacionamiento.

 

 

FOTOS EN EL ÁRBOL, PERO SIN CUBREBOCAS

Adentro del Centro Comercial ubicado en el terreno que alguna vez fue un estadio de beisbol, había zonas con grupos de personas, parejas y como en otros sitios, sin respetar el sentido de los carriles marcados para transitar, otros con el cubrebocas mal puesto, y unos más que bajo el espíritu navideño le pedían a su acompañante que les tomara una foto, y vanidosos se quitaban el cubrebocas con nostalgia por la antigua normalidad, pero con irresponsabilidad que además compartían  en las redes sociales.

En las tiendas comerciales los visitantes buscaban las mejores ofertas y comprar su regalo para la Navidad que de todos modos será inolvidable. Algunas tiendas tenían a la mano el gel antibacterial y visible el código QR para que lo escanearan y, en todo caso, avisarles sí coincidieron con algún caso positivo de covid-19, que se aíslen.

 

 

ALGUNOS SE NIEGAN A ESCANEAR

Pero en otros comercios no era visible el código. En una de las tiendas de ropa que ofrece hasta 60 por ciento de descuento, un joven que toma la temperatura compartió que él le pide a todos los clientes que escaneen el código QR, pero no todos aceptan y algunos hasta se molestan.

 

"No los puedo obligar, pero sí busco las mejores palabras para convencerlos", dijo.

 

Se trata de una gran recomendación. La tienda en la que trabaja es de pasillos estrechos y ahí tampoco la gente respeta el sentido de la señalética, lo que hace que sea muy fácil cruzarse de cerca con otras personas.

 

FILAS PARA LAS TIENDAS

De vuelta afuera, una tienda departamental con nombre de puerto inglés, tiene una fila de unas 30 personas que anhelan entrar y compartir espacio con otros como ellos, aunque sin el cubrebocas bien puesto o sin guardar la sana distancia.

En la misma plaza hay un supermercado y también ahí la gente se apila en algunos puntos, lo mismo que en algunos cajeros automáticos. 

En las cafeterías y los restaurantes no hay enormes filas y como no se trabaja al 100 por ciento de su capacidad, solo al 30, hay mesas vacías, pero no se sigue la recomendación de ir por comida para llevar. 

Aun así, hay medidas para evitar que la falta de sana distancia sea peor, por lo que desde las 6:30 de la tarde  empleados de las tiendas comienzan a  pedirle a los clientes que se retiren, pues a las 7 es el cierre y no quieren tardarse más. Algunos visitantes preguntan por qué y la explicación que reciben no los deja satisfechos. 

Así es como inicia la salida de los visitantes, que ansiosos vuelven a perder la escasa sana distancia que tenían.

 

Con información de La Silla Rota