Obesidad en fallecidos por covid-19 retrasa la cremación de cuerpos

Redacción

La obesidad no sólo es una de las enfermedades crónicas favoritas del coronavirus, también numéricamente equivale a tres de cada cuatro fallecidos durante esta emergencia sanitaria. El dato, estimado por la Asociación Nacional de Directores de Funerarias en México (ANDFM), retrata a la perfección una de las varias razones por la que la saturación de crematorios se dificulta, pues el tiempo para incinerar un cuerpo de más de ochenta kilos, es mayor que el de un cuerpo de menor peso.

"No hay estadísticas oficiales aún, pero la información que compartimos con las cinco mil funerarias que tenemos en el país, apunta que por los menos tres cuartas partes de estos decesos presentan un sobrepeso importante, arriba de 80 kilos; y eso impacta en la incineración porque un crematorio opera en función del peso de la persona. Si la funeraria no avisa que va en camino con un difunto obeso, ahí empieza el problema", describe a La Silla Rota Roberto García, vicepresidente de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias en México (ANDFM).

"El tiempo de cremación promedio en un cuerpo con peso normal, es de dos horas. Con el sobrepeso la cremación es más lenta y puede tardar entre 20, 30 o 40 minutos más; quizás hasta una hora y eso alarga los tiempos de espera", precisa.

El dato fue confirmado por una agencia funeraria al oriente de la ciudad que, vía telefónica, señaló hoy que el crematorio del panteón Nicolás Tolentino en Iztapalapa estaba casi al límite y solo contaba con disponibilidad los días jueves y viernes, pues el resto de la semana ya estaba lleno. 

"Tengo otro número", señala García, "también las tres cuartas partes de los fallecidos por covid son incinerados porque las familias piden cremación por encima de la inhumación, pese a que los cementerios siguen abiertos y la autoridad capitalina autorizó esta opción. Entonces informamos a las familias sobre esta alternativa para despresurizar un poco los 40 crematorios que estimamos hay en el Valle de México".

Hasta hace unos años la inhumación estaba por encima de la cremación, de ahí que numéricamente sean pocos en el Valle de México.

"En promedio un servicio funerario con crematorio ronda entre los 14 mil pesos sin velorio; pero el precio puede subir según el nombre de la funeraria y la zona. En teoría es más cara la cremación comparado con los panteones públicos que, por ejemplo, cuentan con fosas desde 350 pesos por siete años según la tarifa del cementerio".

La ANDFM recuerda que, antes de la emergencia sanitaria, obtener una cita para un crematorio tardaba de 12 a 24 horas, pues las funerarias trabajaban solo en horarios hábiles. Hoy la situación cambió y las esperas oscilan entre 24 a 36 y máximo 48 horas. Por eso las funerarias extendieron sus horarios de operación a 24 horas.

Sus estimaciones indican que en las últimas dos semanas se incrementó un 30 por ciento los servicios funerarios, principalmente en la CDMX y Tijuana, aunque Puebla reportó un ligero aumento.

Pedro Jaramillo, representante legal de Litomex (una fábrica de ataúdes localizada en el Estado de México) y buen conocedor del negocio funerario, cuenta que hace dos meses -previo a la etapa clímax de esta pandemia-, recibió llamadas de agencias en provincia que solicitaron cotizaciones de pánico.

"¿Cuánto me cuesta mil ataúdes o 600, para enviar a Monterrey? Me decían, pero ninguna se concretó. Lo mismo pasó con los crematorios, aquellos descompuestos los mandaron reparar o habilitaron si estaban incompletos. En este momento su carga está fuera de proporción; si no colapsan, requerirán reparaciones porque los hornos importados funcionan mejor que los de marcas nacionales que al saturarse comienzan con quejas de ruido, humo y olor", enlista.

Sin ataúd

El 9 de abril La Silla Rota adelantó que los fallecidos por covid y neumonía atípica serían embolsados previo a su traslado a una agencia funeraria. Sin embargo, después la autoridad capitalina determinó prescindir de los ataúdes por lo que cada cuerpo, embolsado, ingresa directo al crematorio. Así lo confirmó Alejandro García, gerente de Funerales García.

"No estamos utilizando féretros para evitar contagios. Rescatamos el cuerpo del hospital o domicilio, y en doble bolsa como indicó la autoridad, se va directo a la funeraria para su posterior cremación. No hay velorio, no hay despedida, ni ataúd, solo el traslado cubriendo todas las medidas marcadas por la secretaria de salud. El cuerpo baja en camilla, se coloca en una plataforma y se introduce al crematorio. Las bolsas por norma oficial no se deberían de meter al horno, pero tampoco se deben quitar; así que ponemos en la balanza ¿Qué es más riesgoso? ¿Quitarla o dejarla? Lo primero. Entonces los cuerpos ingresar con las bolsas que, por la temperatura del horno, desaparecen en segundos. Imposible quitarlas y tirarlas o reciclarlas".

Normalmente, cada crematorio podía atender máximo cuatro cremaciones por día: hoy es casi el doble, de seis a siete. "Pero se está haciendo correctamente", detalla García, "se está respetando los tiempos de enfriamiento y operación necesarios en cada horno. En mi caso hemos sacado el trabajo perfectamente. En las fotografías se ven filas de carrozas porque en los crematorios de gobierno hay entre cuatro o cinco hornos, por eso llegan de cuatro a cinco carrozas por turno. La cremación de cuerpos obesos hace un pequeño desfasamiento en los tiempos; por ejemplo, antes de la pandemia un horno debe tener un enfriamiento promedio de 40 minutos; con un cuerpo obeso, por ser mayor el tiempo de incineración, se amplía esto a 60 u 80 minutos".

"¡Quiero un velorio!"

 

Contrario a lo que pudiera entenderse, aquellas familias impactadas por el coronavirus aceptan con resignación que no podrán ofrecer un velorio ni despedirse de ser querido. "En estos casos los familiares nos expresan sentimientos de frustración y coraje por no poder hacer una despedida, pero cuando les explicamos, entienden. Por eso les recomendamos que una vez que tengan en sus manos las cenizas, realicen una despedida en alguna iglesia; no será con el cuerpo presente como suele hacerse, pero si podrán hacerlo junto a toda la familia", precisa Funerales García.

Paradójicamente sucede lo contrario en aquellas familias cuyo integrante murió por otras causas médicas ajenas al covid. Y son ellos quienes exigen un velorio tradicional. Es Jaramillo quien cuenta esta historia.

"Dos funerarias en la zona oriente y norte de la CDMX, con quienes tenemos estrecho contacto, relataron que los deudos se pusieron muy difíciles porque no entienden de razones y quieren un velorio normal, sin acatar la sana distancia o el límite de 20 personas en un espacio. No hay manera de convencerlos", señala.

"En uno de estos casos, cuando la funeraria explicó que no podía dar el servicio en esas condiciones, apareció otra funeraria -de muchas irregulares que hay- que permitió a la familia que el funeral fuese como ellos querían, aunque cobraron mucho más del precio normal, claro. Con eso nos hemos encontrado últimamente".

Funerales García se topó con la misma historia. "Ha sido difícil controlar a estas familias, no lo entienden. Como la autoridad capitalina lo informó, de ahí se afianzan para pedirlo y nosotros no lo podemos prohibir y hacen lo que se les antoja. Tratamos de no confrontar con ellos, solo les hacemos firmar un conocimiento de la causa, pero no lo cumplen. ¿Qué hacemos entonces? Usar equipos de sanitización antes, durante y después del velorio, se sanitiza todo para que no haya ningún contagio. Se sacan a la gente del velorio y se sanitiza cuantas veces sea necesario".

Por su lado, Jaramillo finaliza su relato con una postal casi imposible de creer. "En Litomex hemos tenido problemas últimamente con empleados por no usar el equipo de seguridad básico en esta pandemia, y quieren trabajar como si nada, que porque el coronavirus no existe, entonces debemos intervenir. Pero no solo somos nosotros, en las últimas dos semanas supimos de otros casos de fabricantes de ataúdes en San Luis Potosí, Durango, Michoacán o Morelos, que tampoco creen que el coronavirus existe y no respetan las medidas que marcó la Secretaría de Salud ¿Qué podemos hacer?".

Con información de La Silla Rota