"Diosito me cuida", dice músico entre acordes de Imagine

Redacción

Los acordes de Imagine, de John Lennon, se escuchan en un costado del kiosco morisco de Santa María la Ribera. La calle es el escenario de Enrique Rodríguez, un músico urbano que desafía el covid-19 con tal de tocar su música.

El kiosco morisco, corazón de esta zona de la alcaldía Cuauhtémoc, está "clausurado" para evitar que la gente se reúna durante la pandemia de coronavirus, sólo se puede caminar en sus alrededores. Las personas que pasean a sus perros voltean al escuchar la música de Enrique, algunos se detienen a verlo, otros sólo sonríen y siguen su camino.

A sus 65 años, y a pesar de estar en uno de los grupos de riesgo de complicaciones, Enrique asegura que no le teme al coronavirus, "Diosito me cuida. Sí me cuido, como dicen, así con las normas más esenciales, pero yo sé que no hay problemas", por eso sigue saliendo a tocar música, que es su pasión de toda la vida.

Señala que su familia lo apoya en la decisión de que salga a tocar, sólo le dice que tenga cuidado. "Pero sí he estado guardado, prácticamente apenas salí hoy y mañana voy al mercado el 100, ha habido muy poca gente, pero dentro de lo que cabe está bien".

Su guitarra y una bocina son los fieles compañeros de Enrique, quien disfruta tocando música de The Beatles, jazz, baladas y mexicana. Frente a él coloca una copa donde la gente le puede dejar dinero por sus canciones.

Tras tocar durante una hora, la copa sólo tenía un billete de 20 pesos y algunas monedas. En una semana normalmente sacaba entre mil y mil 200 pesos, pero ahorita debido a la cuarentena por el coronavirus, dice que entre sábado y domingo obtiene como 400 o 500 pesos.

"También doy clases particulares, pero me las cancelaron ahorita, entonces pues ahí ando tocando porque a la gente la gusta mucho, Hago mi trabajo sin tener presión de directores ni nada y la gente se pone feliz, eso también para mí es retroalimentación", dice mientras una sonrisa se esconde detrás del cubrebocas que usa.

Aunque recibe su pensión, Enrique explica que sale a tocar porque la música es lo que más lo llena, a pesar de que la cantidad de personas en las calles es muy baja. "No hay nada, sale uno arriesgándose, yo ahorita nada más salgo los domingos y a veces los sábados, pero cuando no estaba esto, entre semana también", indica.

Las calles se volvieron su espacio de trabajo porque destaca que en los restaurantes y cafeterías ya no quieren pagarles a los músicos. Anteriormente, colaboró en la orquesta Los Internacionales, de Roberto Casas, y actualmente en el grupo Los Ibéricos, pero tampoco pueden tener presentaciones por la contingencia.

Al ser cuestionado sobre si seguirá saliendo a tocar en las próximas semanas de la cuarentena, Enrique responde que "depende de cómo se ponga la situación. Hace rato estaba allá enfrente y pasó un policía me quitó, me dijo que en el área del kiosco no podía estar. Me pasé para acá y ya no me dijo nada".

"La música es mi vida. Es más agradecido estar así de músico urbano, la gente agradece, lo bendicen a uno, le dan propina", enfatiza.

Con información de La Silla Rota