La doble vida de los israelíes asesinados en Plaza Artz

Redacción

Las dos caras de una misma moneda, así era la vida de los dos israelíes acribillados en un restaurante de Plaza Artz.

Una de las facetas de Alon Azulay  era la de un padre de familia entregado y un respetable abogado de Tel Aviv, avecindado temporalmente en San Ángel y fanático del club de futbol inglés Liverpool, según sus redes sociales.

Algunos viajes en familia, donde se le ve haciendo gestos chistosos, imágenes con sus hijos y comentarios sobre una de sus series de televisión favoritas: Doctor House.

Pero la otra cara lo revela como un presunto traficante de armas, drogas y extorsionador de poderosos empresarios; supuesto brazo derecho de Ben Sutchi, delincuente internacional ligado a la mafia de los Cohen, en Israel y en su momento al narcotraficante Édgar Valdez Villarreal "La Barbie".

Ambos fueron asesinados a tiros la tarde del miércoles dentro de un restaurante de Plaza Artzy sus cuerpos fueron repatriados hoy a Israel, según informó la Procuradora, Ernestina Godoy.

Un informe especial en manos de la Procuraduría capitalina abunda en la vida de Alon, quien al parecer fue profesor de Derecho, asesor jurídico y con experiencia en la milicia.

Contaba con documentos migratorios en regla, como consta en su CURP, además de un permiso de trabajo que vencía hasta el año 2022.

Benjamin Sutchi, al parecer era su jefe y también tenía dos vidas: en una aparentaba ser un socialité que frecuentaba los antros más exclusivos de México, solía vivir en hoteles y pasearse con modelos.

Sus profundos ojos verdes y su apariencia gallarda llamaban la atención de quienes lo conocieron, hasta que en 2005 fue detenido por policías preventivos y escoltado por 600 policías al Aeropuerto capitalino para extraditarlo a Israel.

La razón: Sutchi transportaba dosis de droga para el bar Cronic Garden Polanco, pero además era un hombre buscado por Interpol y autoridades de Israel, que lo señalaban como homicida y criminal de alta peligrosidad.

Gabriel Regino, entonces subsecretario de Seguridad Pública local, recuerda la personalidad de Sotchi y su actitud al momento de ser capturado a petición del CISEN.

"Tenía una actitud altiva, primero ofreció dinero para liberarlo, pero al rechazarlo, fue muy prepotente; cuando le llamé al entonces subdelegado del CISEN me dijo que tuviéramos mucho cuidado porque casi casi era una máquina de matar.

"Lo esposamos de los pies y nos tuvimos que poner pasamontañas, a recomendación de personal de la Embajada y del Mossad, quienes lo interrogaron y aparentemente le dijeron que tenían detenida a su madre y a su hermana; solo así cambió su actitud, se desmoronó", recordó el actual director de Regino Abogados.

Una versión señala que Sutchi volvió a México en 2013, tras compurgar 15 años de condena en una cárcel israelí, pero otra versión indica que tenía pocos meses de estar en el país.

En la Procuraduría sostienen que el ataque a los extranjeros fue bien planeado y ejecutado por pistoleros expertos.

El móvil no ha sido esclarecido, pero se sospecha que fue un ajuste de cuentas entre criminales, y que fue ordenado en México y no desde Israel.

Una línea apunta a que las víctimas eran extorsionadores y que al querer cobrar una fuerte cantidad de dinero en euros fueron ultimados por órdenes de los afectados.

Otra va encaminada al arresto de Erez Akrichevsky, mafioso internacional con quien Ben Sutchi tenía vínculos, aunque no está claro si tenían conflictos o si al primero se le está investigando como posible autor intelectual del ataque.

Con información de La Silla Rota