La suma de los iguales

  • Joel Hernández Santiago
Los mismos e históricos candidatos, tanto federales como estatales y municipales, las mismas mañas

Se trata de sumar. Esto es: Andrés Manuel López Obrador y su gente en Morena, están en plan de sumar todo lo que sea sumable, todo lo que acumule y todo lo que les dé –o pudiera darles- más votos en las elecciones de 2017 con miras a las del 18.

AMLO promete un gobierno de izquierda después de la continuidad de los gobiernos de derecha desde 2000 con Vicente Fox (PAN), Felipe Calderón (PAN) y Enrique Peña Nieto (PRI)… ¿Será?

[Esto es cierto: Porque ahora no vamos a andar con chiquitas en eso de que el gobierno del PRI que está a punto de turrón fue un gobierno “revolucionario” y de “centro izquierda”. No.

Este gobierno priísta es uno de los más conservadores y de derecha que hemos tenido desde 1929… Muy neoliberal y muy dado a proteger al gran capital, muy dado al enriquecimiento político y a la impunidad, muy de organigrama y no de acción de gobierno. Los programas e instituciones de lo social se han dedicado a fortalecer al gobierno de Peña, a hacer propaganda política sin solución social y a disposición de lo electoral…]

En todo caso lo que podríamos llamar ‘el fin de las ideologías’ que Daniel Bell o Francis Fukuyama pregonaban ya hace años está a la vista en México. Queda claro que eso de las ideologías o los proyectos de nación y de gobierno son letra muerta cuando se trata de ganar el gobierno: los membretes de partido y sus contenidos están en punto muerto. ¿Qué sigue?

Si es cierto que los partidos políticos son los interlocutores entre sociedad y gobierno, con ideales del cómo habrá de ser el país, doctrina y proyecto de nación, pero se da el caso de que por encima de todo esto que configura a un partido político y su propuesta esencial, en México hoy mismo, en materia de ideologías vivimos ‘la confusión de los sentimientos’ parafraseando a Zweig.

Es así que ante el fracaso del gobierno priista de Enrique Peña Nieto, y luego de que el PAN acumuló tarjetas rojas aparece como opción el partido Morena, que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que “si en este momento fueran las elecciones presidenciales, ganaría”, se dice.

Está bien. Hay en el ambiente nacional un espectro de fastidio político, una gran decepción hacia todo lo que suene a política y, lo peor: los jóvenes –hasta hace algunos años tan beligerantes en la defensa de sus ideas y de sus propuestas—están ausentes de todo este enjuague partidario.

Pues en esas estamos cuando AMLO hizo un llamado a las corrientes de izquierda del país para hacer un frente común. Dice que es la gran oportunidad. Esto fue durante una gira de trabajo en Nayarit el 5 de mayo. Ahí planteó que si los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) van desde ahora juntos con Morena en las elecciones en el Estado de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz, se fortalecerá a su partido y habrá la posibilidad para ir en alianza en el 2018. Pero si no hay esa unidad, Morena va a ir solo”, enfatizó.

De alguna manera tiene razón: digamos que la corriente política que él diseñó y que encabeza, necesita sumar para fortalecerse no sólo en estas elecciones del 17, sobre todo para las del 18.

Pero nada, Lo de siempre. Más tardó en hacer la oferta que el señor Jefe de Gobierno de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, en saltar para exigir que si AMLO quiere sumar ‘deberá ser sin condiciones’. O sea: ‘lo que el señor quiere decir’ es que él sería el candidato de esa izquierda unida y tan manoseada, como él mismo hizo en su fallido gobierno de la capital del país, porque ahí todo está hecho con alfileres y a modo de sus propias ambiciones políticas.

Alejandra Barrales –presidenta del PRD- dice que primero el proyecto de país y luego habría que decidir quién sería el candidato, en respuesta a AMLO. Esto es: esa sería su única forma de subsistencia porque en este mismo momento el Partido de la Revolución Democrática, está a punto de extremaunción.

Y en eso de sumar, pues se ha hecho un amasijo ideológico ahí que no garantiza ni qué país se quiere ni qué proyecto de gobierno y con quiénes, sobre todo porque ahí, en Morena, se está reclutando lo peorcito de lo que no quieren los otros partidos asimismo envueltos en sus propias crisis internas y sin proyectos de nada y para nada.

La tragedia es, al final de cuentas para todos los mexicanos porque no hay solución: Todos ahí son los mismos personajes, los mismos e históricos candidatos, tanto federales como estatales y municipales, las mismas mañas ‘en el mismo lugar y con la misma gente’.

El vacío de ideas de gobierno, de proyecto de nación y doctrina no garantiza a nadie quién es el mejor. Todo este panorama sí garantiza quién es el peor y los mexicanos habrán de votar –si lo hacen- por inercias y castigos, más que por certezas de pensamiento democrático.

Así que ahí está la descomposición y la famosa pérdida de las ideologías, haciendo estragos en México sin presente y sin futuro político.  

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Joel Hernández Santiago

Es periodista y editor. Ha sido editorialista en UnomásUno, La Jornada, El Financiero y más. Fue coordinador de opinión de El Financiero y director de Opinión de El Universal. Fue editor en la UNESCO y de Le Monde diplomatique. Ha coordinado obras como: "Planes en la nación mexicana", con El Colegio de México y "Pensar a David Ibarra", el más reciente.