Veracruz 2016 y los desesperados émulos del porfiriato…

  • José Luis Ortega Vidal

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Menos política y más administración, aconsejó alguna vez el dictador Porfirio Díaz Mori…

Hombre de claroscuros; personaje siniestro lo mismo que líder eficaz; oaxaqueño que llegó al poder bajo la consigna de “No Reelección” y lo soltó más de tres décadas después, expulsado por la Revolución…

Presidente que se asumió eterno y dotó de modernas vías de comunicación a un país cuya clase popular fue convertida en esclava frente a un sistema injusto, cruel, diseñado para el enriquecimiento de unos cuantos y la negación de justicia social a la inmensa mayoría…

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En el Veracruz actual, el grupo político que encabeza Fidel Herrera Beltrán aspira a perpetuarse como una suerte de “científicos” del siglo XXI.

Bajo el disfraz de la democracia partidista -bien denominada “partidocracia”- el fidelísimo lucha, trabaja, pugna, opera, impulsa, anima, negocia, pacta, invierte, manipula: su proyecto de  permanecer en el poder estatal… ¡hasta que Dios quiera!

La fidelidad va por los dos años siguientes, aprobados ayer –vía fast track…faltaba más– por un Congreso a modo…

Frente a una oposición -¿existe tal figura en Veracruz?- que por fin decidió darse golpes de pecho democráticos y emitió fugaz e inútil queja frente a la mayoría del tricolor y anexas…

La fidelidad va por otro período en el gobierno estatal a través de la figura más fortalecida de sus “Goodfellas”: Erick Lagos Hernández.

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De obtener tal propósito vendría la búsqueda de los siguientes seis años para los “buenos muchachos”: una copia fiel del proyecto salinista que nos remite al periodo 1988-2000: dentro del cual se incluyó la caída del sistema, la muerte de Colosio, la aparición del EZLN  y el error de diciembre del 94’...

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A diferencia de los sueños guajiros y de los arrebatos de egos insuperables, la sociedad en general no es 100 % predecible.

Se le estudia, sí; se le pueden aplicar, incluso, ejercicios matemáticos para observarla de cerca y prever sus comportamientos electorales.

Empero, a lo largo de la historia –la Revolución Mexicana es un ejemplo- eventualmente la sociedad da sacudidas profundas con resultados ajenos a lo previsto.

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Observo en el México actual un Veracruz sumido en sus propias contradicciones: lo cual resulta lógico, entendible porque nuestro país, todo, es así.

¿Cómo entender que a 7 meses de la desaparición de normalistas en Ayotzinapa y tras encuestas y encuestas que otorgaron a Enrique Peña Nieto la peor calificación que haya recibido un Presidente de la República, el próximo Congreso va a contar con una mayoría legislativa a favor del Ejecutivo?

Me atrevo, me arriesgo, a observar en esta circunstancia dialéctica a una sociedad inteligente.

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Una de las variables que alimentan esta hipótesis es que el Guerrero de los normalistas asesinados fue co-gobernado por la alianza PRD/PAN/PT/Convergencia y allí el retorno del PRI al poder se vincula al desastre que representa el perredismo en el poder…

El PAN ha resultado el partido más golpeado, lo cual nos remite a la docena trágica que representaron -en el rostro social del poder- los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

La izquierda mexicana -tan necesaria para la democratización plena del país- luce dividida, retrógrada, obsoleta y su líder emblemático: Andrés Manuel López Obrador, no evoluciona al nivel que la coyuntura histórica demanda.

A nivel nacional el PRI no obtuvo mayoría simple en la Cámara Baja.

A los votos del priismo se sumarán los de sus partidos satélites, sobre todo el PVEM, creados en la coyuntura del debilitamiento de la fuerza tricolor que sobrevive por su colmillo, su maña, las huellas de un corporativismo tan nefasto como añejo; tan dañino como eficiente en la operación electoral; fuerte aún pero cada día más débil…

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Observo un electorado que el 7 de junio votó en forma dividida y le dio mayoría a Peña Nieto en la Cámara Baja al considerarle la menos peor de las diversas opciones que le fueron presentadas.

Frente a este panorama no se puede soslayar nuestra condición de ser un país con democracia que se zurra en los calzones; de sociedad aferrada a “los tiempos de la dictadura perfecta” que nos mantuvo agachados, pusilánimes, ingenuos frente al saqueo que pagarán varias generaciones…

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Entonces...¿Dónde está la inteligencia del electorado?

Observo estas variables:

Ante el  panorama descrito, si el PRI cree que ha vuelto al dominio del período 1929-2000, se equivoca.

Si el PAN y el PRD piensan que pueden firmar Pactos por México y luego regresar -con cinismo- a pedir el voto y obtenerlo así nomás, están equivocados.

Si MORENA considera que los mexicanos desayunamos demagogia, comemos necedad y cenamos ingenuidad, es un partido que se aleja de la pronta conquista del poder.

La partidocracia, pues, luce día con día más obsoleta y el electorado lo sabe.

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Las candidaturas independientes constituyen otra señal de la inteligencia electoral en el México contemporáneo.

En Veracruz, por ejemplo, se busca frenar esta conquista de la sociedad civil.

No obstante, dicha vertiente marca y marcará un hito; de línea muy delgada, de paso muy lento, pero hito al fin, en la estructura político/electoral del país y por ende de la entidad.

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En los días que corren en Veracruz, frente a la sociedad que sale poco a poco de su letargo histórico postrevolucionario: desfilan tirios y troyanos, émulos de Díaz lo mismo que ingenuos semejantes a Madero y chacales como Huerta…

Desesperados todos por un 2016 que llegará cuando tenga que llegar en el contexto de una historia que –aunque tardía- suele poner a cada uno en su legítimo lugar: el del reconocimiento o el del desprecio colectivo…

Con las cárceles vacías, ciertamente, pero no por mucho madrugar las guillotinas amanecen más afiladas…