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"La Policía nos dijo que los tenían; pedían 60 mil pesos para dejarlos ir"

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En el municipio de Atoyac, 20 familias siguen esperando el regreso de sus seres queridos que desaparecieron el 2 de agosto de 2013.

Atoyac, Ver.- En el municipio de Atoyac, 20 familias siguen esperando el regreso de sus seres queridos que desaparecieron el 2 de agosto de 2013, cuando supuestamente un grupo de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) los “levantó”.

A cuatro años de su ausencia, las familias aún siguen sin conocer los avances de las investigaciones por “desaparición forzada”, y también sin saber el paradero de cada uno de ellos.

Entre las familias se percibe el miedo y el temor de hablar sobre el tema. En algunos otros casos, las esposas, madres e hijos han decidido abandonar el pueblo, sin saber de qué huyen.

La esperanza de encontrarlos con vida sigue encendida, aunque algunas veces los ánimos por salir a buscarlos decaen al ver que las autoridades ponen “trabas” y las investigaciones no avanzan.

Atoyac, con una población de 21 mil 530 habitantes según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), no olvida aquel fatídico 2 de agosto de 2013, cuando un numeroso grupo de elementos de la SSP ingresó por la tarde-noche al municipio haciendo un operativo barredora, “levantando” a niños, jóvenes, hombres y mujeres y hasta personas de la tercera edad, sin fincarles algún delito.

Quienes acceden a hablar lo hacen bajo el anonimato y sin mencionar a sus desaparecidos. El miedo es lo que los ha orillado a guardar silencio, aunque duele más el silencio provocado por los ausentes.

La tristeza que reflejan sus ojos dicen más de mil palabras. Con los años ya encima y un nieto al cual tiene que sacar adelante, Jovita- nombre ficticio-, se pregunta así mismo ¿dónde estarán?, y espontáneamente se responde: “están vivos en alguna cárcel, porque si estuvieran muertos ya hubiera aparecido alguno de ellos, mientras no aparezca uno muerto, quiere decir que siguen con vida”.

Sentada en una silla de plástico en su modesta casa, con voz quedita, la mujer de unos 50 años recuerda el drama que vivieron recién se los llevaron.

“Primero la Policía nos dijo que sí los tenían, pero querían 60 mil pesos para dejarlos ir, y que no los entregarían en Amatlán, algunos juntaron el dinero pero el día llegó y nunca aparecieron. Días después nos informaron que estaba tirados en un paraje a unos 15 kilómetros de aquí (Potrero). La Policía se burló de nosotros”.

Aunque han solicitado entrar a las cárceles federales del país, el gobierno estatal y federal les ha negado la entrada obstaculizando la búsqueda, al referirles que son centros de alta peligrosidad.

“Tampoco nos han querido decir cómo van los avances de la investigación, siempre postergan. Hay algunas que mejor ya se fueron de aquí, otros lo siguen por su cuenta. Pero no hay avance, y no sabemos sí lo habrá”, subraya.

Entre las familias se dicen muchas cosas. Que la Policía los tiene en distintas cárceles, que fueron entregados a los Zetas y que los están poniendo a trabajar en otras ciudades, pero todos concuerdan en que siguen con vida.

La llegada del padre Solalinde el próximo 28 de abril a Orizaba, les da ánimos para unirse a la lucha y salir a las calles para exigir entregar con vida a sus seres queridos.

Avc

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