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Marchan por la paz a un mes de los asesinatos en Alto Lucero

Lugareños caminaron más de dos kilómetros desde la comunidad El Viejón, hasta El Embarcadero, lugar donde ocurrieron los asesinatos.

A un mes de que ocho personas fueron sacadas de sus viviendas, asesinadas y abandonadas en un paraje carretero en la zona la zona costera de Actopan y Alto Lucero –en el centro de Veracruz, habitantes de la región hicieron una marcha por la paz.

A las 11:00 horas del domingo, amadas de casa, pequeños comerciantes, religiosos y vaqueros de la zona, emprendieron una caminata de la comunidad de El Viejón, Actopan,  a la comunidad de Embarcadero, Alto Lucero.

Entre los presentes en la marcha se encuentra un señor entrado en años, originario de la comunidad de El Ojital, una de las tres comunidades que fue atacada por un grupo desconocido de personas armadas.

“Se acabó la alegría del pueblo, las fiestas patronales en honor al Sagrado Corazón -que se celebrarían unos días después del ataque- se acabaron para siempre. La gente tiene miedo”, dice.

El domingo 19 de agosto, un grupo de aproximadamente 50 personas –armados y a bordo de 14 vehículos- irrumpieron en tres comunidades ubicadas en los límites de Actopan y Alto Lucero: El embarcadero, El Ojital y El Caliche.

A fuerza de disparos y  cachazos robaron varias viviendas y sustrajeron a ocho personas, siete de ellos hombres y una mujer.

Los restos de las víctimas terminaron en un paraje de las rutas de Evacuación, que se abrieron en el sitio, ante la presencia de la planta Laguna Verde.

“Cuando vi pasar el carrerío -pura camioneta bonita- pensé que era una caravana de carros, como la que luego hacen los de las cuadrimotos. Pero cuando vi las cosas, como estaban ¡asu mecha! era pura arma de alto poder, y amenazando a todo mundo”.

Antes de que eso ocurriera, los pobladores de El Ojital  estaban concentrados en la celebración religiosa del 22 de agosto. Ya habían seleccionado la novillona, las gallinas y los marranos que iban a sacrificar en honor al Sagrado Corazón de María.

“Mi pueblo era muy alegre, viera que fiestas. En todas las casas, el meserío a fuera –en los patios de las casa-.  Y no nada más comían los de la casa o el invitado. No. La gente que pasa por enfrente, es gente se pasa y que se sienta”.

Pero el ataque lo cambió todo. Las señoras no quisieron llevar acabo el combite, el sacerdote canceló la misa. Y a los niños se les prohibió salir a jugar a las calles del pueblo.

“En mi familia habíamos comprado mil pesos de refresco, lo hemos tenido que ir regalando con la gente más humilde”,  dice el hombre, que cuenta varios familiares entre las ocho personas que fueron sustraídas y asesinadas en ese ataque.

El hombre cuenta que para él, participar en esta marcha es muy importante, “yo salí solito, invité a la gente, les dije: ¡Vámonos, vámonos!, pero  no quieren salir, tienen miedo de que haya otro ataque”.

De 60 años y dedicado a la crianza de ganado, cree que quizás sí una patrulla se estableciera en el centro del pueblo de manera permanente, la gente se sentiría más segura y recuperaría la confianza.

La marcha por la paz que se celebró este domingo, estuvo encabezada por organizaciones de la sociedad civil que realizan trabajo en defensa del medioambiente y recursos naturales en la región.

“Este crimen artero ha provocado mucho terror en la comunidad, El Ojital y los pueblos de la región, se han convertido en pueblos fantasmas”, dijo Guillermo Rodríguez Curiel, integrante de La Asamblea de Iniciativas y Defensa Ambiental (LaVida).

El defensor ambiental relata que una semana después del ataque a los habitantes de la zona, La Vida tendía programada una reunión en la región para organizar la defensa del entorno ante proyecto de minería que se tienen previstos para la región.

Sin embargo, el acontecimiento inhibió la presencia de los pobladores, que por miedo e inseguridad decidieron no acudir al encuentro y se encuentran temerosos de participar en actividades públicas.

Rodríguez Curiel espera que con la marcha, “el gobierno federal y el estatal abran los ojos, y vean que los ciudadanos no queremos violencia, queremos la paz”.

Avc