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La historia de Juan Carlos Uria y su incursión en el mundo laboral

Tiene síndrome de down, trabaja en una panadería y aprende otros oficios

La integración de personas con capacidades diferentes al mundo laboral, es una tarea que se debe realizar en colaboración de sociedad civil, familia, instituciones expertas en el ramo y autoridades gubernamentales.

Un ejemplo de esta constante lucha contra la marginación, es la historia de Juan Carlos Uria Marcin, hijo único de 15 años de edad, con síndrome de Down, y que a su temprana edad ya participa en diferentes actividades productivas.

Juan Carlos actualmente se desenvuelve en el Instituto Down Xalapa, al cual ingresó desde hace un año y medio, sin embargo, la subdirectora Ana Mendiolea Ortega, resaltó el gran avance que Juan Carlos ha mostrado, y en gran medida, al apoyo que ha recibido por parte de su familia.

El participativo joven de 15 años contó, con mucha emotividad, que durante este año y medio ha aprendido el trabajo que se hace en la panadería "Volovown", desde preparar los ingredientes, el procedimiento de la elaboración, hasta el trato amable con el cliente.

Ana Mendiolea explicó que este tipo de incursiones en actividades prácticas que les dejarán un beneficio a corto y largo plazo, comienzan desde los 13 años de edad, y que estos servicios se ofrecen al público en general, por lo cual, al adquirir sus productos, se está apoyando de forma indirecta a la permanencia de estos talleres y a la preparación de sus jóvenes.

Además, Juan Carlos recibe capacitación dentro de una purificadora de agua, donde de igual forma, aprende todos los pasos que esto implica, así como en una lavandería en la que es el encargado, momentáneamente, de separar, doblar y ordenar la ropa.

Y es que Mendiolea Ortega explicó que no todas las personas tienen las mismas limitaciones físicas o cognitivas, por lo que se ha implementado una estrategia en particular para Juan Carlos y para cada uno de sus compañeros, con el fin de facilitar su integración a la sociedad.

La superación y autonomía de Juan Carlos, dependerá en mucho de las herramientas y ajustes que otorgue la empresa que en algún momento lo pueda contratar; es así como se asegurará su permanencia y su superación dentro de la misma.

Una de las ventajas que ha favorecido a Juan Carlos, es el seno familiar que lo ha acogido y respetado, tanto así, que sus padres, Juan Carlos Uria y Ana María Marcin, lo están llevando a terapias extraescolares y este esfuerzo se ha visto reflejado en sus modales y educación al momento de tratar con otras personas.

El principal reto que enfrentan Juan Carlos, sus amigos del Instituto Down Xalapa, así como las personas con capacidades diferentes en general, es que siempre sean vistos como "eternos niños" y la sociedad no comprenda que sí se les pueden adjudicar responsabilidades de acorde a las limitaciones de cada persona, por lo que se espera hacer conciencia en la sociedad, así como el apoyo de todos los sectores de la sociedad.