Xalapeños gastan miles de pesos en smartphones
Xalapa, Veracruz.-En la fiebre de los celulares inteligentes o smartphones, los usuarios llegan a gastar miles de pesos en adquirir uno de estos dispositivos; el gasto mensual para mantenerlos con saldo para su funcionamiento también se puede elevar hasta mil pesos o más y los accesorios pueden alcanzar otro tanto.
María, una joven usuaria que se declaró adicta a las redes sociales en su teléfono, dijo que gastó 4 mil pesos en uno de los más modernos y que en su primer mes pagó hasta mil pesos en puras recargas de saldos para navegar por Internet. En comprar la funda, el protector de pantalla y los audífonos -aunque no fueron originales sino de los llamados de fayuca- se gastó casi mil pesos más.
Después de haber pagado alrededor de 6 mil pesos, no puede dejar de sentir cierto remordimiento, aunque continúa utilizando su dispositivo y ahora frecuenta los sitios públicos donde se puede conectar a Internet por la red inalámbrica gratuita, logrando reducir considerablemente los gastos en recarga de saldos a unos 300 pesos al mes.
A Lucy, su amiga, le fue mejor, pues su celular, cuyo precio ronda los 2 mil 500 pesos, fue un regalo que alguien le hizo. Como no le gusta gastar en los accesorios, decidió no comprar audífonos y solamente adquirió una funda de unos 500 pesos para protegerlo. Además, se ha impuesto un tope de gastos de unos 150 pesos al mes en recargas de saldo.
Los usuarios llegan a invertir de dos a tres mil pesos, o más, en uno de los llamados teléfonos inteligentes cuyo atractivo principal es acceder desde ahí a las redes sociales. Cada vez es más común ver incluso a niños pequeños utilizando estos dispositivos.
La marca o el modelo es algo en lo que generalmente no se fijan, pero las funciones que ofrece el dispositivo deben incluir redes sociales e Internet, así como aplicaciones para chatear en línea, cámara de video y reproductor de música. Un dispositivo que tenga todo lo anterior se convierte en ideal, sin importar cuánto cueste, lo que se vuelve una verdadera carga para los padres de familia.
En el funcionamiento del mismo los gastos se reducen considerablemente, pues la mayoría de los teléfonos ya cuentan con la posibilidad de conectarse a Internet inalámbrico que ofrecen sitios públicos. Con ello, recargas de saldo de unos 200 pesos al mes, que permiten algunas llamadas y navegación mínima por Internet, pueden alcanzar perfectamente al usuario promedio.
Sin embargo, algunos usuarios consultados declararon que lo que más han llegado a gastarse al mes con las recargas supera los mil pesos, donde la tarifa más cara es la de datos para navegar por Internet.
Los accesorios constituyen un gasto extra, ya que al adquirir un teléfono costoso, en la misma tienda se ofertan todo tipo de fundas para envolverlo y micas para proteger la pantalla, así como audífonos para optimizar el funcionamiento del reproductor de música, entre otros muchos añadidos que ofrecen los fabricantes. Esto incrementa el gasto en otros mil o dos mil pesos, según los accesorios que se adquieran.
En el parque Juárez, uno de los sitios donde la señal inalámbrica de Internet es gratuita, muchos jóvenes y niños permanecen horas con sus celulares, revisando sus redes sociales y chateando con sus amigos.
Algunos de los consultados traían teléfonos cuyo precio rebasa los tres mil pesos, pero declararon haberlos adquirido a crédito o mediante un plan de pagos. "Es costoso cuando lo compras de contado pero a crédito lo vas pagando mensualmente", dijo un joven veinteañero. Sin embargo, confesó que la factura que le envía la compañía proveedora del servicio llega a superar los mil pesos al mes, incluyendo las tarifas de telefonía y datos para navegar por Internet, lo que lo tiene prácticamente ahorcado.
Indicó que lo que sustituye con más frecuencia son los audífonos, que del uso se llegan a desgastar o se pierden con facilidad; los precios de éstos oscilan entre 50 y 5 mil pesos, dependiendo del tamaño, la marca y las funciones que ofrezcan.
Otra joven usuaria del parque Juárez aseguró que solamente gasta en celulares cuando el modelo que tiene ya no le funciona y que no lo hace para tener el de moda. "Empecé usando celulares nada más para hacer llamadas y enviar mensajes, e incluso las redes sociales no me interesaban. Pero una vez que empecé a involucrarme en las redes me he vuelto un poco viciosa. Aun así, cambio de celular cuando definitivamente no hay nada que hacer por él", dijo.
Cuando esto pasa, busca algún dispositivo inteligente, que incluya sincronización de datos, cuyo precio calcula entre dos mil y tres mil pesos, tratándose de los más baratos.
Indicó que los planes de pago de las compañías de telefonía celular no le gustan, pero que hasta hace dos años llegó a gastar más de mil pesos en un mes en puras recargas de cien o 200 pesos que supuestamente regalan otra cantidad igual de tiempo aire.



