CRÓNICA DE UNA CONSULTA

  • Darío Suárez
¿Qué fue la que pasó antes, durante y después del domingo 01 de agosto?

Por primera vez en la historia un presidente le pregunta al pueblo a cerca de la toma de decisiones sobre un asunto de suma importancia para nuestro país. Durante muchos años hemos vivido en la imposición de las decisiones sobre temas de relevancia que impactan en la vida de todos los mexicanos. De la misma forma, durante diversas etapas de nuestra historia nos hemos quejado respecto de lo que “nos consultaron” para realizar.

 

¿Qué fue la que pasó antes, durante y después del domingo 01 de agosto?

 

En primera instancia, veníamos de un proceso electoral del pasado 06 de junio, el más grande de la historia y en donde los mexicanos reafirmaron el apoyo al proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con este antecedente, podemos inferir que la gente ya tenia en mente que se había realizado un proceso electoral y que estos no se llevan a cabo de manera recurrente, por lo que era extraño para la ciudadanía que se realizara nuevamente un proceso, sobre el cual desconocían y del que se había dado muy poca difusión por parte de los órganos electorales.

 

Aunado a lo anterior, puede agregarse la campaña negra por parte de los partidos políticos de oposición (PRI, PAN, PRD, MC) quienes aprovecharon todo momento para posicionarse en contra de este proceso democrático, debido a que los presidentes “a juzgar” fueron elegidos de sus diferentes filas y para nada convenía que la consulta tuviera éxito en la participación, ya que representaría también su fracaso en las urnas del 2024, por lo que al fracasar la consulta sería un arma a favor contra el proyecto presidencial.

 

En segunda instancia, durante el desarrollo de este proceso, todas y cada una de las acciones que se realizaron, y no se realizaron previamente, tuvieron repercusión. En el caso del Instituto Nacional Electoral, la pésima estrategia en el establecimiento de las casillas y sus funcionarios, aunado a la muy escaza difusión del proceso, llevo a los resultados del domingo pasado, en donde se esperaba el 40% de participación del padrón electoral y solamente se obtuvo apenas el 7%.

 

Así mismo, había una gran desinformación por parte de los ciudadanos respecto al establecimiento de las casillas el propio día de la consulta, ya que al asistir a la casilla en la que por lo regular le corresponde, los enviaban a otras muy distantes en las que algunos casos tenían que trasladarse en vehículo, o de una comunidad a otra, lo cual resultaba un impedimento para el propio ciudadano para ejercer su derecho, teniendo como antecedente la escaza participación en los procesos electorales.

 

Finalmente, resulta importante resaltar que después de haberse obtenido los resultados, se hicieron presentes las cadenas de desinformación por parte de los opositores utilizando diferentes páginas falsas, y medios de comunicación allegados a ellos, los cuales comenzaron a difundir información respecto al fracaso de la consulta, la escaza participación, el embarazo de urnas, el decline del proyecto presidencial, entre otras aseveraciones que en nada abonan al ejercicio democrático que se vivió este domingo 01 de agosto.

 

Me atrevo a preguntar a todos aquellos que se dicen opositores: ¿Por qué les parece que este ejercicio no tiene razón de ser, cuando se la pasan quejándose al interior de cada uno de sus institutos políticos sobre el hecho de no hacerlos participe de la toma de decisiones y elecciones de sus diferentes dirigentes? ¿Qué ganan tratando de convencer al ciudadano de no participar en este tipo de procesos, cuando en adelante pueden ser utilizados por ellos mismos en caso de llegar al gobierno?

 

La respuesta es obvia, ellos forman parte de los gobiernos autoritarios que nunca le pidieron al ciudadano su opinión sobre lo que se ejecutaba al interior de nuestro país y es obvio que este tipo de ejercicios democráticos en nada concuerdan con el tipo de gobierno que ellos representan. A nivel nacional, actores políticos como Ricardo Anaya, Alejandro Moreno, Dante Delgado, Vicente Fox y Felipe Calderón, fueron parte de los incongruentes críticos a la consulta.

 

En lo que respecta a Veracruz, fueron varios también los políticos que se posicionaron en contra y se dijeron satisfechos con el resultado de la consulta, como el “priista” Héctor Yunes Landa, líder moral del partido perdedor del registro “Todos por Veracruz”; así mismo, Marlon Ramírez, uno de los peores dirigentes del PRI en Veracruz, que lo llevo a uno de sus peores resultados en la historia, superando a sus antecesores Renato Alarcón y Américo Zúñiga, y a quién sus propios militantes reclamaron por la imposición de las candidaturas en diferentes distritos y municipios.

 

Con este tipo de antecedente,  ¿cuentan con la calidad moral para criticar el primer ejercicio de consulta realizado en nuestro país?

 

Es cuánto.