¡Soy feliz y hago lo que quiero!

  • Nyx Diahann Sánchez Fierro
La felicidad no la da el rol, sino tomar la existencia en su simplicidad. Capacidad de transformar.

Una reflexión interesante que resulta complicado entender, lo complejo es cuando se asume la felicidad como algo natural a la que todos (como seres humanos) estamos sujetos, sin embargo, nosotros mismos obstaculizamos este fin, pues es complicado entender cómo es que alguien puede sentirse satisfecho si no le cuesta trabajo lograrlo; esto se debe a que generalmente la felicidad se atribuye a mucho esfuerzo, sufrimiento o dolor y no se asume como algo ligero y subsecuente de un plan de acción, en ocasiones es inconcebible  comprender que la felicidad sea simple y sencilla, no porque se le reste importancia sino porque está al alcance de todos.

Lo sencillo, a la par de la humildad tiene el mismo valor que lo complejo u ostentoso (en sentido del bienestar del hombre), pues se interpreta a partir de la satisfacción o de la realización personal.

¿Soy feliz y hago lo que quiero? o bien, porque hago lo que quiero soy feliz; esta premisa da respuesta a entender ¿por qué no se vive de manera satisfactoria? La base radica en que no se está haciendo lo que se desea.

Se cumplen ciertos roles sociales como indicadores de que son lo que nos da el alcance a la felicidad, por ejemplo, una profesión, en donde se deduce que después de mucho esfuerzo en la escuela lo subsecuente es alcanzar la felicidad, pues el uso de la lógica y la razón es lo que da el sentido de vida, pero no se aterrizó la idea para reflejar las acciones propias a partir de la vocación personal y con mucha probabilidad se mostrarán profesionistas modelos, pero no seres felices.

Una persona feliz, es una persona que vive en equilibrio, plena; y que no precisamente está en busca de esto, sólo se dedica a apreciar lo que tiene y por lo que ha trabajado, refleja bienestar físico y mental; no quiere decir que esté libre de problemas, al contrario estas personas se asumen con la capacidad para enfrentar y transformar cada reto que se les presente.

Es necesario y saludable evolucionar la ideología respecto a este tema, pues no es cuestión de dinero sino de percepción. La miseria y el dolor humano solo es el resultado de la falta de amor, la riqueza mental engrandece el tiempo y es una base que acentúa la felicidad, tiempo para concientizar a lo que nos hemos limitado y tiempo para aprovechar lo que se ha dejado pasar.

Lo más importante de la clase es modelar la conducta y esto se logra cuando hay congruencia entre la autoestima y el autoconcepto: ¿Qué reflejo para los demás? ¿Qué transmito? Ser feliz no se expresa, se vive. 

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Nyx Diahann Sánchez Fierro

Psicóloga social por la UAT (Tlaxcala), investigación en la conducta homicida. Docente en Bachillerato. Estudia maestría en Educación (UPAEP) y aborda temas de psicología, ética, educación  y sociedad.