Agua en Veracruz: ¿riesgos y tragedias?

  • Rafael Arias Hernández

Lamentable y preocupante, lo que sucede en el puerto de Veracruz con el problema del cartel del agua, como ya popularmente se le conoce a la quiebra, privatización y enredo, en el que ya se tiene al organismo operador que, como muchos otros y sobre todo el estatal,   “están haciendo agua”.

Imprescindible no confiarse en la abundancia relativa que caracteriza a la entidad. Porque la mayor parte se escurre, se va. No se tiene ni retiene.

Para preocuparse y ocuparse

La irresponsabilidad y, por lo menos, el cuestionado manejo en el estado de Veracruz, se concentra en el ámbito estatal que, de una y muchas formas,  controla los supuestos organismos municipales y no informa ni rinde cuentas a nadie.

Eso sí, constituye un amplio y variado catálogo de casos que,  excepciones aparte,  dan mucho que decir: cuestionada o pésima forma de administración; falta de seguimiento y control; improvisación y discrecionalidad; uso y abuso de recursos y atribuciones; crecientes desperdicios y pérdidas; saqueo e injustificadas acciones; tráfico de influencias y  falta de cobros;  descontrol presupuestal y endeudamiento creciente; y otros más, hasta el grado tal, que demasiados notorios casos, la pregunta es,  ¿por qué no se ha denunciado, procesado y castigado a los presuntos y prófugos potenciales?

La respuesta es simple: el manejo del agua está inundado de ineficiencia y delincuencia gubernamental, que protege y fomenta la complicidad e impunidad. Unos acumulados durante décadas y otros apenas trastocados por recientes administraciones.

Pero ahí no termina el asunto. La repetida pregunta adquiere singular importancia. ¿Qué se ha hecho en serio y no sólo dicho en mensajes oficiales, respecto a garantizar y prevenir el abasto suficiente  y accesible del agua a la población presente y futura?

Dónde están planes y programas gubernamentales, así como estructuras y funciones de planeación y coordinación institucional, actualizada y efectiva; y, sobre todo, de formas de participación social para asegurar cantidad y calidad del vital líquido que, nunca de los nuncas, debe olvidarse: es un derecho humano esencial.

¿Por qué no hay acceso a la información oficial oportuna y suficiente, ni rendición de cuentas verdadera, ni transparencia real de estructuras y funcionamiento, así como de las actividades habituales y de proyectos autorizados, sean públicos o privados?

Hasta hoy,  no se sabe cuál es la posición oficial estatal respecto  a innumerables casos que afectan a cientos de miles o millones de veracruzanos,  como los de acueductos, presas y represas oficiales o privadas, como  el cuestionado y cuantioso proyecto hidráulico Monterrey VI del rio Pánuco. ¿En qué se basó, para qué y cuáles son los objetivos y beneficios sociales?

Riesgos y tragedia

Podría decirse que,  junto a otros aspectos, en general,  es sólo una de las consecuencias de mala y peor atención, de falta de previsión, programación y planeación gubernamental, así como de la imprescindible coordinación federal, estatal y municipal, respecto al manejo, remediación, fortalecimiento y expansión de las fuentes del líquido vital.

Por lo pronto, destaca  en el citado caso del Puerto de Veracruz,  la injustificada, inconsistente y encubridora privatización, disfrazada de empresa mixta e impuesta sin consulta ni participación social, existiendo mecanismo constitucionales para conocer la voluntad y decisión de la población; y lo que es más preocupante, los indicios de  que hay quienes pretenden extenderlo a otros municipios, donde puede convertirse en negocio redondo, a pesar de  tanta pobreza, hambre y sed.

Extraña que no se haga nada, a pesar de la conocida y padecida situación provocada, por la forma de su administración  y manejo,  a la que  inocultablemente, en poco tiempo se ha llegado;  y lo peor, su inestabilidad y complicación, que son simple reflejo de incapacidad y torpeza de los presuntos responsables, pues la supuesta solución ha resultado un costoso y complicado remedio que no llega y cuando lo haga será a costa y sacrificio de la población,  que ya padece algunos de los efectos de esa  ineptitud y corrupción, de esa dejadez e impunidad  que ya caracteriza a este importante asunto público.

Lo del agua al agua

Y perdón por insistir, pero si a lo determinante no se exige que se atienda y resuelva, bien y pronto, simplemente hay que prepararse para pagar las consecuencias.

Sin duda, por su vital importancia, a la cuestión del agua se le debe poner toda  la debida atención,  cuanto antes, porque no se trata de un problema burocrático como muchos otros que puede resolverse sin atenderse, restándole importancia y atención, como se ha querido oficialmente  hacer creer. Menos dejando que crezca y se complique, para exponer  y afectar a cientos de miles de veracruzanos.

Siempre es oportuno precisar que hay que señalar responsables y exigirles que se ocupen de sus obligaciones, que  atiendan y resuelvan los problemas. Para evitar indeseables complicaciones ya que, sin ánimo de exagerar,  se pude  llegar al grado  de propiciar  múltiples riesgos de inaceptables alcances,  y hasta lamentables tragedias. Prevenir es mejor que lamentar.

Y una vez más. ¿Por qué no se ha empezado por el principio? ¿Por qué no se ha puesto orden, señalado a responsables y  castigado a culpables? ¿Más complicidad e impunidad? ¿Para qué exponer a la población a limitaciones y mortificaciones, incertidumbre y penalidades, por la falta, racionamiento y encarecimiento del agua a la que tiene derecho?

Bien se sabe que, como se puede comprobar,  Veracruz continúa sin política estatal de planeación ni previsión hídrica; carente de una estrategia ambiental integral, previsora y efectiva. Bajo o nulo seguimiento y control administrativo; sin fiscalización real y efectiva; inexistente o mínima participación social; y cero evaluación pública.

Y eso que el agua es vital, indispensable. ¿Cómo andará lo demás?

Sólo para tener presente un pensamiento de  Jacques Y. Cousteau, que lo resume todo: "Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo".

*[email protected]

Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez.

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Rafael Arias Hernández

Actualmente es Investigador del IIESES y maestro de la Facultad de Economía de la UV.

Cuenta con  Licenciatura en Economía, por la Universidad Veracruzana. Obtuvo mención honorífica Cum Laude.  Maestría en Economía con especialización en Desarrollo Regional y sub especialización en Historia del Pensamiento Económico. Salt Lake City, Utah. USA. Diplomado por la U.V. en “Habilidades del Pensamiento”.  Alta Dirección AD2 Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas. (IPADE). Becario en los programas Lincon-Juárez y LASPAU.  Asesor académico y maestro de Enseñanza Media, Esc. De Bachilleres Noc. “Art. 3º Constitucional”, Xalapa, Ver. Maestro en la Facultad de Economía, y de la Maestría en Desarrollo Regional. Historia Económica, Desarrollo Económico, Desarrollo Regional, Taller de Investigación, Metodología, Habilidades del Pensamiento y otras cátedras. Maestro en “Técnicas de Debate” de la maestría en Acción Política y Administración Pública, de la Universidad Anáhuac. Xalapa, Ver.

Director General Técnico y Secretario General de la Universidad Veracruzana.

En el Gobierno Federal, fue Delegado Estatal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en Veracruz, y Director de Desarrollo Regional en SPP. En el Gobierno del Estado de Veracruz ha sido Asesor Económico, Jefe de Prensa y Comunicación Social, Director General del Instituto Veracruzano de Cultura, Director General de Industria, Comercio y Estadística, Coordinador de Participación Ciudadana, Coordinador Ejecutivo del Comité de Planeación para el Desarrollo (COPLADEVER). SEFIPLAN, (2010)

Miembro de diversas Asociaciones Civiles y ciudadanas, como el Colegio de Urbanistas y Planificadores, el Colegio de Economistas; la Fundación Cambio XXI A. C.; y de la Fundación Colosio A.C. Colaborador de diversas revistas y publicaciones académicas. Articulista de diversos periódicos, y de otros medios de comunicaciones nacionales, estatales y municipales.