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Denuncian daños a la salud por contacto con crudo en Boca del Río

  • Iraís García
Una familia denunció afectaciones cutáneas y fuerte olor a hidrocarburo en playas de Boca del Río; exigen cierre de la zona turística.

Boca del Río, Ver. – Lo que pretendía ser un día de descanso en Playa Gaviotas se transformó en una emergencia sanitaria para una familia local. A través de redes sociales, ciudadanos han comenzado a denunciar afectaciones físicas tras haber tenido contacto con manchas de hidrocarburo (chapopote) que, arrastradas por las corrientes marinas, han invadido la zona turística de Boca del Río.

El usuario Alex del Puerto compartió que, tras visitar la playa con sus hijos, detectó manchas negras, aceitosas y con un penetrante olor a petróleo en el cuerpo y cabello de los menores. El denunciante alertó sobre la peligrosidad de la situación, cuestionando la narrativa oficial que asegura tener la contingencia bajo control.

"Es increíble hasta dónde puede llegar el daño; es peligroso para la salud", señaló al exigir a las autoridades el cierre inmediato de playas hasta que exista certeza de seguridad para los bañistas.

De Tabasco a Veracruz: La ruta del hidrocarburo

La contaminación no es un hecho aislado. La mancha de crudo, que inicialmente golpeó las costas del sur de Veracruz, alcanzó el municipio de Alvarado el pasado martes y, para la mañana del jueves, ya se reportaba una presencia masiva en el litoral de Boca del Río.

De acuerdo con la gobernadora Rocío Nahle, el desastre fue originado por un buque de una empresa privada que realizaba labores de exploración frente a las costas de Tabasco. Pese a que el derrame fue detectado días atrás, la identificación del origen fue tardía, permitiendo que el hidrocarburo recorriera cientos de kilómetros impulsado por las corrientes del Golfo.

Limpieza insuficiente ante el arribo continuo

Aunque el Ayuntamiento de Boca del Río anunció brigadas de limpieza para retirar los residuos de la arena, la medida ha resultado paliativa. El crudo sigue arribando de manera constante desde el mar, afectando no solo el ecosistema y la fauna, sino ahora también a los usuarios que desconocen los riesgos tóxicos del contacto con el crudo.

Organizaciones ambientales y ciudadanos urgen a Petróleos Mexicanos (PEMEX) y a la empresa responsable a asumir la reparación del daño. Mientras tanto, la comunidad permanece en vilo, esperando que las autoridades prioricen la salud pública sobre la actividad turística en una zona que, hoy, luce manchada por la negligencia industrial.