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El pleito por los dineros o de cómo contravenir graciosamente la Constitución

  • Redacción

Rosío Córdova Plaza

Instituto de Investigaciones Histórico Sociales

Los actuales momentos son trágicos para la Universidad Veracruzana. Las recientes declaraciones del secretario de Finanzas y Planeación, José Luis Lima Franco, deberían ser motivo de gran descontento entre la comunidad universitaria ante el incumplimiento del mandato constitucional de otorgar el 4 por ciento progresivo del Presupuesto General del Estado a esta Institución, según señala la Carta Magna estatal en su artículo X, que a letra dice “En el caso de la Universidad Veracruzana, el presupuesto asignado no podrá ser menor al cuatro por ciento del total del presupuesto general del Estado, previsto para el ejercicio anual respectivo, el cual deberá ministrarse conforme al calendario autorizado en los términos que establezca la legislación aplicable y, en ningún caso, el monto del presupuesto asignado será inferior al otorgado en el ejercicio inmediato anterior”

Dicha progresividad para alcanzar el 4 por ciento debería ser subsanada este 2023. Sin embargo, mediante la argucia de señalar que el monto amparado por ley debe calcularse sobre los recursos de libre disposición de SEFIPLAN, los cuales se traducen en menos del 50 por ciento del total de ingresos de la entidad, se ha asignado menos de la mitad de los dineros que por ley le corresponderían. Y el recurso ha ido disminuyendo desde 2019, porque si bien es cierto que desde septiembre de 2020 se cambiaron las bases para el cálculo de los montos destinados a la Universidad a partir del Decreto de Presupuesto de Egresos del Estado, esto representa una clara contravención de lo estipulado en la Constitución estatal.

A estas alturas es adecuado tener presente que la asignación del 4 por ciento del presupuesto de la entidad no fue una graciosa concesión del gobierno de Javier Duarte de Ochoa, sino que fue resultado de la exigencia del movimiento masivo que en 2017 encabezó el Colectivo en Defensa de la Universidad Veracruzana, grupo iniciado a fines de 2016 por apenas cinco miembros de la comunidad universitaria y que fue creciendo hasta reunir más de 60 mil firmas y convocar a la marcha del 26 de febrero del siguiente año que, a pesar del bloqueo de las autoridades universitarias, ascendió a cerca de 10 mil manifestantes en la protección de una de las instituciones educativas más antigua y con mayor prestigio del país. Esta marcha sería después replicada en todas las regiones el 10 de marzo siguiente, ya que la anterior rectora, Sara Ladrón de Guevara, a pesar de haber prohibido a la comunidad sumarse a las manifestaciones so pena de levantar actas a quienes se ausentaran de sus centros de trabajo, fue después lo suficientemente sagaz para aquilatar la importancia y dimensión del movimiento y así aprovechar el envión del clamor público mediante una convocatoria desde la cúpula que aglutinó el descontento universitario, reuniendo a más 50 mil almas en los diferentes puntos de la entidad.

También es oportuno tener memoria y recordar que el Colectivo En Defensa fue capaz de sentar a dialogar a seis de los siete candidatos a gobernador a la entidad, incluyendo a dos de los que posteriormente ocuparon el cargo: el anterior Lic. Miguel Ángel Yunes Linares y el actual Ing. Cuitláhuac García Jiménez, comprometiéndolos por escrito a garantizar el piso mínimo presupuestario para la operatividad de la UV. Pero, a pesar de ello, desde 2019 el presupuesto de la Universidad ha sido inferior al estipulado por ley y, de hecho, ha ido disminuyendo año con año si tomamos en cuenta la inflación y el crecimiento de nuestra institución.

A mi juicio, es el momento para que el Dr. Martín Aguilar aproveche las bases sentadas por el Colectivo En Defensa de la Universidad Veracruzana y llame con urgencia a una movilización masiva, pues ya se demostró que la UV es una de las instituciones más queridas por la ciudadanía y que concita la necesidad de protegerla: me atrevo a decir que la mayor parte de los habitantes en este estado, y en otros, tiene una persona familiar, amistad o conocida que se vinculan con ella por estudios o trabajo o bien disfrutan cotidianamente de la calidad de su oferta artística. 

Asimismo, vale la pena recordarle al gobernador Ing. Cuitláhuac García, que este es su centro de trabajo y eventualmente habría de regresar a él. De su interés en procurarlo será el estado en el que lo encuentre a su vuelta.

Por ello, como señalé un 25 de febrero de 2017, una vez más, y a la espera de la convocatoria para tomar las calles, en la Universidad Veracruzana velamos las armas.


fm