• Economía

Por deuda con Apps de préstamos, xalapeña perdió sueño de ser actriz

  • Isabel Ortega
A raíz de la pandemia se incrementaron los casos de estafa, robo de datos, identidad y acoso a particulares

Sus deudas con un par de “aplicaciones móviles” obligaron a Carla a dejar la ciudad de México y, con ello, su sueño de ser actriz. El acoso del que fue víctima, lo mismo que todos sus contactos registrados en su móvil para pagar el crédito la hicieron perder a sus amigos, el empleo y hasta su departamento.

La joven xalapeña emigró a la capital del país en busca de su sueño de ser actriz, hacía pequeños papeles y trabajaba como asistente en algunas producciones, con lo que obtenía dinero suficiente para su estancia en la Ciudad de México.

Con la llegada de la pandemia del virus SARS CoV-2, los llamados para grabar y el apoyo en producciones cesaron, entonces el ingreso que tenía para cubrir su forma de vida se vino abajo.  Agobiada por la obligación de pagar la renta, optó por pedir dinero prestado a una aplicación móvil.

 

Cuidado con las apps de préstamos, podrías ser víctima de extorsión

 

En su intención de pagar sus deudas, recurrió a varias Apps, lo que a corto plazo se convirtió en una bola de nieve. Perdió trabajo, amigos y casa, por el acoso del que fue víctima ante la obligación de pagar el crédito. Todo ello la llevaron a tomar la decisión de regresar a  Xalapa.

El uso de unas cuantas aplicaciones, de las más de 130 que están disponibles en las tiendas de dispositivos móviles, que te prestan dinero sin aval, robó los datos de su teléfono celular y se usaron para acosarla, así como a todos sus contactos.

Carla, nombre que se usará para proteger la identidad de la joven, fue desalojada de su vivienda, su casera se hartó de recibir llamadas y mensajes para exigir el pago a un fantasma de la red. Incluso, pensó que podía tener vínculos con alguna red criminal por la cantidad de veces que la buscaban en un día

Teresa Carbajal, de Movimiento Barzón Resistencia Civil Xalapa, comentó que a raíz de la pandemia se incrementaron los casos de estafa, robo de datos, identidad y acoso a particulares que usan las aplicaciones móviles para prestar dinero y luego obligar a pagar hasta cuatro veces el crédito. Y el grupo más vulnerable son los jóvenes.

 

Teresa Carbajal, de Movimiento Barzón Resistencia Civil Xalapa

 

La abogada comentó que Carla es sólo una de las decenas de personas que, obligadas por una urgencia económica o desempleo, piden dinero en la red, y después son hostigadas para abonar o liquidar el crédito.

Los montos de préstamos van desde mil 500 y hasta tres mil pesos; las personas que caen en la estafa terminan pagando hasta 12 mil pesos.

Carla buscó al Barzón para resolver la situación, pues al recurrir a varias aplicaciones para poder pagar a la anterior, solo generó una maraña que hacía casi imposible librarse del acoso. Hasta una recuperadora de créditos la contactó, para poder buscar un acuerdo.

 

¿Cómo operan las aplicaciones?

La integrante del Barzón Xalapa explicó que las aplicaciones son operadas por “seudo empresas” o prestamistas en internet, pues no se sabe si están constituidos en el marco de la ley y si tiene normativa.

Prestamistas por internet como Ifectivo, JoseCash, y TalaDinero ofrecen cantidades muy bajas que van desde mil, mil 500 o hasta 3 mil pesos, “que es un denominador común”, para no llamar la atención de las autoridades.

Se anuncian a través de internet o redes sociales, y nadie sabe quiénes son sus representantes. Al descargar la aplicación de App Store se debe dar acceso a todos los archivos del celular, que incluyen contactos, fotografías, datos personales presentes y futuros, así como la localización de la persona.

Al instalar la App, los prestamistas virtuales colocan un software con los que se apropian de toda la información del celular; además, les piden credencial de elector y una cuenta destino para hacer el depósito del crédito, que nunca supera los tres mil pesos.

La App da la opción de hacer abonos chiquitos, y al menor atraso, se comienza el acoso y hostigamiento de los prestamistas que les piden el dinero, con la amenaza de que se requerirá el pago a sus contactos.

 

 

Y es como se empieza el acoso a los contactos, a quienes se les asegura que su amigo, compañero de trabajo o persona a la que le proporcionó su número telefónico, los dejó como aval, y que se tendrán que hacer cargo de la deuda, explica Teresa Carvajal.

 

“Sean parientes, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos accidentales, o amistad les empiezan a llegar mensajes. Esta inteligencia artificial es tan hábil que empieza a dejar mensajes masivos a los contactos, diciéndoles que la persona los dejó como aval, y que ellos tendrán que pagar”, alertó.

 

Si bien es válida la cobranza, las Apps incurre en delitos como acoso, hostigamiento, amenaza y violencia en la forma en la que se requiere el pago del crédito, “los prestamistas hacen de 50 a 100 llamadas diarias (…) se detectó que usan las fotografías de las personas para subirlas a internet, y ofrecen servicios sexuales o de tipo inmoral, lo que es violencia digital”.

 

Las consecuencias del pequeño crédito

Ante ese escenario, la abogada explicó, las personas se quedan en total desamparo; a la fecha no hay un registro de cuántos ciudadanos han sido enganchados por alguna aplicación.

La propia Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros no sabe cómo catalogar los delitos de ese tipo y no tiene una estadística de cuántos jóvenes han caído en ese tipo de fraude, por lo que no hay seguimiento al tema.

 

“El caso es bastante delicado, por lo que estamos hablando de aproximadamente cinco mil quejas de personas que se han atrevido a denunciar. Esta situación obedece a un vacío legal, porque la escusa que da la Condusef es que las aplicaciones no están registradas, y no tienen nada que hacer”.

 

En ese sentido, la autoridad se deslinda con el solo hecho de alertar de posible fraude, y no se toman acciones directas en medio de la pandemia y cuando son los jóvenes los rehenes de ese tipo de aplicaciones, se está sembrando violencia y terror, dijo la abogada.

Urgió al poder legislativo a buscar regular el uso de ese tipo de aplicaciones, que impactan a la economía, pues a diario reciben al menos cinco quejas anónimas, lo que pone en evidencia que el fenómeno -que se detectó hace cuatro años- se ha disparado con el desempleo por la pandemia.

Cuando llegan al Barzón se pide a la gente denunciar, pero las personas optan por reunir el recurso y liquidar los préstamos, endeudándose nuevamente, porque no tienen el modo de cambiar el teléfono y no hay forma de que alguna autoridad intervenga.