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México y los médicos residentes, a un paso de quedarse sin su servicio

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En el sistema de salud nacional hay más de 28 mil residentes repartidos en Secretaría de Salud, IMSS e ISSSTE.

Mariluz Roldán | La Silla Rota

La crisis que viven actualmente los médicos residentes en el país, con problemas en sus pagos y lagunas legales sobre su estatus laboral, es sólo un síntoma del cáncer que tiene al Sector Salud en terapia intensiva. Empatía, apoyo y que les den lo justo son algunas de las demandas que impulsaron a los residentes a realizar este movimiento que cada día cobra más fuerza y ha puesto en jaque al presidente Andrés Manuel López Obradory a la Secretaría de Salud.

La semana pasada surgió la Asamblea Nacional de Médicos Residentes (ANMR) como un mecanismo de ellos para hacer escuchar sus demandas: el pago de tres quincenas atrasadas, el reembolso de 3 mil pesos correspondientes al bono sexenal y que se establezca una figura jurídica que defina su estado laboral y sus derechos como trabajadores de la Secretaría de Salud.

Este lunes a las 7:00 horas planean iniciar una Asamblea Permanente ante la falta de pago por parte de la dependencia, que aunque ha hecho algunos ofrecimientos, no les ha depositado las tres quincenas completas. Durante este tiempo realizarán actividades académicas y sólo habrá apoyo en áreas críticas de los hospitales.

“Los médicos residentes somos el sostén del Sector Salud, de los hospitales privados, de las paraestatales. No me imagino un día al IMSS sin residentes, no me imagino a la Secretaría de Salud un día sin residentes", afirma Jorge Negueb Martínez Hernández, médico residente del Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz.

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En entrevista con La Silla Rota, este médico de 28 años destaca que la Asamblea Nacional de Médicos Residentes surgió debido al hartazgo generalizado de este sector del sistema de Salud.

Jorge Negueb Martínez Hernández, médico residente del Instituto Nacional de Psiquiatría Dr. Ramón de la Fuente Muñiz

Al ser cuestionado sobre qué le pediría al presidente Andrés Manuel López Obrador, él responde: "Yo creo que empatía, puedo resumirlo en esa palabra, empatía. Empatía por los médicos residentes, en su necesidades, en las horas que trabajamos, hacer una reflexión si es justo lo que ganamos, si ameritaría un poco más, y empatía en que somos seres humanos, que realmente tenemos necesidades. Entendemos que hay procesos, entendemos que hay formas, pero que es una situación que año con año se presenta.

“Justamente si el presidente López Obrador está en este tenor de querer combatir la corrupción, creo que sería prudente también voltear a ver a Secretaría de Salud y ver no nada más lo relacionado con los medicamentos, con las pruebas o este tipo de licitaciones, sino voltear a ver también al personal", comenta.

Jorge está en el tercer año de la residencia y señala que el retraso de hasta dos meses en los pagos es algo que sucede siempre al inicio del nuevo ciclo. Este hecho les afecta en muchos aspectos, ya que la mayoría de ellos son de provincia, por lo que pagan renta y tienen otras necesidades financieras.

LOS RESIDENTES, EL MOTOR DE LOS HOSPITALES

En el sistema de salud nacional hay más de 28 mil residentes, casi 8 mil colaboran en la Secretaría de Salud, el resto lo hacen en el Instituto Mexicano del Seguro Social, en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, en Petróleos Mexicanos y en el sector privado.

La residencia es de cuatro años, los médicos se dividen de R1 a R4 dependiendo del año en el que están. Sus salarios varían dependiendo la especialidad y el nivel que cursan, pero en promedio reciben entre 12 mil y 14 mil pesos mensuales.

Ellos realizan jornadas de hasta 36 horas. Su horario es de 6:00 a 15:00 o de 8:00 a 17:00 horas en la mayoría de los hospitales, pero algunos días a la semana llevan a cabo guardias que inician a su hora de salida y terminan a las 7:00 u 8:00 de la mañana del día siguiente.

Este sector está en el abandono desde hace 55 años. En 1964 y 1965 hubo un movimiento similar al que se registra ahora, en el que los médicos residentes exigieron mejoras salariales y de condiciones de trabajo.

En esta ocasión, la primera vez que alzaron la voz fue el pasado 1 de marzo, cuando los residentes que laboran en el Hospital de la Mujer hicieron un paro para denunciar que no les estaban dando los alimentos que les corresponden. Aunque la situación se solucionó, fue el parteaguas para este movimiento.

Fue el 27 de marzo cuando los que laboran en el Hospital Juárez de México convocaron a Asamblea General para denunciar que les debían el pago de su beca correspondiente a las dos quincenas de ese mes. Al día siguiente entró en paro de labores el Hospital de la Mujer con la misma demanda.

La protesta se replicó el 29 de marzo en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), donde los residentes denunciaron que les debían la beca de un mes, así como el bono de riesgo que les dejaron de depositar en marzo de 2018, que hasta el momento asciende a cerca de 15 mil pesos.

La tensión se extendió el 1 de abril al Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra y al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, en donde hicieron un paro de labores para demandar el pago de las quincenas atrasadas.

Ante la presión ejercida en esos centros hospitalarios, el día siguiente la Secretaría de Salud les depositó la beca a una parte de los residentes, pero incompleta. Al principio ellos denunciaron que sólo les habían pagado quincena y media, después la dependencia les informó a través de un documento que les habían descontado el bono sexenal que les dieron en vales en diciembre pasado.

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Esto fue el punto de quiebre, ya que aumentó la molestia de los médicos, quienes descubrieron que su estatus laboral no está claro en la ley. La Secretaría de Salud justificó el descuento indicando que no les correspondía el bono porque no son trabajadores de base.

“Fue cuando nos dimos cuenta que no existía realmente una figura legal que nos estableciera, porque para muchos éramos trabajadores, para otros éramos becarios, pero realmente somos más trabajadores, porque incluso nuestro contrato dice tipo de trabajador 09 y nos descuentan ISR, tenemos ISSSTE, pero en ocasiones hay una dualidad importante, me imagino que a su conveniencia, cuando quieren somos trabajadores y cuando quieren somos becarios", dice Mildred Martínez Hernández, residente de Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra.

Mildred Martínez Hernández, residente de Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra. 

El martes pasado, residentes del Hospital General de México marcharon hacia Palacio Nacional para manifestarle al presidente López Obrador sus demandas. Desde ese día comenzó el diálogo con las autoridades y el miércoles los residentes reforzaron el movimiento al establecer la Asamblea Nacional de Médicos Residentes (ANMR) que está conformada por personal de 68 hospitales e institutos de 24 estados del país.

Los 6 mil residentes que participan dieron un ultimátum a la Secretaría de Salud para que les presentara una respuesta concreta el viernes pasado. El jueves por la noche la dependencia informó que el 18 de abril les reintegrará los 3 mil pesos del bono y que enviará a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados sus demandas para resolver su estatus laboral y un posible aumento de sueldo. Sin embargo, hasta este viernes sólo 10% de los residentes había recibido el pago completo de sus tres quincenas.

El ofrecimiento de reembolsarles el bono sexenal, "obviamente nosotros lo vemos como 'tranquilícense, sí les vamos a pagar' para ya que no hagamos nada, pero no estamos peleando por esos 3 mil pesos, estamos peleando ya por la figura legal", enfatiza Mildred.

DEPRESIÓN, BULLYING Y MATERIAL INSUFICIENTE

De acuerdo con residentes entrevistados por La Silla Rota, el estrés y la exigencia que enfrentan es tal que les llega a causar depresión y en algunos casos puede provocar suicidios. El primer reto es entrar, ya que cada año realizan el examen 42 mil médicos, pero sólo hay 8 mil plazas nuevas. Una vez adentro la competencia y la demanda es muy fuerte.

Mildred, de 31 años, es residente de cuarto año en el INR y destaca que su experiencia ha sido buena, aunque le habría gustado poder realizar más operaciones, las cuales a veces disminuyen en cantidad por la falta de material quirúrgico, como batas y guantes.

Menciona que la problemática que se dio a conocer actualmente es sólo la punta del iceberg, ya que hay otros aspectos que también les afectan como la sobrecarga académica y el ambiente competitivo que existe.

“Yo te lo puedo decir, personalmente, yo me deprimí horrible por la carga de trabajo. El bullying entre los compañeros, más en especialidades quirúrgicas, es muy fuerte y eso es de lo que también me he quejado, de romantizar el hecho de que hayas aguantado 48 horas sin comer y que ellos digan: 'Eres un campeón' eso no está bien", enfatiza.

Mildred añade que "hay muchísimas cosas que se podrían mejorar, las jornadas de trabajo tan largas no son tan sanas. Imagínate que yo te voy a operar o voy a operar a tu familiar después de que no he dormido en 36 horas, no funcionas igual que cuando tienes menos tiempo de trabajo acumulado".

El ambiente es distinto en cada hospital, ya que Jorge comenta que el en Instituto Nacional de Psiquiatría la convivencia no es así ni hay carencias de material; sin embargo, sí serían necesarias más camas y personal de base, ya que el servicio a veces se ve rebasado.

En medio de esta lucha por sus derechos, ambos mantienen el sueño de continuar su carrera en la medicina. Mildred, quien está en el último año de la residencia quiere dedicarse a hacer reconstrucción articular y planea continuar como consejera académica de Posgrado en la UNAM, en donde también le gustaría ser docente.

Mientras que a Jorge le gustaría hacer una alta especialidad en trastorno bipolar en el Instituto, ya que es el tema de su tesis. En un futuro también quiere hacer una maestría y un doctorado.

Al ser cuestionados sobre las críticas al movimiento que se han registrado en redes sociales. ambos coinciden en que quizá la población no tiene claro que ellos no son estudiantes ni están haciendo prácticas, sino que son médicos en formación con gran vocación, pero que de eso no viven.

“Entiendo sus posturas, pero quizá no saben lo que somos. Somos los que sostenemos a los hospitales, que realmente estamos recibiendo un sueldo bastante cuestionable en comparación con lo que hacemos; sin embargo ahí estamos. Quizá tampoco saben lo de las jornadas, no saben lo de las guardias, los castigos, la violencia psicológica a la que somos sometidos, la persecución dentro de las instituciones", comenta Jorge.

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