• Seguridad

Combate a huachicol: pugna sanguinaria entre CJNG y gobierno de Veracruz

  • Miguel Ángel León Carmona
En Tierra Blanca, donde comercios y escuelas han cerrado por sicosis, también delincuentes ven pérdidas millonarias por cierre de ductos

Tierra Blanca, Ver.- “Se necesitan muchos huevos para venir a balear policías. Por acá a cada rato hay balaceras pero ninguna como la de ayer”, dice Humberto, el único comerciante que abrió su negocio en una lúgubre cuadra de 150 metros y que fue testigo del más reciente atentado del Cartel de Jalisco al Gobierno de Veracruz.

Sobre el enfrentamiento de este 15 de marzo en la delegación de la Secretaría de Seguridad Pública de Tierra Blanca  -que desencadenó en narcobloqueos y psicosis en la zona centro del estado- una fuente policial asegura que no solo es valentía de criminales la causa de estos hechos violentos que han dejado cinco muertos, entre ellos un policía.

“A estos cabrones les cerraron el poliducto de gasolina Matapionche-Ciudad Mendoza. Llevan rato sin poder darle al huachicol y ellos deben de seguir pagando nóminas. Son pérdidas millonarias. Este desmadre de ahí viene”, dice el entrevistado.

Esa teoría, a la que se suman vecinos que apenas hablan desde las entradas de sus viviendas, fue confirmada a E-Consulta Veracruz por un director de operaciones de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en la Cuenca del Papaloapan. El poliducto Matapionche-Ciudad Mendoza, dijo, cumple 84 días cerrado, como parte de una medida emprendida por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

“Definitivamente les está afectando a estos grupos delincuenciales. En un día sobre esta vía eran atendidas diariamente entre 15 y 20 tomas clandestinas. ¿Imagínate?”, refiere el trabajador de PEMEX, quien solicitó el anonimato.

Y es que el combate al huachicoleo, que hoy tienen en llamas al estado de Guanajuato por la cacería de José Antonio Yepes Ortiz, alias El Marro, se vive de a igual en Veracruz. Apenas el 08 de marzo, en Pánuco la Secretaría de Marina (SEMAR) aseguró dos tanques cisterna enterrados con aproximadamente 48 mil litros de combustible.

Esta aparente molestia también habría tenido un detonante en los municipios de Tierra Blanca y Misantla, donde fue decomisado un campamento con armamento y vehículos blindados en el rancho La Chincheta y fueron abatidos tres jóvenes, que a decir de presuntos integrantes del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en mantas guindadas en Boca del Río, se habían rendido frente a la autoridad estatal.

[relativa1]

“La venta de huachicol ya era descarada en Tierra Blanca”

Son las 14:00 horas en las inmediaciones de la delegación policial de Tierra Blanca. Humberto desde su negocio, explica con un tono temeroso que el negocio del combustible robado “ya era descarado” en la ciudad donde ha vivido por más de 60 años.

“Aquí los están apretando a los huachicoleros, porque esta zona es muy caliente en esa cosa, tienen muchos puntos que es de eso. Vendían garrafas de a 14 pesos el litro y las de 50 litros a 700 pesos a orilla la carretera (federal 145), también las hallabas en barrios y talleres mecánicos. Sí, ha disminuido la venta, pero de todos modos la siguen vendiendo aunque ya le subieron a 15 pesos por litro”, dice el hombre de cabello entrecano.

Los efectos de esta respuesta del cartel que cobró una fuerza feroz en el sexenio de Enrique Peña Nieto, don Humberto lo vivió en primera fila. Eran las 00:20 horas del 15 de marzo. Él dormía con su esposa, cuando el estruendo de lo que pensó eran cohetes lo levantó de su cama.

“Oyes, qué feo se oyen esos balazos. Ah su madre, haz de cuenta que los estaban tronado aquí, pero fuerte, oye. Uno ve en el periódico que hay muertes, ayer fue una cosa horrible. No es lo mismo ver los toros de lejos que de cerca”, abunda el hombre sobre el enfrentamiento que duró casi diez minutos en la avenida Serdán, la entrada al municipio terrablanquense.

“Pa’ su madre. Yo le dije a mi hija y a mi mujer ¡Agáchense!, ¡agáchense! Hay veces que no falta una chingada bala perdida. Y ya nos tiramos al piso y a esconderse en las paredes más gruesas, esperando a ver qué chingaos pasaba. Tan claritos se oían los tiros, que pensé que estaban adentro de la casa”, relata Humberto mientras continúa viendo asombrado los boquetes que delincuentes provocaron sobre el muro de la comandancia, del tamaña de un hoy en un campo de golf.

De acuerdo con oficiales que resguardan la avenida donde se desató el fuego cruzado, al menos 10 vehículos blindados se desplazaban sobre la carretera federal 145 con dirección al puerto de Veracruz, cuando en contingente doblaron sobre la avenida Aquiles Serdán hasta llegar a su objetivo, el destacamento de la SSP.

“Comenzaron a tirarle a un oficial que la hacía vigilante”, dice el oficial mientras señala la esquina superior del edificio de color blanquiazul, donde un sitio amurallado con costales de arena se rodeado por al menos una decena de impactos provocados con armas de grueso calibre.

El policía asegura que el saldo no fue blanco para los agresores, pues sobre el piso quedaron manchas de sangre que salían de un vehículo color blanco que fue asegurado por la autoridad. “Se entiende que sus compañeros lo subieron a otra camioneta y se lo llevaron malherido”, agrega.

[relativa2]

Tierra Blanca, en medio de psicosis y toque de queda

Han pasado más de 12 horas de lo que fue la segunda agresión de parte de supuestos integrantes del CJNG a la autoridad estatal. En la calle donde se cometió la agresión el 90 por ciento de los establecimientos permanecen cerrados: el puesto de empanadas y picadas; la agencia de motocicletas Italika; la farmacia Similares y una estética.

Pero lo que más llama la atención sobre la calle donde el único ruido lo provocan hojas secas de aguacate, que son arrastradas por el viento del frente frío número 44, es un letrero en una cartulina sobre el comisariado Ejidal de Tierra Blanca. “Se comunica que el día de hoy no se laborará en esta oficina hasta el día lunes 18 de marzo”.

Otro vecino que se acerca a don Humberto, confirma que al igual que mucho padres de familia, él no envío a sus hijos a la escuela primaria. Medida que se replicó en escuelas de todos los niveles en ese municipio.

“La cosa está de la chingada”, agregan tres trabajadores de Teléfonos Mexicanos (TELMEX), quienes fueron enviados, a regañadientes, hasta el lugar del enfrentamiento para reparar un poste averiado por impactos de bala que ha dejado sin servicio de telefonía e internet a dos colonias, la 6 de enero y 1 de Mayo.

En medio del toque de queda en este municipio de la Cuenca del Papaloapan, y la psicosis que cunde a la zona centro de la entidad por más atentados en los municipios de Cuitláhuac, Acayucan y Yanga, las palabras del secretario de Seguridad, Hugo Gutiérrez Maldonado vaticinan que más pronto terminará el frente frío número 44 que los combates frontales a la delincuencia.

"No cederemos en la batalla para devolver la paz y tranquilidad a los veracruzanos. Estas acciones son parte del combate directo y la lucha del  gobierno del estado con la delincuencia. No va a haber acuerdo con  nadie, seguiremos hasta seguir con el objetivo de devolver la paz".

[relativa3]