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A un mes del terremoto, Oaxaca busca continuar

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Más de 70 mil viviendas dañadas, 14 mil de ellas colapsadas y más de 180 mil damnificados

OAXACA, Oaxaca (La Silla Rota).- Han pasado 30 días. En el Istmo de Tehuantepec, la región más afectada por el terremoto de 8.2 grados del pasado 7 de septiembre, sus habitantes continúan luchando por retomar sus vidas, y solo piden: ¡no nos dejen solos!

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A un mes de aquella fatal noche, este 7 de octubre dos replicas refrescaron la memoria de sus habitantes que están  temerosos de que se repita un  evento similar.

En Juchitán de Zaragoza, uno de los municipios que quedó en ruinas tras la fuerte sacudida de la tierra, el ambiente que se percibió fue triste.

Muchos recordaron con velas encendidas a sus seres queridos que se adelantaron en el camino a causa del sismo.

La noche del 7 de septiembre, la tranquilidad este municipio fue interrumpida; en segundos, en un abrir y cerrar los ojos, miles de personas lo perdieron todo.

Desde ese día hombres, mujeres, niños y ancianos viven, comen y duermen en la calle. Los 30 días que han pasado les parece una eternidad; sin embargo, su única esperanza esta puesta en sus fuerzas de salir adelante.

Más de 100 mil los damnificados

Tras el paso de las horas, después del sismo, la dimensión del desastre era más que evidente. Los ciudadanos que se encontraban bien buscaron a gritos a sus familiares y encabezaron el rescate de quienes quedaron atrapados.

La mañana del 8 de septiembre, El Istmo de Tehuantepec lucía un rostro diferente, Juchitán de Zaragoza, prácticamente había quedado en ruinas.

La cifra de muertos alcanzó ese día 36, después se elevó a 47, 78 y finalmente a 82 por los sismos en todo el Estado. Oaxaca atravesaba una emergencia.

Más de 70 mil viviendas dañadas, 14 mil de ellas colapsadas y más de 180 mil damnificados.

Alrededor de 8 edificios históricos quedaron daños, entre ellos el Palacio Municipal que quedó partido a la biblioteca, la casa de la Cultura.

Pero, la solidaridad no se hizo esperar y la ayuda de estados del interior del país, organismos civiles y privados, así como la ayuda internacional se volcó sobre Oaxaca y Chiapas, los más golpeados por el sismo.

Los recuerdos de los que se fueron

Valeria Ruiz aún no supera la pérdida irreparable de Máximo Miguel, el pequeño de tres años que quedó junto a ella y su hermano atrapado bajo los escombros del techo de su casa y aferrado a la falda de su madre. Máximo fue el único que no pudo sacar su cabeza.

El dolor de Valeria sigue latente, es una herida que no cicatriza, pero sabe que tiene que salir adelante por su hijo Luis de 6 años que sigue con vida. A la joven que, el terremoto le arrebato una parte de su vida, no se deja vencer y lucha por salir adelante.

"Mi vida cambió radicalmente, en segundos me vi en la calle, sin nada y sin mijo, eso es lo que más duele".

Como Valeria decenas de familias llora. El recuerdo de los que perdieron la vida y que dejan un inmenso vacío.

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La vida tiene que continuar

En medio de su desgracia y de la incertidumbre, los habitantes de este municipio y el resto buscan retomar sus vidas poco a poco.

Sin nada, más que su fuerza y ganas de empezar de nuevo, esperan que los apoyos prometidos del gobierno les lleguen lo más pronto posible.

Para Na Nelida la vida no volverá a ser igual, asegura que van a despertar de la pesadilla en la que se encuentran. Ahora dice espera que la vida le alcance para volver a ver a Juchitán de pie.

"Aún tengo la imagen viva de lo que fue, y vamos a luchar por conservar que así sea cuando levantemos nuestras casas".

Na Nelida agradece por un día más de vida, "el sismo me lo arrebato todo, pero no se llevó a ninguno de mis seres queridos y solo hay que continuar".