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Maritza: la clave para emprender en Veracruz en la era de los likes

  • Iraís García
Maritza Cantarell relata a e-consulta Veracruz cómo emprendió con su floristería en el puerto de Veracruz en la era digital o de los likes.

Veracruz, Ver.- Para Maritza Cantarell Castillo, el emprendimiento y las redes sociales no solo son compatibles, sino que deberían ir de la mano en el mundo actual. Su historia con la Floristería Con Amor es un testimonio de cómo la visión, la adaptabilidad y su uso estratégico pueden transformar una pequeña inversión en un negocio próspero y en crecimiento.

“Actualmente, los ingresos por la creación de contenido en algunos meses superan los ingresos de la floristería. Es buen ingreso también”, afirma Maritza.

A sus 38 años, Maritza no es primeriza en el mundo del emprendimiento. Su camino comenzó hace casi una década con un show para fiestas infantiles, su primera experiencia exitosa antes de que llegara lo que sería su mayor logro: la Floristería Con Amor.

El viaje no comenzó directamente en el mundo empresarial. Maritza tenía un trabajo formal en el gobierno, una plaza con horario fijo que le brindaba estabilidad, pero no lograba apagar su inquietud de generar ingresos extra para construir un patrimonio. 

"Primero abrí un pequeño negocio de animaciones infantiles, y pensaba que quería algo para crecer más”, explica.

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La inspiración llegó de repente, de una forma que hoy en día parece muy común: navegando en las redes sociales. Vio arreglos con dulces y pensó que era una excelente idea de negocio, ya que los materiales no se echaban a perder rápidamente y podía crear diversos modelos con una inversión inicial baja.

"Se me ocurrió una noche, esa noche hice logo, al otro día fui a comprar las cosas. Tenía 2 mil pesos en mi bolsa, no tenía más, y con eso compré material. A la semana de la publicación tuve mi primera venta, por un mes tuve una venta a la semana, y enseguida me empezaron a preguntar si vendíamos desayunos sorpresa, y luego dije que sí”, relata.

Cada petición de sus clientes era un reto que Maritza estaba dispuesta a resolver. Fue así como, a pesar de no tener experiencia previa, aceptó el primer encargo de un arreglo floral.

“Me animé a hacer un arreglo floral, no quedó tan bonito, pero así descubrí la oportunidad.”, recuerda.

Ese primer arreglo, aunque quizás no perfecto, fue el catalizador de un cambio fundamental en el negocio. Con el paso de las semanas, los dulces pasaron a un segundo plano y la clientela comenzó a demandar cada vez más arreglos florales. Como se los pidieran, ella los hacía.

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Sin mucho capital para invertir, Maritza operaba con lo justo: compraba los globos y los materiales necesarios para cada pedido específico. A pesar de las limitaciones, el negocio online creció rápidamente. Tres meses después del lanzamiento, ya promediaba al menos una venta diaria. Sin embargo, aún no podía dejar su trabajo en el gobierno.

“Tenía horario laboral que cumplir y contraté a una persona que me ayudaba a atender de dos a tres ventas mientras yo trabajaba. No tenía tanta ganancia, pero mi mentalidad era generar más ventas”, comenta.

El negocio siguió su curso ascendente. Al principio, Maritza utilizaba la sala de la casa de sus padres para armar los arreglos, pero el espacio pronto se volvió insuficiente. Llegó un punto en que la situación era insostenible, por lo que decidió rentar una casa.

“A los seis meses tuve que contratar a dos personas y me cambié de casa, renté una casa en el fraccionamiento Reforma, en la parte de abajo tenía mi negocio y arriba vivía. Me iba a mi horario laboral y las dos personas atendían pedidos. Que eran de seis a siete al día.”, dice.

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Finalmente, llegó el momento de tomar la decisión más importante. Dejó su plaza con 11 años de antigüedad en el gobierno y se dedicó por completo a su negocio. Fue un salto de fe que dio sus frutos.

“Al año yo rento mi primer local comercial. Ahí ya trabajaban conmigo cuatro personas. Entonces comencé el proceso de registrar mi marca. La registré y empiezo a expandir la marca a otros estados. Fue un proceso largo, tardaron como seis meses en aprobarla. A los dos años estaba vendiendo el uso”, explica.

La expansión continuó: alquiló un local más grande que, un año después, tuvo la oportunidad de comprar. Hoy en día, es propietaria de su propio local y cuenta con un equipo fijo de seis empleados.

Más allá del crecimiento económico, Maritza valora el impacto que su trabajo tiene en la comunidad. “Le damos trabajo a transportistas, nos reparten cinco taxis diferentes. Tenemos una carpintería que nos hace nuestras bases. Y de alguna forma le damos trabajo a la familia completa”, comparte.

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La pandemia

Como para muchos otros, la pandemia de COVID-19 fue un punto de inflexión. Maritza comenzó a explorar las redes sociales con mayor intensidad durante el confinamiento.

“Estaba sin quehacer; se me ocurrió grabarme haciendo un arreglo y a la gente le gustaba ver cómo se hacía y fue así que empecé a hacer más videos y le ha gustado a la gente”, cuenta.

Esta incursión le permitió descubrir el poder de la creación de contenido no solo como herramienta de marketing, sino también como una fuente de ingresos adicional a través de la monetización.

"Estamos en la era de las redes sociales; aprovechen para vender lo que quieran. La gran ventaja es el alcance de las redes; no tengan miedo de usarlas. Yo tengo la ventaja de que monetizo y consigo clientes a través de ese medio”, comenta.

Su consejo para los emprendedores que inician es enfocar sus esfuerzos en mostrar su trabajo en las redes sociales, antes que preocuparse por grandes inversiones en locales físicos o inventario. 

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“Dedíquense tiempo a mostrarse en redes y habrá diferencia real en el crecimiento”, enfatiza.

“Ser un líder ha sido el reto más complicado”

Maritza reconoce que tener un emprendimiento conlleva retos significativos, que van más allá de la persistencia y los desafíos económicos iniciales. Uno de los mayores desafíos que ha enfrentado es la gestión del personal.

“Es muy difícil llevar equilibrio entre formar un equipo que da la cara por ti. Que hagan con el mismo amor que tú haces las cosas el servicio que ofreces. El tema de llevar un equipo exitoso, de ser no un jefe, sino un líder ha sido el reto más complicado para mí y para otros colegas emprendedores.”, revela.

Para superar este reto, Maritza recomienda mantener a los colaboradores incentivados, fomentar un buen ambiente laboral y promover una mentalidad de equipo, donde todos trabajen por un objetivo común.

“Cuando son temporadas fuertes, los incentivo con bonos extra y busco apoyarlos; hay que entender que trabajas con temperamentos diferentes y el éxito de mi negocio es para mí, porque puedo no estar yo, puedo irme de viaje a hacer actividad personal y sé que el equipo va a dar la cara por mí”, concluye.