Regreso a clases puede provocar estrés en niños y adultos

Itzel Molina/Diario de Xalapa
Adultos y menores se acostumbran a rutinas relajadas, donde cambian los periodos de alimentación, sueño, descanso.

Xalapa, Ver. El regreso a clases puede provocar estrés en adultos y menores, hecho que debe ser prevenido para evitar daños a la salud, señaló el médico familiar Alfonso Contreras López, al referir que los niños sufren miedos e inseguridades con la entrada a un aula después de vacaciones, mientras que los padres se preocupan por el tráfico y la adecuación de actividades de rutina.

Mencionó que luego de un periodo de receso, adultos y menores se acostumbran a rutinas relajadas, porque cambian los periodos de alimentación, sueño, descanso y todo tipo de actividades realizadas de forma cotidiana, por consiguiente al regresar a la rutina se sienten presionados e incluso frustrados por no lograr los cometidos diarios.

"Es común que los padres se presionen, no saben medir los tiempos, se desesperan con cada minuto de retraso y cuando algo no les sale -como quieren- llegan al estrés, mientras que los pequeños se sienten inseguros, con desánimo e incluso abandonados por sus padres al ingreso escolar, mucho más cuando es su primera vez en una escuela", dijo.

Comentó que aunque el estrés afecta de forma severa a grandes y a chicos, las complicaciones en los menores pueden ser mayores debido a que pueden presentar lapsos amplios de dolor de cabeza y musculares, mareos y desinterés por realizar las actividades escolares.

"Los padres deben comprender que las vacaciones han permitido amplios cambios en la disciplina y los horarios, por eso deben tratar de mantener la calma con los menores y evitar en todo momento contagiarles el estrés que ellos tienen, a causa de diversas circunstancias", comentó.

Entre los signos de alerta que se registran con el estrés en menores se encuentran: orinarse, cuando no es algo que acostumbre; verlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela, con mayor sueño, sin querer platicar y llanto al dejarlos en la puerta de la institución.

Las recomendaciones son: platicar con ellos lo que se espera de este año escolar, escuchar sus temores, intereses y expectativas; establecer y respetar los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas, jugar o entretenerse, y tener todo listo para que las prisas no sean motivo de estrés, por lo que se requiere salir a tiempo para evitar el tráfico.