Carestía baja comida en familias
Xalapa, Veracruz.- Ante el encarecimiento de los productos de la canasta básica, la garantía en la alimentación de las familias xalapeñas se encuentra cada vez más lejana, debido los múltiples ajustes que deben realizar a los bolsillos para poder adquirir alimentos básicos y evitar la compra de carne, huevo, aceite y leche, productos que para muchas familias son vistos como un lujo y no como una necesidad.
* Se va comprando del diario, ya no se puede hacer despensa, indicaron amas de casa
* "Tuvimos que dejar de comer bueno para ahorrar"
Ante el encarecimiento de los productos de la canasta básica, la posibilidad de tener una buena alimentación se encuentra cada vez más lejana.
La carne, huevo, aceite y leche son productos que, para múltiples familias, son vistos como un lujo y no como una necesidad.
La restricción en la compra de alimentos que son costosos para los monederos "remendados" de las amas de casa, forma parte del quehacer diario cuando se realiza el "mandado".
La situación actual, provocada por los aumentos excesivos y los bajos salarios, genera que las familias den prioridad al pago de los servicios y con lo sobrante se compren los alimentos.
Por tal hecho, las diversiones han sido eliminadas, aunque sea día de quincena, ya que los ingresos obtenidos se utilizan para lo esencial, sin tener la posibilidad de guardar para las emergencias.
Y es que quienes más sufren son las amas de casa, quienes con un salario mínimo de 70.10 pesos, no logran cubrir todas las necesidades familiares, aunque "estiren" el dinero e incluso compren los productos de menor calidad en el mercado.
Por ejemplo, dicho salario de 70.10 pesos sólo alcanzarían para comprar 1 cono de huevo que se encuentra a 48 pesos promedio y 8 piezas sueltas, cuyo precio es de 2.50 pesos; o bien 5.392 kilogramos de tortilla, para toda la semana, pues el costo unitario de este alimento es de 13 pesos.
* AJUSTES, DESESPERACIÓN, INCOMPRENSIÓN
Ante este panorama, amas de casa, en un sondeo, opinaron sentirse desesperadas porque a pesar de sus estrategias no logran que el dinero alcance para lo necesario.
Julia Carreto Pensado, madre de familia y comerciante, señaló que la homologación del salario mínimo a 70 pesos no apoya en la economía familiar, pues explicó que se requieren de al menos 200 o 250 pesos para comprar frijol, arroz, tortillas, leche, huevo y carne, para dar de comer tres veces al día a los cinco integrantes de una familia promedio.
Sostuvo que difícilmente se puede contar con esa cantidad de dinero y por lo mucho se puede adquirir frijol, tortillas, sopa y a veces un poco de carne de puerco, res o de pollo.
Manifestó que el ingreso familiar diario de una familia regular apenas es suficiente para salir al día, pues señaló que el kilogramo de frijol cuesta 22 pesos, el de tortilla 10 pesos, el cono de huevo 40 pesos y el de arroz, 12 pesos, sin contar las bebidas.
En caso de realizar un guisado se necesita de una mayor inversión para comprar la carne que, por muy barata que sea, anda entre los 70 y los 80 pesos el kilo, para satisfacer a cinco o seis personas.
Sostuvo que la inversión diaria para sacar adelante a la familia no sólo se enfoca en la alimentación, pues también se debe pagar transporte de 9 pesos o de 6, en el caso de los estudiantes, por cada persona, sin omitir los servicios básicos de agua y luz, el calzado y la vestimenta, entre otros.
Comentó que hay quienes no obtienen ni 100 pesos de salario diario y que ellos son los que más se desilusionan al ver los precios de la canasta básica que cada día se disparan más.
Julia Carreto Pensado se dedica a las labores del hogar y al comercio junto con su esposo Eliseo, en la plaza Clavijero, donde no todos los días las ventas son alentadoras.
Agregó que en caso de obtener un ingreso de 150 pesos al día es posible satisfacer las necesidades más apremiantes de la alimentación, aunque comúnmente es necesario sacrificar el consumo de carne por su alto costo.
Insistió en que el frijol, el arroz, el queso, la leche y las tortillas "están muy caras" y que al invertir en su compra es necesario prescindir de la carne de pollo, res o cerdo, incluso del pescado, porque el recurso no alcanza.
Finalmente, señaló que las verduras y los vegetales son los principales platillos que se sirven en la mesa de una familia promedio, pues reiteró que los precios de los básicos suben constantemente y de una manera desequilibrada en comparación de los salarios.
María Elena Hernández señaló que dejó de comprar carne y si lo hace es una vez al mes porque los ingresos son incluso hasta menores a un kilogramo de dicho alimento.
"Tuvimos que dejar de comer bueno para ahorrar, la leche la vamos comprando de vez en cuando, ahora lo único que compramos es frijol, arroz y sopa, eso es lo que más comemos porque ni para verduras alcanza, todo está muy caro, nada más se va comprando lo que se puede", dijo.
Para Esmeralda Pérez, quien además de ama de casa es comerciante, la situación es ampliamente complicada, toda vez que cada día alcanza menos para la compra de los productos básicos.
"Hay productos que vas comprando al día, ya no es como antes que podías comprar una despensa completa, comprabas tres o cuatro aceites, ahora divides los días, unos compras carne, otro pollo, tengo un negocio y si no ha pegado mucho es porque la gente ya casi no compra", expuso.
Emilia Campos manifestó que cualquier producto se encuentra por encima de lo que se puede pagar, por lo que se van adquiriendo los alimentos conforme al bolsillo lo permita.
"Todo está bien caro, si vas por una botella de aceite de a litro, lo reduces a medio, el jabón buscas del más barato porque te ahorras 5 o 6 pesos que sirven para unas dos cebollas o tomates", mencionó.
Valentina González indicó que ya no se puede comprar por piezas completas de pollo o kilogramos, ni mucho menos por cajas de productos porque en ello se gasta el salario de todo un día de trabajo.
"Antes comprabas de a kilo, el huevo era completo el cono, ahora de a medio porque no alcanza, a veces quisieras sacar la quincena pero no se puede, andamos con medidas de este tipo porque no alcanza para nada, le buscas y le buscas y todo está igual por más que des vueltas en todos los negocios", expresó.
Pese a la situación, Elvira Viveros señaló que los alimentos se tienen que comprar porque son necesarios; sin embargo, se buscan precios económicos y accesibles al bolsillo.
"Aunque esté caro se tienen que comprar, lo que hacemos es adquirir poquito o aquello que te cueste menos para que te rinda más el poco dinero que tienes", opinó.
Zenaida Martínez expuso que antes de la crisis económica que se vive, se podía comprar unas cuatro veces a la semana carne, pero a la fecha, sólo adquiere una o dos veces, ya que cambió el cerdo y la res por pollo.
"Ya no sabemos qué comprar, antes con cien pesos se compraba un kilo de carne de res o bisteces y ahora ya nada, también el huevo está carísimo, casi imposible de pagar", dijo.
Como comerciante, Claudia Viveros aseguró que a pesar de ser quincena, ésta no se refleja porque cada vez la gente compra menos.
"Quién sabe qué es lo que pase, pero no hay dinero, se tiene una crisis muy amplia, ni se ven las quincenas", comentó.
Leonila Méndez manifestó que ya no alcanza para nada, pues la situación se torna cada vez más complicada.
"Ahora cuando queremos carne se compra pollo, ya no buscamos ni el cerdo, ni la res porque nos gastaríamos con eso lo poco que tenemos", indicó.
María del Carmen Valdés expuso que cuando hay dinero se compra lo que se puede y lo que se necesita, pero no existen las posibilidades para lujos.
"Compras una cosa por otra, lo que se necesita, lo que se compra más son los frijoles, ésos son del diario y si se puede se compra un huevo o alguna otra cosa, ahora la carne parece ser un lujo", manifestó.
Y para Rosa Pérez las compras se realizan conforme a las posibilidades económicas; aunque la verdura y el huevo son indispensables para la alimentación familiar.
* POR LAS NUBES
Para ejemplificar la situación en la que se encuentran las amas de casa, se realizó una verificación de precios de algunos productos de la canasta básica, en establecimientos de las calles Doctor Rafael Lucio, Pípila, Mariano Abasolo, Poeta Jesús Díaz y Revolución, en los mercados Jáuregui y Galeana, así como en el supermercado.
Hasta ayer, el kilogramo de frijol se puede comprar desde 22 pesos hasta 24 pesos, y el kilogramo de azúcar cuesta 14 pesos, pero en el supermercado se venden 2 kilogramos por 30 pesos,
El cono de huevo cuesta alrededor de 48 pesos, mientras que el litro de aceite, según la marca, se encuentra entre 18 y 29.70 pesos.
El kilogramo de tomate, así como la pieza de lechuga y coliflor tienen un costo de 12 pesos, el chile verde xalapeño se ofrece a 18 pesos y la cebolla continúa a 16 pesos.
El litro de leche en caja más económico tiene un precio de 11.60 pesos y el más elevado se ubica en 28.60 pesos.
A la fecha, la pechuga de pollo cuesta entre 40 y 45 pesos, la pierna oscila entre 9 y 12 pesos, mientras que el ala, huacal y rabadilla cuestan 4.50 y 5 pesos por pieza.
Las menudencias, patas e hígados tienen un costo unitario de 1.50 pesos.
En el caso de la carne de cerdo, el kilogramo de lomo se ubica en 88 pesos, la chuleta 80 pesos y el bistec de pierna, así como la costilla tienen un precio de 84 pesos.
A 76 pesos se ubica la maciza y carne molida, en tanto, la cadera y codillo se venden a 52 pesos y el espinazo se encuentra en 60 pesos.
Y hasta ayer, el kilogramo de cecina de res de primera calidad se encontraba entre 120 y 140 pesos, el bistec en 120 pesos, mientras que el cocido, hebra y molida costaban en 100 pesos.
El resto de los cortes, por ejemplo costilla, hígado, panza, maciza y lomo registran un precio de 60 a 90 pesos por kilogramo.



