Javier Duarte: cuando el chip se funde

  • Mussio Cárdenas Arellano

Descocado, fuera de sí, Javier Duarte no distingue ya la frontera entre la realidad y la ficción, el Veracruz caótico y el Veracruz ideal, su futuro en prisión o su recuerdo en el altar de la historia. Simplemente se le fundió el chip.

Lo usa el priismo que lo circunda, el núcleo duartista, la pandilla que por su mano desgobierna Veracruz y que en la agonía de su sexenio, saquea las arcas, sacude las estructuras institucionales, consuma la quiebra que tanto negó y deja una estela de violencia, sangre y dolor.

Lo usa Flavino Ríos, que ya se ve gobernador, así sea por un día, gobernador provisional, alentando la debacle, su consejo al oído, orillando a la ocurrencia y el disparate que evidencien que el primer priista de Veracruz ya no es dueño de la razón, que eso lo obligue a dejar el poder.

Desparpajado, niega la dramática realidad que se gestó en la mente de quien nunca debió gobernar. Es la quiebra financiera. Es la violencia sin fin. Es Veracruz postrado ante el Cártel de Duarte. Es el operativo de impunidad, las leyes inconstitucionales, el fiscal y los magistrados anticorrupción, que la PGR les echa abajo en la Suprema Corte. Son los fideicomisos para robarse lo que queda en las arcas. Es la deuda con la UV, con pensionados, con la iniciativa privada, con el Poder Judicial, con el OPLE, con bancos, con músicos, con prensa.

Sólo Javier Duarte dice que Veracruz va bien, y que los que están fuera de norma son los demás.

Habla Javier Duarte y unifica a todos, los que están de su lado y los que lo combaten: ya flota, ya no siente el piso, ya está lejos de la realidad.

Su voz es digna de un estudio, no fonético sino psiquiátrico. Su visión es demencial, la negación total del desastre.

Dice que nunca Veracruz había logrado un desarrollo igual, que está lejos de las entidades con mayor nivel de inseguridad, la inversión a todo vapor, la economía creciendo. Le pregunta una reportera cómo deja Veracruz y su respuesta es airada:

“No lo dejo. Me quedan muchos meses de estar al frente… es más, me queda un cuarto de la próxima administración como gobernador del estado de Veracruz.

“Ha avanzado enormemente. Tan solo vea las inversiones que hay. Tan solo vea las edificaciones que hay, las construcciones que hoy tenemos, los servicios que hoy tenemos, el crecimiento económico que hoy tiene Veracruz, la calidad de vida que hoy tenemos.

“Veracruz es otro, muy distinto. En materia de seguridad estamos fuera de la lista negra, de los estados más violentos de la República Mexicana.

“En materia de turismo, somos uno de los estados más visitados.

“Y así le puedo dar aquí un informe de gobierno, si usted quiere, de todo lo que hemos venido haciendo y generando, construyendo en favor de la sociedad veracruzana. Me siento muy orgulloso”.

Son, pues, dos Veracruz: Duartelandia y el Veracruz olvidado. El video de ONEA es el retrato de una mente sin rumbo: https://www.facebook.com/1548179418740775/videos/2082331975325514/

Cogobierna con el crimen organizado y presume que Veracruz está fuera de la lista negra de los estados violentos. Levantan a inocentes y los desaparecen. Levanta la Fuerza Civil a veracruzanos sin mancha. Levanta la policía duartista a cinco jóvenes en Tierra Blanca y provoca el peor escándalo de 2016. Levanta la policía del falso general Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad Pública, en su domicilio, en Xalapa, al cantante Gibrán Martiz y luego realiza un montaje, simulando que murió en una balacera entre narcos.

Le reclama Aracely Salgado por la desaparición de su hija Fernanda Rubí, porque no informa nada, consignado todo en un episodio de video, que estremeció e indignó, que registró la sonrisa imbécil ante la andanada verbal de la madre angustiada, pero más aún,  agraviada.

No a diario los narcos arrojan 35 cadáveres al pie del monumento a Los Voladores de Papantla, en Boca del Río, un día antes de la cumbre de procuradores y presidentes de tribunales de justicia. No es común encontrar 30 cuerpos más en una casa de seguridad. No es fácil que se sumen más y más muertos hasta alcanzar un centenar tan solo en octubre de 2011.

Nadie como Javier Duarte para negar la verdad. Ningún otro gobernador acumula 19 periodistas asesinados, cuatro desaparecidos, más de 30 exiliados en su sexenio. Muertos Milo Vela, Regina Martínez, Goyo Jiménez, Moisés Sánchez, Rubén Espinosa y 14 compañeros más, y el gordobés, salvo en los casos de Anabel Flores y Pedro Tamayo, se resiste a seguir su oficio periodístico, lo que escribían, como posible móvil del crimen.

¿Alguien confía en la policía duartista? Nadie. O quizá sí. Javier Duarte y Arturo Bermúdez. Sus vínculos con el crimen organizado son evidentes, documentados. Se le usa para reprimir manifestaciones de protesta, para desalojar plazas, con el uso de bastones eléctricos, con equipo táctico, como el día que echaron a maestros, luchadores sociales y periodistas de Plaza Lerdo, o como el ataque al fotoperiodista Karlo Reyes, o como el asedio a Rubén Espinosa, de Proceso, Claroscuro y AVC hasta provocar su exilio que culminó con su ejecución en la colonia Narvarte del DF, o como el día en que ocho universitarios fueron molidos a golpes, el 5 de junio de 2015, luego que se difundiera una lista de supuestos anarquistas en un reporte de Seguridad Pública, tan sólo para justificar la agresión.

Hay pobreza en Veracruz. Hay poco empleo y mal pagado. Se fugan las inversiones. Se van los empresarios, cansados de pagarle cuota al crimen organizado y a los duartistas organizados, que resultaron peores que los delincuentes.

Veracruz vive un caos financiero. Acusa la Auditoría Superior de la Federación a Javier Duarte por el desvío de 50 mil millones de pesos de recursos federales. Quiebra al Instituto de Pensiones del Estado. Deja de pagarle a jubilados, empresarios, instituciones y hasta al Teletón. Y aún así sostiene Javier Duarte que la economía está de lujo.

Si así fuera no tendría calificación negativa en el ámbito financiero. Insólito e inédito que en un día haya tenidos dos calificaciones a la baja.

De la mano de su Congreso cómplice —los priistas, los satélites y la rémora Callejas—, logró la aprobación para basificar a 24 mil trabajadores. El costo será de mil 500 millones anuales más con cargo a la nómina. No son solo los salarios. Es un 37 por ciento más por cada trabajador por prestaciones laborales.

Así impacta las finanzas y se incumplen los lineamientos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de disminuir el gasto corriente.

Hay pánico en los bancos, que dudan que el gobierno de Veracruz pueda cumplir con sus compromisos. Y ante la incertidumbre, no habrá más crédito para el gobierno estatal.

Es psiquiátrico el problema de Veracruz. Es la mente desquiciada de Javier Duarte la que lleva al naufragio a Veracruz. Es la perversidad del grupo que lo circunda, que lo orilla al disparate y la locura, que lo muestra fuera de sí, perdida la razón, candidato a la licencia, a dejar el poder.

A Miguel Ángel Yunes Linares, el gobernador electo, lo denuncia y lo exhibe, imputándole propiedades en Veracruz y en el extranjero, refiriendo que lo suyo es producto del robo, de su paso por las instituciones de gobierno, de actos de corrupción.

No sabe, quizá, que su denuncia ante la Fiscalía General de Veracruz carece de información actualizada. Es el argumento de 2004, de 2010, de 2012, de 2013, de 2015 y de la campaña a gobernador en 2016, lo que las redes sociales y la red de bots han difundido a menudo sobre el panista que en diciembre habrá de gobernar la entidad.

Al gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, lo tilda de “delincuente, un gángster, un hampón, no tiene legitimidad ni calidad moral”.

Le da con todo. Lo descalifica. Lo exhibe en el día en que Yunes Linares instala el comité rector que habrá de elaborar el Plan Veracruzano de Desarrollo.

Acusa, por ejemplo, con datos viejos, con evidencia insustentable, pues que se sepa, Yunes Linares tuvo esas propiedades y las vendió hace 10 y hasta 20 años.

Y cita los bienes: 16 propiedades con un valor catastral de 50 millones de pesos; casas, predios y departamentos en Xalapa, Boca del Río, Coatepec, Emiliano Zapata, Alvarado, Minatitlán, a nombre de Yunes Linares y familia en las notarías 11, 6, 8, 29, 10, 19 y 14.

Sostiene que en Coatepec, Yunes Linares posee cuatro predios bajo el nombre “La Encrucijada” y otro, denominado Tepetates, en La Estanzuela; un lote en el club de golf Villa Rica, zona residencial; en Zoncuantla, un predio rústico; en Minatitlán, una casa en la colonia Petrolera; en Costa Verde, municipio de Boca del Río, dos lotes; un departamento en Costa de Oro y otro en el fraccionamiento Rincón de El Conchal.

Quiere Javier Duarte que la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos investigue a inmobiliarias y una gasolinera propiedad de Grupo Yunes, “pues es inadmisible que el gobernador electo tenga tantas propiedades y negocios, dado que su salario de servidor público no le permitiría tener tantos activos”.

Son datos viejos. Yunes azul tuvo algunas de las propiedades citadas y las vendió, una al ex diputado Víctor Serralde, otra a un grupo gasolinero a nivel nacional y una más cuando uno de sus hermanos enfermó y el dinero lo aplicó en su atención médica.

“La verdad nos hará libres”, esgrime Javier Duarte, acusado por quien lo habrá de suceder en el gobierno, imputado de un desvío de recursos, vía una red de prestanombres por más de 3 mil millones de pesos.

“La verdad os hará presos”, le responde Yunes Linares.

Fragua el nuevo escándalo Flavino Ríos, secretario de gobierno, acelerando al incauto, moviendo los hilos del show, acusando el gobernador un serio trastorno, su mente a la deriva.

Ahí lo tiene Flavino Ríos, expresando Javier Duarte que Veracruz está mejor que nunca, financieramente en alto y sin violencia que preocupe.

A ese paso, ante el riesgo del naufragio y más locuras del gordobés, Flavino se prepara para ser gobernador provisional, gober por un día. Tan solo para saciar la ambición y el ego.

Así ocurre cuando se funde el chip.

Archivo muerto

Cede Héctor Yunes. Cede el PRI. Regresa el senador a la Cámara donde vegeta, regresa a ser uno de los tres peores legisladores en el top5, lo peor de lo peor. Matiza el PRI la pela sobre Javier Duarte, luego de las andanadas de Carolina Monroy, en sus días al frente del tricolor, de las embestidas de Jorge Carlos Ramírez Marín, diputado y voz de la cúpula priista, de la descalificación del nuevo dirigente, Enrique Ochoa Reza, contra el gordobés, cuyos errores, cuyas corruptelas, cuya nefasta actuación abonó a la derrota en la elección del 5 de junio y a la pérdida, por primera vez en su historia, de la gubernatura de Veracruz. Con 900 melones en la bolsa, abdica el senador. Se olvida del proyecto de los ocho años. Concluye el recorrido y la entrega de obras, el regateo con Pepe Yunes, el otro senador. Con 900 melones para resarcir daños, Héctor le da la vuelta a la página, enfría la calentura, olvida que hace días todavía pedía la cabeza de Javier Duarte “mi jefe político”. Con 900 melones como indemnización el senador regresa a donde no tiene qué hacer. Y en Veracruz se quedan los ilusos que daban la vida por él… ¿Quién filtra los secretos más secretos del alcalde, su grupo compacto, la nómina inflada, la purga entre marcelistas, los contratos de Ibarra, las “novias” de Joaquín? ¿Quién documenta casos, recolecta fotografías, arma videos, los musicaliza, señala a unos y exhibe a otras y agravia a unas más? ¿Quién, cada día, antes que suene la una de la tarde, vía celular, reseña el caos y los conflictos edilicios, la ausencia de poder, los negocios que se tejen en la presidencia municipal? ¿Quién, desde el piso intermedio del palacio, filtra y filtra información, los pasos del alcalde, sus palabras, sus reuniones, de mañana, tarde, noche y muy noche? Una pista: no es un edil… Así que la CTM del sur dialogará, tratará y se rendirá ante Miguel Ángel Yunes Linares. Así que Ramón Ortiz Cisneros encabeza el grupo cetemista, tácitamente en un alineamiento con el gobernador electo, defendiendo la chuleta, los contratos, los adeudos que deja la banda duartista, lo que han trabajado en la construcción del túnel sumergido y que el gobierno que se va ya no pagará. De ahí que los líderes cetemistas, que fueron golpeados y desoídos, ignorados y hasta desdeñados por Javier Duarte, tiendan un puente hacia Yunes azul. Los lidera Ramón Ortiz Cisneros. ¿Y así lo concibe Carlos Vasconcelos, el jerarca mayor de la CTM regional? Mientras, los dirigentes cetemistas caen por la violencia: Ernesto Ruiz Guillén, alias El Cometierra; Juan Carlos Prot Álvarez, Rolando Rosas Gallegos, Anastasio Velásquez Panamá. Otro, Leonardo Mendoza Cruz, alias El Shakira, fue baleado pero sobrevivió…

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