El agónico, el médico y el enterrador

  • Roberto Rock
Las elecciones de este domingo dieron cuenta del profundo estado de postración alcanzado por el PRI

Las elecciones de este domingo dieron cuenta del profundo estado de postración alcanzado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyos liderazgos debaten hoy cómo hacer ajustes a lo que presentan como automóvil capaz de regresar a las pistas político-electorales. En realidad este  vehículo es la camilla de un personaje en estado de coma, quizá agónico.

El pasado 27 de mayo, embarcados en el pánico escénico que anticipa la persecución política contra Emilio Lozoya y seguramente otros priístas distinguidos, un grupo mayoritario de los 12 gobernadores con que cuenta el Institucional precipitaron la señal de que apoyan a uno de ellos para ser el próximo presidente de ese partido, Alejandro Cárdenas.

El mandatario de Campeche fue conocido por años como “Alito”, hasta que dirigió la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), donde exhibió un notable servilismo hacia el gobierno del presidente López Obrador. Su apelativo trocó entonces en “A(m)lito”.

El mensaje de los gobernantes del tricolor (que tienen prohibido manifestarse formalmente por cualquier aspirante) fue organizado por el mexiquense Alfredo del Mazo, que antes había mostrado reservas sobre su homólogo campechano, el cual figura al menos en tercer lugar en las encuestas internas y se halla precedido por una mala imagen, aderezada de acusaciones de corrupción. Se presume que Del Mazo fue influido por  paisanos preocupados de que su nombre figure en expedientes penales. Ello incluye al ex presidente Enrique Peña Nieto.

Bajo este escenario y siguiendo el símil del enfermo terminal, “A(m)lito” tendría el carácter del sepulturero que despacha el trámite sin inquietar a la familia ni molestar a los nuevos dueños de la casa.

El respetable miró al otro lado de la acera, donde dos personajes mostraban la terquedad de dirigir un partido cada vez con menos votos y militantes. Se trata del ex rector de la UNAM, el doctor José Narro, y la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega. El albazo de Toluca los obligó a unirse y anunciar que contra lo que se quisiera, habrá competencia. Les falta decidir quién de ellos encabezaría la fórmula contendiente.

Narro carga el sambenito de ser un emisario del antiguo establishment, en particular de Manlio Fabio Beltrones, el más importante político priísta de su generación. Las destrezas del ex gobernador de Sonora y ex dirigente del Institucional podrían alcanzarle para convencer a más de uno de los gobernadores a los que ahora se les atribuye respaldar a “A(m)lito”.

Una tercera corriente es impulsada por el ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que ayuno de incondicionales para imponerlos al frente del PRI, puja por un interinato para sustituir a la actual lideresa Claudia Ruiz Massieu.

Es muy probable que, con tanto sobresalto, el paciente no salga de su postrada condición y haga lo que todo organismo vivo con más de 90 años en pleno trote: morir con la mayor dignidad posible.    

Apuntes: En este espacio le di cuenta de que el fiscal federal Alejandro Gertz  tiene en sus manos la orden judicial para arrestar al general Eduardo León Trawitz, quien formalmente estuvo a cargo en Pemex de combatir el robo de combustible durante la administración Peña Nieto, lapso en el que ese delito se multiplicó. La aprehensión no ha ocurrido por dos motivos: el primero, que Trawitz se halla resguardado en el Campo Militar Número 1, al poniente de la ciudad de México, por órdenes del alto mando. El segundo, que ya está claro que su irregular desempeño tiene una clara hebra que conecta directamente con el primer círculo del ex secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos. ([email protected]).
 

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Roberto Rock

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Subdirector Editorial de El Universal y Director Editorial General de El Gráfico y de El Universal.  Actualmente, es vicepresidente de la Comisión Contra la Impunidad de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).