Habitantes de San Pablo Coapan, "guías de los muertos"

Karla Cancino/Diario de Xalapa

San Pablo Coapan (Naolinco), Veracruz.- El color encendido de los campos naranja anuncia la llegada a la comunidad San Pablo Coapan, una población de menos de 2 mil habitantes, muchos de los cuales vive de la siembra y venta de flor de cempasúchil, que una vez al año guía el camino de los muertos. 

El camino de terracería que conduce a esta localidad luce con un tráfico inusual. Camionetas y vehículos arriban desde temprana hora para comprar la flor que se está cortando y regresan cargados del naranja cempasúchil que será vendido en localidades y municipios de la zona. 

"En estas fechas uno sabe que ya se acerca a San Pablo (Coapan) porque el olor anuncia el camino y el color naranja se vislumbra desde lejos", asegura Agileo Rojas, campesino de la zona. 

Entrevistado mientras realiza el corte junto a dos ayudantes señala que la siembra la realiza "para mantener la tradición" porque las ganancias que se tienen tras el paso del Día de Muertos serán mínimas. 

Y es que, los rollos que hace unos años le pagaban en 20 pesos, ahora los tienen que dar a 15 y en ocasiones hasta más baratos, esto debido a que cada vez es mayor la competencia que existe en la propia comunidad. "Me dan 15 pesos por rollo y de ahí yo le doy 3 pesos al cortador, me quedo con 12 pesos y de ahí tiene que salir la semilla, la limpiada del terreno y las ganancias", dijo. 

Sin embargo, el anciano asegura que espera que ésta sea una buena época ya que pese a la crisis económica, la gente no se olvida de sus muertos y procura "alumbrarles el camino" con la flor característica de esta fecha. "Yo llevo 25 años ya sembrando la flor y conservando la tradición, esto no es una ganancia, es un trabajo que uno hace por amor y por entretenerse un ratito", sentenció. 

TRES GENERACIONES SEMBRANDO CEMPASÚCHIL 

Metros más adelante, una familia de ocho integrantes corta flores naranjas en un pequeño terreno. La tierra es propiedad de la familia de María Mejía Córdoba, quien junto a su esposo, sus dos hijos, su nuera y sus tres nietos realizan la faena que año con año anuncia la llegada de "Todos Santos". 

La mujer ha realizado este trabajo desde hace 30 años y enseñó a sus hijos quienes ahora traen a sus nietos, tres pequeños que se pierden entre los sembradíos vecinos. "Todo queda en familia, mis hijos desde chiquitos empezaron a ayudar y ahora ya lo hacemos más fácil porque somos más". 

Mejía Córdoba explicó que el trabajo para la flor de cempasúchil inicia desde la primera semana del mes de julio cuando se siembra la semilla, un mes después, en agosto se trasplanta al terreno en el que se cortará dos meses después, a finales de octubre. "Está muy floja la venta todavía pero para nosotros la fecha buena es a partir del 28 hasta el día primero", dijo. 

Explicó que el rollo que se vende en 15 pesos acaba siendo vendido en 12 pesos pero a veces, explica, lo piden hasta a ocho pesos "con eso no se saca ni el trabajo". 

Sin embargo, asegura que más que un negocio, la flor es para ellos una forma de ahorro ya que, el dinero que invierte a medio año se le regresa con una ligera ganancia a finales del año que es "cuando más falta hace".

Entrevistada mientras realiza el corte, la mujer dio a conocer que tras concluir la temporada de Día de Muertos, la flor que quede sin vender será usada como semilla y el terreno es utilizado para sembrar maíz y frijol. 

"Antes sembrábamos café pero este año la roya acabó con todas las matas y este año no va a haber café entonces terminando la flor de muerto nos seguimos plantando el maíz y frijol para mantenernos siete integrantes y para tener dinero nuevamente para la flor de muertos", finalizó.