Sacan a la calle féretro que contenía restos humanos en Agua Dulce

Violeta Santiago

Ciudadanos de la colonia El Muelle y el ejido Gavilán Norte expusieron su molestia, debido a que cerca del panteón habían quedado tirados al aire libre los restos de un ataúd de metal, del cual se desprendían fétidos olores.

Por la tarde del lunes, los restos del féretro quedaron cerca de unas casas en dicha colonia, luego de que una familia exhumara los restos de una persona en el lugar para realizar ajustes en la bóveda y colocar a una nueva persona en el recinto.

"Eso suelta malos olores, eso lo deben de meter en la misma bóveda”, señalaron denunciantes ante este medio de comunicación. “Deberían estar más al pendiente los encargados del panteón”, afirmaron.

Al respecto de este tema, el regidor comisionado de Panteones, Jesús Martínez Monroy, expuso que el encargado del lugar, Alejandro Sánchez, no le había notificado del hecho. Cabe señalar que aunque el panteón del ejido Gavilán Norte es operado por las autoridades ejidales, el encargado del lugar es asalariado del municipio.

"Es el encargado de las renovaciones y otros asuntos, debería haber informado”, comentó el regidor, no obstante, aseguró que no había recibido alguna queja ciudadana hasta el momento.

En una entrevista con el comisariado ejidal de Gavilán Norte, Alejandro Rodríguez Cabrera, explicó que efectivamente se habían sacado restos de lámina, pero que luego de las quejas ciudadanas serían enterrados este martes en una zona de relleno.

"Fue la familia de Braulio Granado, por su señora; es cierto que la sacaron, pero ya la volvieron a sepultar”. La autoridad ejidal comentó que los restos de lámina habían quedado cerca del panteón “y les dije que movieran eso”, para evitar más incomodidades entre los habitantes de la zona.

Aunque la situación finalmente fue resuelta sin la intervención del municipio, vecinos señalaron la falta de interés de las autoridades de salud municipal, pues la exposición al aire libre de materiales que estuvieron en contacto con restos humanos genera un olor desagradable y que puede llegar a consistir en un verdadero peligro para la salud.

Generalmente los nichos en los que son colocados los muertos no poseen el diseño adecuado para que los gases y líquidos que se generan durante la putrefacción puedan salir, de modo que terminan explotando e impregnando los materiales alrededor, de modo que al abrir la bóveda estos olores escapan después de haber estado concentrados.

Debido al riesgo por la reproducción de bacterias en este estado, finalmente los restos de material —escombro y láminas— que estuvieron en contacto con la persona fallecida fueron removidos de la calle, sin embargo, su manejo tampoco fue el adecuado.

No obstante, en Agua Dulce o Las Choapas no existe un correcto manejo de los restos biológicos, pues son empresas particulares las que suelen ofrecer estos servicios, mientras que el personal de Limpia Pública apenas cuenta con guantes protectores —incluso, ni eso— y trabajan sin cubrebocas a pesar de la exposición constante a agentes patógenos peligrosos.

Enterrados, como estaban, fue el fin de estos restos materiales, llevándose consigo un peligro de salud latente, foco de infección que permanecerá oculto bajo la tierra, aunque con un fuerte riesgo de contaminar las zonas aledañas si esta práctica resulta ser común, mientras que las autoridades de Salud del municipio ignoran los hechos.