Paco se capacita para ser panadero; ya trabaja en Volo Vawn
Xalapa, Veracruz.-Francisco tiene 17 años y al igual que los jóvenes de su edad, se está preparando para la edad adulta y enfoca todas sus energías en aprender el oficio de panadero, el cual, además de ser redituable le permite pasar el día entre el olor de las conchas que tanto le gusta.
Sin embargo, lo que lo diferencia de otros chicos de su edad es su baja estatura y la dificultad para aprender, derivado del diagnóstico de Síndrome de Down y la poca estimulación que tuvo en sus primeros 14 años de vida.
Entrevistado mientras trabaja en la panadería Volo-Vawn del Instituto Down de Xalapa, Paco asegura que hacer pan es un trabajo difícil pero que sus maestros lo ayudan mucho para que pueda realizarlo. "Me gusta hacer pan, las conchas, bolillos y volovanes. Es muy difícil pero ya aprendí", explica.
Aunque aún le cuesta trabajo tener confianza con las personas, los maestros aseguran que ha demostrado una notable mejoría desde el 2012, cuando ingresó con un perfil de abandono en el Conecalli y posteriormente al instituto.
Paco y su hermano ingresaron el 20 de enero de 2012 al Conecalli, en donde él permanece y en cuyo espacio ha encontrado un hogar con amigos con los que se desarrolla. "Tengo muchos amigos aquí y en mi casa en Coatepec también", refiere.
Aunque en el instituto asistencial Francisco recibe sus clases y atención, por su condición acude dos días a la semana al Instituto Down de Xalapa en donde forma parte del grupo "Laboral Inicial" y la maestra Italia Núñez Huerta le ayuda a desarrollar las habilidades motrices para desempeñar tareas domésticas que le permitirán tener independencia. Así mismo en este grupo aprende talleres de inclusión laboral que buscan hacer de Paco y sus compañeros personas productivas.
"Paco está a pocos días de ser promovido al grupo Laboral Avanzado, por eso es que ya está en el taller de panadería trabajando con los chicos más grandes y capacitándose para el trabajo que puede llegar a desempeñar", explica la maestra.
De acuerdo con la docente, el joven llegó al instituto con problemas de conducta que le impedían socializar con los demás alumnos, sin embargo, al paso del tiempo Paco ya es uno más.
"De su papá no sabemos nada y su mamá fue la que lo dejó a él y a su hermano en el Conecalli de manera vol untaria, de allá nos contactaron y desde entonces Paco ya mejoró su conducta. Es más tranquilo y trabaja mucho", explicó.
El chico asegura que mientras sus maestros le permitan permanecer en la panadería va a aprovecharlo, ya que le gusta mucho "aprender y recibir el pan después del trabajo".



