El Venerable Siervo de Dios que luchó contra los demonios

Karla Cancino

Xalapa, Veracruz.-Un cuaderno escolar a rayas, cuyas hojas ya son amarillas por el paso del tiempo, guarda los secretos del padre Juan Manuel Martín del Campo y los apuntes que realizaba tras atender casos de exorcismo desde 1987 hasta un año antes de su muerte en 1995.

Designado por el entonces arzobispo Sergio Obeso Rivera como el exorcista de la diócesis, el Venerable Siervo de Dios pronto destacó por su capacidad de alejar los demonios, quienes incluso vaticinaban su llegada diciendo "Ya viene el Martín, ya viene el Martín".

Un caso de exorcismo del recién nombrado Venerable Siervo de Dios por el Consejo de las Causas de los Santos en El Vaticano, fue realizado en el interior de un hospital de Xalapa, mismo que narra el padre Rafael González Hernández, postulador de la causa del padre en su libro "Yo soy el Padre Martín", editado por la Arquidiócesis de Xalapa.

En el texto, escrito en primera persona, el sacerdote cuenta cómo Martín del Campo se encontraba en la Catedral de Xalapa en noviembre de 1994 cuando la madre de una enfermera del Centro de Especialidades Médicas (CEM) del estado de Veracruz se acercó a él para informarle de una paciente, quien provenía de la cuenca del Papaloapan presentaba unas "manifestaciones raras" que ni los médicos podían resolver y que más bien parecían "manifestaciones diabólicas".

De acuerdo al texto, días después de este encuentro fue un médico del propio hospital quien vía telefónica buscó la ayuda del padre y le confesó que los tratamientos no estaban funcionando y que la mujer lejos de mejorar empeoraba cada vez más provocando incluso temor entre médicos y enfermeras.

El padre decide acudir al CEM para evaluar a la paciente y con el permiso de los especialistas logra constatar que era un caso grave que ameritaba un exorcismo, por lo que preparó todo para al día siguiente practicar este acto.

"Me dijeron que cuando ya iba en los pasillos del nosocomio, sin que la enferma lo supiera, ésta empezó a decir con voz distorsionada "ya viene el Martín, ya viene el Martín, jajajaja". Entré inmediatamente y la pude ver con detenimiento, pude ver su rostro herido por la presencia del espíritu del mal", señala el libro.

Según el texto, el episodio logró que la mujer sanara de sus males y ocasionó que personal médico del hospital se reconvirtiera a la fe católica y se colocara una cruz en la entrada del CEM".

En la oficina de la Promoción para las Causas de los Santos de la Arquidiócesis de Xalapa aún se conserva el cuaderno que el padre llevaba para todos lados y en el que anotaba algunas observaciones al texto que se sigue para realizar este tipo de prácticas. El nombre del padre Juan Manuel Martín del Campo escrito de su puño y letra se aprecia en el interior del cuaderno marca Scribe en el que se puede observar varias tintas y una letra que resultó difícil de "descifrar" tras su muerte en 1996 por un cáncer de próstata.

"Es muy conveniente recomendar al obseso y a su familia tengan siempre a la mano agua bendita para que la tome con devoción o unja su cuerpo con el agua bendita", es una de las anotaciones que se pueden observar en el texto que se conserva al lado de la ropa con la que fue enterrado el padre.

En entrevista, Andrés Guzmán Olmos, secretario de la Oficina de Promoción para las Causas de los Santos de la Arquidiócesis de Xalapa, destacó que la capacidad del padre Martín del Campo por expulsar al maligno provocó que fuera comparado por el mismo San Pío de Pietrelcina, santo italiano famoso por sus dotes de curación.

Explicó que el sacerdote de la diócesis siempre que atendía un caso de posesión llevaba consigo dos botellas de agua, una con agua regular y una con agua bendita con la que se cercioraba que se encontraba frente a un caso real. "Hay gente que lo hace sólo por llamar la atención y el padre sabía cómo determinar un caso real y poder resolverlos y atender", dijo.

Al mostrar los documentos, fotografías y prendas propiedad del padre y que la iglesia católica tiene en su poder, Guzmán Olmos confirmó que después del nombramiento de Venerable Siervo de Dios, la oficina de Promoción para la Causa de los Santos de la Iglesia xalapeña comenzó la etapa Supermiro de la postulación que implica la búsqueda de un milagro y la recolección de historias de personas que habrían recibido alguna gracia por su intercesión, así como de las personas a las cuales sanó a través de su trabajo como exorcista.