Es enfermera desde los 16 años; tiene 62 y no se quiere jubilar
Xalapa, Veracruz.-Apenas estaba en segundo de secundaria y pasé por el hospital "Miguel Dorantes Mesa" y vi que solicitaban enfermeras, entré y me aceptaron, desde entonces he dedicado 45 años de mi vida a la enfermería, sacrificando incluso muchos momentos familiares, expresó Lidia Rodríguez Hernández.
Desmintió el mito de que una enfermera se vuelve insensible después de ver tanto dolor, sufrimiento y muerte, por el contrario, aseguró que cada paciente es una nueva sensación y así como se alegran de que alguien mejore, también sueltan las lágrimas cuando las cosas no van bien.
Recuerda que con apenas 16 años y al vivir a una cuadra del hospital, para ella fue entrar a un mundo diferente, pues inició como enfermera empírica y poco a poco fue escalando, hasta convertirse por 35 años en enfermera instrumentista, es decir, que estuvo 35 años en quirófano y ahora está en el Centro de Cancerología, sin quererse jubilar, porque su vocación es servir a los demás.
Recuerda que por ahí de 1970 ingresó al hospital y se hizo enfermera por necesidad de subsistir y por necesidad de trabajar, no había gente preparada, como enfermeras se iban haciendo.
Recuerda que cuando estudió en la escuela primaria Rébsamen tomó un curso de primeros auxilios, donde le enseñaron a hacer torundas y otras cosas, fue ahí y sin saberlo, dijo, que se le despertó la curiosidad por la enfermería, pues siendo niña, pensó que eso como que le gustaba.
Estando en segundo de secundaria, refiere que alguien le dijo que estaban solicitando personal en el hospital, en ese tiempo dedicado a los pacientes con tuberculosis.
Se acercó, dice, cuando tenía entre 15 y 16 años, hoy tiene 62 años y sigue trabajando con el mismo entusiasmo que el primer día; refiere que una vez que ingresó algo le vieron, porque un doctor la pasó a un área específica y al decirle que no sabía le contestó tú vas a aprender.
Después eso, dice, se hizo enfermera de quirófano, por lo que estuvo 35 años de su vida en esa labor y está bien. Hoy son otras épocas, pero el trabajo de la enfermera sigue siendo el mismo.
La enfermera como tal, dice, no se vuelve insensible como muchas personas, pues nosotros vemos a los pacientes, les damos ánimos, pero la verdad es que a nosotras nos duele ese sufrimiento que ellos tienen.
Reconoce que la atención hospitalaria de hoy es algo que nunca imaginaron, pues cuando ella ingresó a ese hospital tenían muchas carencias, eso allá por el año de 1970, pero aún así se ponían la camiseta.
Hoy en día las cosas son muy diferentes, hay enfermeras que son jóvenes, pero muy capaces, se han preparado para ser quirúrgicos y de muchas otras especialidades.
Expresó que como enfermera dan todo por el paciente, pues más que un trabajo ven al paciente como un familiar de ellas, es así como se debe atender, pero además, en su caso no se trata de un trabajo, sino de hacer lo que le gusta.
* El trabajo es difícil, pero más para los hijos
Lidia Rodríguez Hernández, enfermera con 45 años de servicio, expresó que sí ha habido algunas ocasiones en que su trabajo ha sido difícil, pero más que para ella ha sido difícil para sus hijos.
Al ser enfermera de quirófano, dijo, hubo ocasiones en que no había nadie más que la supliera y tenía que estar, lo cual le costó perderse muchas etapas de sus hijos, sobre todo su niñez.
"Yo me perdí todo lo de la primaria, los festejos, todo, todo me lo perdí, era la única enfermera quirúrgica, le estoy hablando de los años 1970 y 1980, pues había paciente, había cirugía y yo no me podía ir, pues primero estaba el paciente y luego estaban mis hijos", refirió.
Hoy en día, ya con sus hijos grandes, uno odontólogo y otro ingeniero en sistemas, algunas veces llegan a reclamarle que no estuvo con ellos, hoy ve que algunas enfermeras ponen primero a sus hijos y eso es bueno, además, hay la posibilidad de hacerlo.
Como enfermera ya grande, dice, es bueno que las enfermeras también se den un espacio para estar con su familia, pues en su caso ni las boletas de sus hijos firmaba, éstas las tenía que firmar su cuñada, por lo que fue mucho perder, pero también mucho ganar, pues cada vez vivíamos mejor.
Refiere que como enfermera le ha echado muchas ganas a su trabajo y se siente agradecida con el sindicato que dirige Irma Dinora Contreras Torres, quien ahora le ha realizado un reconocimiento por su trayectoria, junto a otras enfermeras como María de Los Ángeles Guerrero, María Jarvio Arcos e Isabel del Carmen López.
Indicó que todo lo que aprendió le ha servido, porque hubo médicos que incluso la invitaron a cirugías particulares y esto le dio la oportunidad de ganar un poco más dinero con el cual sacó adelante a sus hijos.
Actualmente sigue trabajando en el Hospital Miguel Dorantes Mesa, hoy dedicado a la oncología y es que no se ha querido jubilar, pues refiere que su vocación es servir.
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