Sierra se queda sólo con mujeres y niñas; hombres migran y no regresan

José Morales/Diario de Xalapa
Mujeres y niñas buscan alternativas económicas que les permitan salir adelante

Xalapa, Veracruz.-Ante la migración de hombres y niños de las comunidades de la sierra de Soteapan, mujeres y niñas buscan alternativas económicas que les permitan salir adelante, toda vez que en la mayoría de los casos los varones de las familias ya no regresan, se buscan una nueva familia y abandonan a las madres, las esposas y sus hijas.

Enriqueta Sánchez Mendoza es de la comunidad de San Martín, en San Pedro Soteapan, a dos horas en carro de la cabecera municipal de dicho lugar.

Apoyada por investigadores del Instituto Nacional de Ecología (Inecol), quienes realizaron algunas investigaciones en esa zona, pudo salir a vender servilletas bordadas por niñas de escasos 8 o 10 años.

Las servilletas, que tienen un valor de 100 pesos, son la única esperanza de obtener un dinero para poder pagar gastos de alimentación, vestido e incluso la esperanza de estudio, pues Enriqueta Sánchez refiere que cuando menos quieren que esas niñas estudien la telesecundaria o el telebachillerato.

Más allá de los 7 kilómetros que deben caminar para ir a donde están las escuelas, refiere que está el camino de la vida que deben recorrer durante su infancia para poder llegar a la adolescencia y si las condiciones económicas se lo permiten, estudiar y así tener un documento escolar que las ayude a salir adelante y ganarse la vida de una mejor forma que sus madres.

Instalada en una mesa, frente al lugar de registro del Inecol, en el mezanine del auditorio Unira, en el Jardín botánico de dicho instituto, Sánchez Mendoza refiere que acudieron a vender los trabajos de niñas de primaria de esa comunidad.

"Todo este trabajo es de pura niña de primaria, el sábado y domingo de la semana pasada estuvimos en Catemaco, pero la lluvia no nos dejó vender, hoy venimos aquí y esperamos vender algo, es trabajo de las niñas de primaria, de 8 y 9 años", reiteró.

Expresó que en su comunidad no hay nada con qué sostenerse, la esperanza es vender las servilletas y mantelitos para ganarse la vida, por eso es que piden el apoyo del Gobierno para poder tener mercado y vender sus artesanías.

"Donde nosotros vivimos es una sierra, a donde nuestros hijos y nuestros esposos tienen que migrar a los Estados Unidos o a las ciudades a trabajar de peones de albañil, pues no saben hacer otra cosa", refirió.

Aseguró que a las mujeres no les quedó otra alternativa que enseñarles a bordar a las niñas para que ellas se puedan ganar un dinero y apoyarse en sus estudios, pues en la comunidad de San Martín no hay qué hacer, menos para las niñas.

Insistió en que desafortunadamente son pocos los hombres que regresan o envían dinero a sus familias, la mayoría de los varones se quedan en Estados Unidos, se olvidan de su esposa, de sus hijas y se buscan otra familia.

Destacó que esa situación es muy pesada, principalmente para las niñas, pues se quedan sin nada, incluso sin la esperanza de que un día su papá les mande dinero para su sustento, por eso salen a vender sus bordados y con ello juntan dinero para apoyar a las niñas a seguir sus estudios.