Veracruz, la violencia de nunca acabar

  • Mussio Cárdenas Arellano

Qué estampa más indigna. A su lado “Culín”, el fiscal, presume Javier Duarte los saldos de su ineptitud, el fracaso de su política de seguridad, su incapacidad para prevenir el delito, rebasado por el crimen organizado, sometido Veracruz al secuestro y la violencia, increpado por no saber dar paz.

Presume como un logro la liberación de dos doctoras plagiadas en Minatitlán —una de ellas mediante un rescate de miles o millones— y la detención de entre tres y cinco delincuentes, si es que lo son.

Presume acciones de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro, de la que nada se sabe, si actúa o vegeta, si desquita el salario, si se conduce con pulcritud o trata con las bandas dedicadas al secuestro. O sea, en sociedad con los malos.

No previene el delito el gobierno duartista. No inhibe las acciones de la delincuencia. No le garantiza a los veracruzanos la seguridad de que el crimen no los alcanzará.

Habla Javier Duarte a toro pasado, cuando los secuestrados han transitado por el infierno de la tortura, la falta de libertad, el miedo a morir, el trauma que no se borra.

Habla de acciones y eficacia para explicar que los muertos están muertos porque andaban en malos pasos, o porque los periodistas son manzanas podridas, o porque la violencia es inevitable, o porque cinco jóvenes levantados por la policía y entregados al crimen organizado, y luego calcinados, no son muchos si se advierte que los veracruzanos son 8 millones.

Habla siempre cuando el delito está consumado y para las víctimas nada, nunca, volverá a ser igual.

Fallido es el gobierno que no exime a su pueblo de la acción de la delincuencia y que se limita a simular que no hay impunidad.

Qué estampa tan deplorable. A su lado Luis Ángel “Culín” Bravo Contreras, el fiscal que no da una, el ave negra de mal agüero, que se monta en el escenario, que se apropia del micrófono, que invariablemente es portador de noticias funestas, en sus palabras el recuento de los muertos y mutilados, los ejecutados y los desaparecidos, y hasta las fosas clandestinas que una que otra vez se ve obligado a admitir.

Llegó Javier Duarte a Minatitlán este miércoles 13 y ahí reveló que Marcela Esparza Figueroa, directora del Hospital General, secuestrada el martes 5, estaba bien, traída a la vida, con los suyos, liberada de ese infierno en que se sumen las víctimas del plagio.

Citó a la prensa a las 6 de la tarde. Describió las acciones de gobierno, la eficiencia para hallar a la doctora Marcela, a otra médica, Carmen Medel, también a salvo. Y que en la refriega se logró el aseguramiento de los inhumanos que disponen de la vida de los demás, de los que infunden miedo, de los que lucran con la angustia, despojando a sus víctimas de bienes materiales, dinero, lo que se le pueda exprimir al secuestrado.

Recurrente es esa la escena del duartismo ante la violencia y la inseguridad. No resuelve nada Javier Duarte. Falla en todo. No garantiza la tranquilidad de los veracruzanos. No previene el delito. Eso: no previene el delito. No genera condiciones de paz.

Si no es el gobernador, es Fisculín Bravo Contreras quien monta el escenario y exalta las técnicas de investigación, los elementos a su órdenes, peritajes, acopio de información, uso de lógica policial, siempre para revelar que el muerto está muerto y que el desaparecido difícilmente aparecerá.

Hay invariablemente, como ahora en Minatitlán, delincuentes detenidos, confesos, trabados para que no burlen el ejercicio de la ley. Sabrá si realmente lo son o se trata de presuntos culpables o de culpables fabricados.

Dice Javier Duarte que su gobierno liberó a las dos doctoras. Dicen los médicos que se movilizaron para provocar que el duartismo no las dejara morir, que por Marcela Esparza se pagó un rescate, que muchos colegas cooperaron, que el dinero se entregó.

Nada refiere el gordobés de esos miles, o cientos de miles, o millones de pesos pagados para la liberación, pues en su coartada sólo intervino la Unidad Especializada en Combate al Secuestro.

Eso dice Javier Duarte. Eso es lo que está en duda.

Decenas de crónicas, entrevistas, notas periodísticas, sostienen que a Marcela Esparza la liberaron vía el pago de un rescate.

Lo reseña Elizabeth Balderas en Al Calor Político:

“ ‘No fue por trabajos de inteligencia, se pagó el rescate, queremos que la autoridad haga su función, no que tengamos que hacer cooperaciones para liberar a los compañeros. No fue la Secretaría de —Seguridad Pública—, ella fue soltada porque pagaron’, indicó un galeno”.

Luego precisa la nota periodística:

“Lamentó que el secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez Zurita, haya llegado a atender la situación en la ciudad una semana después del plagio de su compañera.

“El médico criticó que el funcionario haya llegado rodeado de un sinfín de guardias cuando en la zona sur todos los ciudadanos siempre están expuestos.

“Asimismo, informó que el próximo domingo (17 de abril) se llevará a cabo otra marcha por la paz, ésta partirá de la plazoleta Lázaro Cárdenas hacia el Palacio Municipal.

“Es muy triste ver que ahorita que llegan ellos como autoridad vengan 15 patrullas y más de 60 elementos a cuidar su seguridad. Esto es una acción que no podemos considerar ya para que nos dé tranquilidad, el temor sigue existiendo, el día que llegaron los elementos supuestamente para reforzar mataron a otra persona”.

Desata la ira de los médicos la oleada de secuestros contra su gremio. Van ocho en las últimas semanas, más los que se arreglan sin denuncia, sin alardes, sin escándalo.

Se lanzan a las calles. Se manifiestan en Coatzacoalcos y Minatitlán, exigiendo justicia, reiterando que la función del gobierno de Veracruz no es rescatar a las víctimas sino evitar que se produzca el secuestro.

Demandan que haya prevención del delito, que se aplique inteligencia policial, que sirva de algo la Secretaría de Seguridad Pública, podrida hasta la médula, atestada de policías reprobados en el examen de control de confianza, muchos de ellos ligados o al servicio de la delincuencia.

Marchan en Minatitlán e increpan a Héctor Damián Cheng Barragán, el alcalde irreal, el súbdito del tesorero Saúl Wade León, cuyo discurso, el del títere de palacio, se pronuncia en infinitivo sioux —yo apoyar si ustedes denunciar—, infumables sus palabras, excusándose, alardeando que si algo ha hecho el edil es traer cortos a los antros y expendios de cerveza. ¿Así se combate el secuestro?

Dice Sayda Chiñas en su crónica en La Jornada Veracruz:

“Médicos exigen a los alcaldes del sur de Veracruz que dejen de cubrir las ineficiencias del gobierno de Javier Duarte y el Mando Único de policía, y busquen que el gobierno federal envíe a la Policía Federal y la Gendarmería para controlar a los grupos delincuenciales, ya que aseguran que aunque los soldados y los navales los han atendido, tienen miedo de actuar, por los cuestionamientos que tienen sobre desapariciones y violaciones a los derechos humanos, pues no tienen facultades para realizar investigación.

“La primera acción de los galenos fue suspender las consultas externas de las instituciones, dejando al personal mínimo para atender emergencias y se volcaron a las calles para exigir a las autoridades resultados en materia de seguridad.

“La razón primordial de ser de cualquier gobierno, en cualquier nivel, es darnos seguridad, no venimos a pedir ayuda, le exigimos que busque que a nivel estatal y federal nos den seguridad; no que nos venga a exhibir metralletas montadas en camionetas, eso ya sabemos que no sirve, queremos mayor trabajo de inteligencia”.

Hay relatos que sacuden. Hay experiencias con el secuestro. Hay miedo en sus vidas. Hay extorsión y pago de cuotas. Se lo dicen al alcalde de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol.

“Es difícil trabajar y llegar a tu casa con la zozobra e inseguridad de no saber si faltará uno mañana o pasado, con unas leyes inoperantes que sólo propician el beneficio de los delincuentes, tanto abogados e instituciones corruptas y oficinas de derechos humanos.

“Atendemos al ciudadano, al delincuente, a los secuestradores, los hemos atendido, a pesar de las deficiencias en medicamentos, de que el equipamiento no sirve, aun así damos nuestro esfuerzo por nuestra ética y el corazón que tenemos”.

Y el ultimátum al alcalde. “Que se faje los pantalones”, que defienda los intereses de los ciudadanos, como lo prometieron en sus campañas.

Y si no pueden, que le den paso a otros.

Tocan el punto clave: la desaparición del Mando Único Policial. Quieren el regreso de la policía intermunicipal. Exhiben la negativa de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina para el rescate de víctimas por exceder sus facultades.

Bastó con eso. Bastó con exigir la cancelación del Mando Único. Un día después fueron liberadas las dos doctoras, una mediante el pago de un rescate. ¿O realmente quién está detrás de los plagios?

Falla Javier Duarte. Presume saldos rojos, víctimas golpeadas, torturadas, a medio morir. Y lo que mejor le sale es su rescate.

Si sufren ya tendrán tiempo de aliviarse. Si las mutilan ya vendrá la resignación. Si se trauman que acudan al psiquiatra.

Qué patético es el gobernador. Su obligación es que el delito no ocurra. Su misión es desmantelar a la delincuencia antes que actúen. Su máxima es no pactar con los malos. Pero sí lo hace.

Nadie quiere las cifras de la muerte cuando debió prevenir el delito.

Archivo muerto

Cifras de Morena: el partido del Peje obtuvo en Nanchital el 51 por ciento de la votación total en la elección federal de 2015; en Coatzacoalcos, el 37 por ciento. En Nanchital logró acreditar al 97 por ciento de los representantes de casilla. Insólito lo que ocurre en el feudo petrolero de la Sección 11, donde la izquierda no existía, donde el Partido de la Revolución Democrática batallaba para ganar elecciones, para constituir una militancia sólida. De ahí que el distrito 30 se perfile para el Movimiento de Regeneración Nacional, de Andrés Manuel López Obrador, cuya candidata es Eva Cadena Sandoval, ex regidora en Las Choapas, con amplio trabajo social, en la órbita el líder estatal, Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Morena se nutre de las bases ex perredistas de Ixhuatlán del Sureste, Moloacán y Agua Dulce, y el trabajo de Eva Cadena entre los choapenses. Por ello el foco de alerta en el PRI de Veracruz y en las filas del PAN-PRD. Y con toda razón… Tácitamente se incendia el sur. Es asesinado la noche del domingo 10 un menor de 12 años en Chinameca y se produce un estallido social. Llega el criminal hasta el hogar, le abre la puerta el menor y le descarga la pistola. Se trata de Rafael Carmona Lara, primo del alcalde Víctor Salomón Carmona. Protestan los habitantes bloqueando la carretera Transístmica a la altura la desviación a Oteapan, ahorcado el flujo vehicular. Dos días después sigue la revuelta. Es incendiada una camioneta del alcalde. Llega Flavino Ríos Alvarado al sur. Suelta el secretario de Gobierno la versión oficial: fue un pleito de cantina, una rencilla, un agravio. Ese día lanza otra Flavino: no se permitirá más bloqueos a la carretera, previsible los desalojos, el uso de la fuerza pública, el riesgo de un enfrentamiento y que corra sangre… A todas van los empresarios, los constructores, los proveedores. No les paga el gobierno de Javier Duarte y no dejan de creer en el PRI. Adulan a Héctor Yunes en Coatzacoalcos, creyendo que es diferente al gobernador, que no es su súbdito, que no le aplaudió todo cuando era líder del PRI y senador. Masoquistas puros, apuestan por el PRI, alineados, sometidos. Y qué bien. Después que no se quejen cuando la deuda crezca y se vuelva impagable…

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