El Campo Inexplorado de los Interiores y las mujeres

  • Mujeres Que Saben Latín
Una entrevista a la Dra. Beatriz Guerrero González.

Harmida Rubio Gutiérrez / 

Cuando le preguntas a una mujer que cómo le gustaría que fuera su casa, la expresión de su cara cambia. La ensoñación se desata y empieza a imaginarse espacios, colores, recorridos, olores, lugares y secretos. Eso se imaginaba también la escritora Virginia Wolf, que pensaba en “una habitación propia”, un lugar sin el cual no se puede escribir ficción. Es decir ¿cómo inventar nuevos mundos si no tienes un universo propio?

Esto lo sabe bien Beatriz Guerrero, una investigadora mexicana que se dedica a temas de arquitectura, diseño y género. Desde su formación como diseñadora de interiores, Beatriz se ha lanzado al mundo misterioso del interior de la vivienda y las mujeres, campo abandonado y muy poco explorado desde la investigación en arquitectura y diseño. Generalmente cuando los arquitectos piensan en las mujeres al diseñar una vivienda, se remiten a espacios como la cocina, el cuarto de servicio o al clóset de la habitación principal… pero bien sabemos que nuestras ensoñaciones van mucho más allá de esos espacios.

Por eso Beatriz se ha preguntado ¿cómo ha llegado hasta nosotros la vivienda moderna que hoy conocemos? En el diseño de ésta ¿se ha tomado en cuenta el pensamiento y opinión de las mujeres? ¿El interior de la vivienda es también un elemento de segregación y juicio hacia las mujeres en la sociedad occidental? Y se ha dado a la tarea de responderse a partir de su tesis doctoral, que aborda el interior de la vivienda estadounidense como origen del diseño de la vivienda moderna que hoy conocemos: “Lo que investigo es la transformación en la organización espacial interior. La manera en la que en una época, en un lugar, hubo un cambio importante en la organización espacial de la casa, que luego de alguna manera se exportó al resto del mundo occidental y cada país la adaptó a su propia idiosincrasia”. Nos dice Beatriz desde la sala de su casa. He charlado con ella para tratar de entender cómo es este campo inexplorado del interior de la casa y las mujeres:

- ¿Por qué estudiar los interiores Beatriz?

Mi formación es de diseñadora de interiores, y creo que a la carrera la hace falta mucha carga teórica y crítica. Para mí estudiar el interior doméstico es estudiar a la propia gente, a la propia humanidad, porque nacemos en un interior y luego nos domesticamos en un interior. Ese es el sentido de la palabra domesticidad, que se domestica a la gente, aunque se oiga como de animales, pero es donde te formas como persona, donde recibes las primeras enseñanzas. La mujer tiene mucha implicación en esa educación que se le da a la persona desde chica, es como su reino, su lugar en donde ella es la que decide y la que manda.

-Pero entonces ahí podría haber una contradicción, porque si es el espacio donde ella manda, ¿cómo es que los arquitectos o los que diseñan esa envoltura del espacio interior, no han tomado en cuenta a la mujer como ese ser que manda?

Pues es lo que sucede también con los urbanistas, que la mujer también tiene un uso de las ciudades y los urbanistas se han olvidado de esa parte de la población. Al igual que la arquitectura, son arquitectos que están construyendo muchas veces por otros intereses que no son los de los usuarios, en donde la mujer queda todavía en tercer lugar. Generalmente lo que tiene que hacer la gente que habita un espacio es adaptarse a lo que construyó el arquitecto, no que el arquitecto se adapte a las necesidades de los que van a habitar ahí. A menos que tú te construyas tu propia casa. Entonces la mujer tiene que apropiarse del espacio que le están dando.

-¿Cuáles serían las principales características de segregación de la mujer, o de distinción de trato a la hora que un arquitecto diseña una casa?

Para el momento que yo analicé y el lugar, que fueron los Estados Unidos, el análisis que hago es que hubo una segregación dentro del hogar, que se conformaba en una planta abierta que lo que hace es una espacio en el que no tienes tú ninguna privacidad, sino que estás expuesta todo el tiempo. Otra cuestión es que al estar la planta abierta no tiene un espacio para ella, en donde se pueda refugiar, trabajar, leer tranquilamente.

-¿En México cómo ves tú la segregación dentro del espacio doméstico?

Principalmente en que la mujer tiene la responsabilidad de la casa. Los espacios domésticos son como una especie de discriminación, segregación o señalamiento; porque a la mujer se le juzga a través de la limpieza de la casa. Siendo que no nada más ella vive ahí, sino todos los demás miembros de la casa, sin embargo se le juzga a ella. Por ejemplo cuántas veces no hemos oído que mujeres nos dicen cuando vamos a su casa: “no se fijen, está todo tirado” ¿cuándo un hombre te ha dicho eso? Sólo si son hombres que viven solos o que les cuesta tenerla limpia y saben lo que es. Entonces esa es también una forma de señalamiento, de juzgar.

-¿Has visto algún espacio que tú pienses: aquí sí pensaron en las necesidades de la mujer, en que una mujer se sienta cómoda, amable, que el espacio le pertenece?

Entre las casas que estudié en mi tesis, están unas que estaban en la Bahía de San Francisco que eran de un promotor inmobiliario que quería hacer un fraccionamiento, pero de calidad. Tienen un patio central, de la tradición de la casa española con el patio que luego se trasladó a México. Ese patio central es el que organiza toda la casa, todas las estancias dan hacia ese patio, pero a la vez pueden aislarse. No quiere decir que pueden estarte viendo desde al patio hasta tu cuarto. Hay una galería interior por la que puedes transitar también y cada espacio se puede cerrar.

A mí me gustan más los modelos pequeños. Por ejemplo, las que más me han gustado es en las que está cocina-comedor y el family room, que siempre lo tiene la casa estadounidense, que es como un salón, una estancia, tú lo adaptas como tú quieras, si tienes niños lo abres. Tienen también el patio que puede ser utilizado como tú quieras.

-Y si pensamos en una casa para una mujer soltera, para ella sola, ¿qué pensarías que podría ser algo muy bueno?

Lo que se me ocurre es una planta abierta con cocina-comedor junto y estar, un espacio que dé al exterior, un patio o algo más hacia adentro, el dormitorio, un baño grande… yo prefiero tener un dormitorio pequeño, porque ahí nada más voy a estar en la noche y ahí voy a dormir. En cambio un baño enorme sí me gustaría porque ahí puedo desde guardar cosas, tener una buena superficie para lavarme, maquillarme… Pero es a como tú seas. Yo pienso que si yo viviera sola, pensaría en invitar amigos, y que de repente alguien se quede a dormir y mi estudio pueda convertirse con un sofá cama en un segundo dormitorio.

-Ahora en la vivienda contemporánea ¿tú crees que ya se está empezando a integrar más el pensamiento y necesidades de la mujer?

No. Es muy poco lo que dejan participar a las mujeres. Por ejemplo en las decisiones urbanísticas es muy poco. En los proyectos para los fraccionamientos que se están dando mucho, casi siempre van por el lado económico, construir el mayor número de casas en el menor terreno posible. Yo creo que todavía falta mucho, dejar que la mujer participe y se dé cuenta que se tiene que involucrar en esos procesos.

-¿Alguna recomendación para las nuevas arquitectas y arquitectos?

Que piensen más en sus usuarios y menos en sí mismos. Porque la arquitectura es una disciplina de servicio, ayudar a la gente a cubrirle sus necesidades. Algunos se han olvidado de eso y piensan más en el ego. Y para quienes van a hacer maestría o doctorado, que piensen en un tema de género, ahí hay un tema bien inexplorado, hay mucho que hacer.

De esta manera, Beatriz nos ha abierto el panorama de reflexión acerca de lo importante que es la vivienda y en particular su interior, y cómo impacta en la vida de las mujeres y de todos los seres humanos. Así que tratemos de observar más cuidadosamente los espacios, hagámonos preguntas con respecto a ellos, y sobre todo, pensemos que depende mucho de cómo nos sintamos en nuestra casa para que seamos capaces de crear nuevos y mejores mundos desde nosotras y para todas y todos.