Alma ayuda a sus alumnos a ver ceguera como oportunidad, no como obstáculo

Cynthia Sánchez

Xalapa, Veracruz.- Ubicado en la calle Ignacio Comonfort 26, en una de las colonias más populares de la ciudad, la Revolución, el Centro de Atención Múltiple número 8 "Alejandro Meza" lleva más de 27 años brindando servicio a menores con discapacidad visual y alguna otra añadida.

Ahí desde hace 25 años da clases Alma Evelia Rodríguez Luna, quien se encarga de brindar Atención complementaria, es decir, dar seguimiento a los alumnos que ya fueron integrados a escuelas regulares y que llegan al centro una vez por semana para fortalecer su aprendizaje del uso del sistema Braille, caja aritmética, ábaco y, sobre todo, para seguir preparándose para la vida.

La maestra llega desplazándose con soltura por el centro de la oficina con su bastón blanco en mano, nos presentan y se sienta frente a nosotros con una sonrisa fraterna, dispuesta al diálogo:

- "¿A qué reto se enfrenta al dar clases?, se le cuestiona.

-"Como docente, además soy docente ciega, la adecuación de materiales a los que tengo que acceder; la información no está adecuada para una persona con discapacidad, entonces desde aquí tenemos que adecuarlos, tengo que conocerlos, manejarlos para después compartir esos conocimientos a mis alumnos. Aquí se trabaja con los programas oficiales según su nivel (preescolar, primaria y secundaria) y éstos se van adecuando según la discapacidad que tenga cada menor, porque aunque tengan la misma discapacidad, ya sea visual, auditiva o intelectual, la adecuación depende de la edad, de si es de nacimiento o adquirida, cada uno tiene su propias necesidades".

IMPULSANDO PROYECTOS DE VIDA

Para Alma ser maestra es un sueño realizado: "Desde que era niña quise ser maestra, todos mis juegos eran sobre enseñar y ser maestra; yo me quedé ciega a los 14 años -dice con voz firme, pero con un pequeño temblor nervioso en la mano que delata la intimidad que ha decidido compartir- y yo pensaba que ya no podría seguir estudiando, que ya no iba a realizar mi sueño; antes no había escuela de ciegos en Xalapa, yo tuve que irme a estudiar al Distrito Federal, a la Escuela Nacional para Ciegos, y ahí descubrí que los ciegos tenían una vida como cualquier persona y que había maestros ciegos, entonces se abrieron nuevamente las puertas: regresé a Xalapa, estudié la secundaria, la prepa, hice la licenciatura en Filosofía en la UV, después otra licenciatura en Educación en la UPN (Universidad Pedagógica Nacional) y una maestría en Necesidades Educativas Especiales, para contar con el perfil y las herramientas que me permitieran atender a mis alumnos".

La docente comenta que su profesión le permite realizarse día a día: "Es aprender enseñando. Cada uno de mis alumnos tiene una historia diferente, interesante, y así como apoyo a los chiquitos a que construyan un proyecto de vida, así a los que tienen discapacidad adquirida los ayudo a que reconstruyan ese proyecto, y yo lo creo porque lo viví así: la convivencia con otra persona con discapacidad motiva mucho; cuando yo llegué a la Escuela Nacional y conocí ciegos que se casaban, que eran maestros, o que trabajaban en alguna otra actividad, me hizo descubrir que somos iguales, que simplemente no vemos, pero somos personas con intereses, con necesidades, con sueños, con defectos, con todo".

Y fue gracias a ese redescubrimiento de su potencial de vida que ella se decidió a compartir su experiencia y ayudar a los demás a continuar adelante: "aparte de los contenidos oficiales que se ven tenemos actividades donde apoyamos a que el alumno se vea como persona resiliente, que vean su discapacidad como una oportunidad para enfrentarse a la vida y no como un obstáculo, entonces se analizan temas de interés de acuerdo con la edad, por ejemplo, esta semana estamos viendo el tema: El proyecto de vida, y desde los chiquitos de preescolar hasta los de primaria y secundaria cada uno va teniendo las expectativas de acuerdo con lo que va viviendo; entonces ellos al convivir con otras personas descubren que su vida es como la de cualquier persona y creo que eso les da la fortaleza para ser resilientes, es decir, que sean capaces de afrontar situaciones difíciles de la mejor manera".

INCLUSIÓN Y CONCIENCIA

-Reafirmarse como cualquier persona implica sobreponerse a prejuicios, ¿cuál es el que más hace daño?, se le pregunta.

-"Yo creo que la sociedad piensa que las personas con discapacidad valemos menos que los demás, piensa que la discapacidad es una limitación total, piensa que somos asexuados, que no sentimos igual que los demás, que las oportunidades que se nos dan es por lástima y con ejemplos reales se ha mostrado que esos prejuicios no deberían existir".

Pese a que se han hecho programas gubernamentales a favor de sensibilizar a la sociedad respecto a la población que padece alguna discapacidad, para Alma Evelia falta continuidad: "Cada que termina un sexenio hay que volver a empezar; se debe hacer un tipo de campaña donde se muestren nuestras actividades cotidianas; a veces cuando entrevistan a una persona con discapacidad, ya sea los medios o las empresas para un trabajo, se fijan en lo que no se puede hacer: no puede oír, no puede ver, no puede caminar, no es igual que los demás para trabajar, y no se fijan en todo lo demás que sí pueden hacer; entonces eso sería lo mejor, que se conozca que la discapacidad, en una persona que está lista para incluirse, pasa a segundo término, y que si estudió Derecho, por ejemplo, tiene muchas posibilidades de desarrollarse como cualquier persona cuando el ambiente está adaptado para ella: cuenta con el sistema Braille, se desplaza con su bastón blanco, tiene su computadora; solamente no ve, oye o camina, pero todo lo demás lo hace como cualquier persona, y eso es lo que hay que ver, pero todavía no hemos llegado a ese nivel de concienciación".

DISCAPACIDAD, SÓLO UNA CARACTERÍSTICA

Ser maestra y estar al frente de su primer grupo "fue un momento de realización; yo hice mi servicio social en esta escuela, estuve apoyando a los maestros que estaban aquí, pero cuando yo pude realmente tener una plaza y que esa plaza perteneciera a esta escuela pues fue realmente mi realización personal y fue también una forma de retribuirle a la sociedad los apoyos que yo había tenido como persona con discapacidad visual, a la sociedad y a la vida, porque creo que yo encontré muchas puertas abiertas, gente que quiso apoyarme; entonces el hecho de que yo tuviera la responsabilidad de educar a personas que tuvieran la misma discapacidad que yo tengo, era como regresar un poquito de lo que yo he tenido".

Por ello a quienes padecen una discapacidad les dice que "no importa la edad que tengan ni la discapacidad a la que se enfrenten, la vida no termina allí, hay muchas instituciones que les pueden recibir, hay muchas personas con las que pueden convivir y retomar su proyecto de vida para seguir siendo productivas, para ser felices, para sentirse útil".

SER MUJER, SER INVIDENTE

Visiblemente emocionada, habló de la enorme responsabilidad de ayudar a otras personas con discapacidad a revalorarse y contribuir porque continúe el largo camino de la inclusión social. "Soy maestra, soy mamá, tengo dos hijos, estoy casada, formo parte de una familia donde afortunadamente han aprendido junto conmigo que la discapacidad es solamente una característica más; después de terminar de trabajar aquí, porque ya me faltan poquitos años (para jubilarse), seguiré buscando la inclusión social de las personas con discapacidad. Me apasiona el tema de las mujeres y niñas con discapacidad, he tenido la oportunidad de participar en varios foros internacionales representando a las mujeres mexicanas, y por eso sé que falta mucho por hacer.

Alma Evelia pertenece a la Unión Latinoamericana de Ciegos, que cada cuatro años hace congresos internacionales, y donde le ha tocado representar a las mujeres mexicanas con discapacidad visual en tres ocasiones.

"La mujer con discapacidad es una mujer que es doblemente discriminada; las mujeres, sin importar la discapacidad que tengamos, tenemos los mismos sueños, los mismos anhelos, las mismas necesidades que cualquier mujer, y socialmente no se nos percibe así; no se nos visibiliza como consumidoras, como mamás, como usuarios de los servicios de salud, por donde se vea aún falta mucho por hacer, sin embargo, hemos logrado muchas cosas, a mí me gusta mucho pensar en lo que sí hemos logrado, pero sí es importante difundir que falta mucho", concluyó.