El Conejo, Perote, Veacruz.- La nieve y el frío no impidieron que cientos de familias acudieran entusiasmadas a disfrutar de un hermoso paisaje invernal, adornado de un bosque cubierto de una gruesa capa blanca que atrajo a propios y extraños en el Cofre de Perote.
Niños, jóvenes y adultos, en su mayoría cubierta con abundantes abrigos, gorros y orejeras, soportaron las bajas temperaturas que calaban hasta los huesos para jugar con la nieve.
Las "guerritas" entre los miembros de las familias pudieron apreciarse por todos lados. Todos utilizaron la fina escarcha de nieve para crear sólidas bolas de hielo que se arrojaron como proyectiles. También hubo quienes no desaprovecharon la oportunidad para deslizarse sobre el hielo en débiles trineos improvisados ingeniosamente apenas con grandes bolsas de plástico. Las caídas no faltaron, pero no hubo dolor ni pena, sólo carcajadas que contagiaban a los demás.
Todos corrían alegres y emocionados ante una bella postal navideña que para la mayoría fue disfrutada por vez primera.
En la parte alta del volcán esperaba sonriente un robusto muñeco de nieve que además posaba gustoso para la fotografía del recuerdo. Nadie pasó por alto el acercarse saludar a este personaje, en especial los niños. "Mira mamá, es como Olaf, el de Frozen", gritó emocionada una pequeña.
"No tuvimos que ir al polo norte; es como en Navidad, dijo otro pequeño que de inmediato se soltó de la mano para arrojarse sobre la nieve y formar con sus manitas descubiertas más figuras. El frío pasó por desapercibido para él.
La montaña del Cofre de Perote estuvo de fiesta, la felicidad desbordaba en cada rincón y la emoción era latente. El paisaje, incluso, fue ideal para la sesión fotográfica de una bella quinceañera que lució su mejor sonrisa ataviada con su elegante vestido y acompañada de un equipo profesional de fotografía.
De repente el cielo se obscureció, las nubes se adueñaron del cielo y la niebla se hizo más espesa. El frío se sintió más intenso y las ramas silbaron insistentes al ser azotadas por un fuerte viento. No todos pudieron percatarse de lo sucedido, pues la diversión y el entretenimiento absorbieron toda su atención.
"Es la primera vez que vemos y tocamos la nieve", dijo Oved Martínez, quien desde muy temprano llegó con toda su familia atraído por este espectáculo sin igual.
Los visitantes llegaron de Xalapa y Coatepec en su mayoría, aunque también hubo turistas de Tlaxcala y Puebla que por primera vez en su vida, sintieron y observaron este espectáculo natural.
El camino accidentado y angosto para llegar a la peña no permitió que todos los automovilistas pudieran llegar hasta arriba, lo que obligó a muchos de los visitantes, aquellos que llegaron tarde, a caminar durante más de una hora para disfrutar de la nieve.
La renta de burros relajó a los más perezosos, pues bastaron 100 pesos para montar uno de estos animales y dar un recorrido guiado a la cima.
La vendimia no faltó. Los tamales, los elotes asados, el atole, el arroz con leche, los chocolates, las garnachas, las empanadas y los refrescos se vendieron como pan caliente y dejaron satisfechos a los consumidores y especialmente a los vendedores que difícilmente pueden gozar de abundantes ingresos económicos en sus comunidades.
La vigilancia de Protección Civil municipal fue escasa, pero su ausencia no impidió que los turistas se divirtieran sanamente y con mucha responsabilidad.
Para este domingo, los lugareños no descartan una nueva caída de nieve durante la madrugada, lo que podría generar una mayor atracción de personas que busquen pasar un rato agradable en el volcán del Cofre de Perote.



